Una mesa del Quinta Real llamó la atención el domingo. Sentados en torno a ella estaban el gobernador Miguel Ángel Riquelme, los exgobernadores Rogelio Montemayor Seguy y Eliseo Mendoza Berrueto, y el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México en Coahuila, Tereso Medina Ramírez.
Con el proceso electoral en curso, no faltó quien diera paso a los rumores, por ejemplo, que alguno de los comensales tiene asiento asegurado en la próxima Legislatura local, claro, por la vía de la representación proporcional.
Otros apostaron doble a sencillo a que se pactó el regreso de Montemayor Seguy a las filas del Partido Revolucionario Institucional, a cuya militancia renunció hace un año, cuando a su amigo José Narro no se le acomodaron los astros en la competencia por la dirigencia nacional del tricolor.
Lo único claro es que en dicho restaurante, con la adecuada mezcla de condimentos, bien pudieran incorporar al menú, el “Desayuno Gobernador”.
No es casual
Pero de acuerdo con los enterados, el encuentro del gobernador Riquelme con quienes antes fueron inquilinos del Palacio Rosa no fue otra cosa más que un encuentro para ponerse al día, platicar sobre los proyectos prioritarios que para este año tiene la Administración estatal y, no por último menos importante, cerrar filas en torno al actual Gobierno.
Además, si revisamos, no se trata de encuentros casuales; en las últimas dos semanas Riquelme también se reunió con otro exgobernador, Enrique Martínez y Martínez, a quien también se le ve cercano al alcalde Manolo Jiménez Salinas.
Hay versiones de que ante el caos vigente en torno a la dirigencia nacional de Morena, con la debacle de Yeidckol Polevnsky, el también exembajador en Cuba está de regreso a casa.
Mala planeación
La puesta en marcha del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar podría ser otra mala ocurrencia de la cuarta transformación. Por lo menos es lo que opinan los detractores del presidente Andrés Manuel López Obrador, quienes tienen materia prima de sobra para hacer los señalamientos.
El director del proyecto, Juan Antonio Ferrer Aguilar, estuvo el domingo en Gómez Palacio, Durango, desde donde aseguró que por lo pronto los gobiernos estatales se harán cargo de la nómina de los hospitales y clínicas del sector salud y ya después el Gobierno federal verá la manera de reponerles el recurso.
En términos prácticos, es algo así como consuma ahora y pague después, pero hasta ahora no todos los gobernadores están convencidos de ello. En el caso de Coahuila, la decisión se tomará el próximo martes.
No llega el dinero
La cuarta transformación no entiende razones y al arrancar febrero, es fecha que ninguna universidad del país ha recibido las ministraciones correspondientes a enero. De hecho, de acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), algunas tienen pendientes asignaciones presupuestales del año pasado que desde ya dan por perdidas.
En el caso de la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde manda Salvador Hernández Velez, salieron al paso de los compromisos de enero, sobre todo salariales y del empro-blemado tema de pensiones, con la recaudación y economías de recursos propios y las aportaciones que le corresponden al Gobierno estatal. Por lo pronto enero ya se libró; febrero será otra cosa.
Redoblar esfuerzos
Entre las metas del Sistema DIF Coahuila para este 2020, está el reforzar el programa Sonrisa Fuerte, mediante el cual se trata y atiende quirúrgicamente a niños y niñas que padecen labio y paladar hendido.
El año pasado, solo en el Hospital del Niño de Saltllo, 191 menores fueron atendidos y 40 de ellos se beneficiaron con la cirugía correspondiente, pero de acuerdo con la señora Marcela Gorgón de Riquelme, presidenta honoraria del DIF Coahuila, la expectativa para este año es más ambiciosa.
Es uno de los programas prioritarios, pues de acuerdo con la presidenta honoraria del DIF, se trata de cirugías que realmente cambian la vida para los niños beneficiados.
Inai y Cpc en Saltillo
Este martes estarán de visita en Saltillo las dos cabezas principales del sistema nacional de transparencia y anticorrupción, Francisco Acuña Llamas, presidente del Instituto Nacional de Acceso a la Información, y José Octavio Lopez Presa, del Consejo de Participación Ciudadana.
El martes por la mañana asisten a la presentación de un libro de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, en donde manda Irene Spigno.
Por la tarde, acuden a la Universidad Autónoma de Coahuila a una mesa de discusión para promover las sentencias públicas del Poder Judicial, iniciativa que impulsa la consejera del CPC Coahuila, Jafia Pacheco.
Es el único
Por cierto, en la mesa de trabajo en la Universidad Autónoma del Noreste, dirá presente el magistrado Luis Efrén Ríos, hasta ahora es el único que se mantiene en la ruta del magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Miguel Felipe Mery Ayup, respecto a darle máxima difusión a las sentencias y votos particulares, en este con el uso de redes sociales.
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