En internet encontramos muchos datos acerca de los festejos del Día de la Madre, desde las primeras celebraciones mitológicas en la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.
Vemos que después, con la llegada del cristianismo se transformaron estas celebraciones para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que los católicos adoptaron para la celebración del Día de la Madre.
En Inglaterra hacia el siglo 17, se empezó a dedicar el cuarto domingo de la Cuaresma a todas las madres operarias. En este día, eran dispensadas de sus trabajos para que pudiesen quedar en casa con sus hijos. En este día denominado ‘Domingo de Servir a la Madre’, se celebraba con preparacón de una tarta (pastel).
En los Estados Unidos la celebración se remonta a 1865, cuando la poeta y activista Julia Ward Howe, organizó manifestaciones pacíficas y celebraciones religiosas en Boston, en donde participaron madres de familia que fueron víctimas de la guerra y propuso establecer un día especial como una forma de reconciliación.
Ann Javis, activista de Virginia, organizó reuniones, en donde las madres se reunían para intercambiar opiniones sobre distintos temas de actualidad y buscó instituir un día en que todos los niño pudieran homenajear a sus madres.
Finalmente el reconocimiento oficial llegó en 1914, con la firma del presidente Woodrow Wilson, reconociendo el Día de la Madre como fiesta nacional, celebrándose todos los segundos domingos del mes de mayo.
Países de distintas partes del mundo, con el tiempo, se fueron sumando a la celebración. La idea principal de Jarvis era fortalecer los lazos familiares y el respeto por los padres.
En México el 10 de mayo, se institucionaliza por iniciativa del director de periódico Excelsior, Rafael Alducín, con el apoyo del secretario de Educación Luis Alberto Juárez García, ya que se sugiere que “esta iniciativa fue en realidad una reacción a un movimiento feminista” en Puebla, es decir, pretendían contrarrestar las ideas de liberación y educación de la mujer que se discutían en Puebla.
La celebración incluye el apoyo de distintos entes estatales, incluyendo además cierta connotación religiosa al vincularse con homenajes a la Virgen de Guadalupe en algunos poblados.
La celebración con el paso del tiempo se ha convertido en un día lucrativo, Ann Javis luchó por que toda su vida se reconociera la importancia y el valor de las madres. Intentó incluso, anular la fecha de celebración, ya que señalaba que no había concebido el Día de la Madre para obtener más lucro.
Dentro de las celebraciones que realizamos los mexicanos por el Día de la Madre, se encuentran las comidas, las cenas y los obsequios. Poco a poco, se ha ido abandonado la costumbre de regalar electrodomésticos, como planchas, batidoras, sartenes, etcétera, sustituyéndolo por algo más personal o simbólico.
Aquí es el punto en el que debemos reflexionar, este festejo, va mucho más allá de las labores que realiza una madre dentro del hogar, se estableció y evolucionó históricamente para reconocer la importancia de las madres como pilar de la familia.
La madre, es quien desde el primer momento de nuestra existencia, guía, alienta, apoya y forma a cada uno de sus hijos. Además se convierte en administradora, doctora, sicóloga, chef y un montón de títulos más que les atribuimos.
Las mamás, son etiquetadas como heroínas, mujeres súper poderosas que deben ir al rescate de la familia olvidadándose de ellas mismas. Les hemos impuesto una carga de obligaciones por los propios patrones y roles de conducta que hemos vivido durante siglos.
Debemos reconocer que las madres, son mujeres con capacidades, obligaciones, deseos propios y convicciones. Es una mujer con grandes virtudes, que ha se ha caído y levantado muchas veces para seguir adelante por el bienestar de su familia y de sus hijos.
Ahora que pienses en cómo festejar a mamá, reflexionemos si el papel de madre perfecta y abnegada, obligada a encajar en un modelo estereotipado de romanticismo es lo que ella desea, o simplemente prefiere un reconocimiento al cariño y a la comprensión que siempre nos ha prodigado, el reconocimiento de que es una mujer con con muchas virtudes, que sola ha cargado con nuestros pesares y nuestras angustias por décadas, pero hoy tendrá una mano, la tuya para reconocer su humanidad, su femineidad, sin dejar de agradecerle, la vida, la guía y la compañía en este camino que es la vida.
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