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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 23 de enero del 2026 a las 23:46
Ciudad de México.- Dinamarca dobló las manos. Tras semanas de presión de Washington por anexarse Groenlandia, el gobierno danés acordó con la OTAN reforzar la seguridad en el Ártico, el territorio semiautónomo clave para controlar el Atlántico Norte.
“Estamos de acuerdo en que la OTAN debe aumentar su participación en el Ártico. La defensa y la seguridad en el Ártico son un asunto que compete a toda la alianza”, afirmó este viernes la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, tras reunirse con el líder de la OTAN, Mark Rutte, en Bruselas.
Rutte confirmó en redes sociales que se reforzará “la cooperación para mejorar la disuasión y la defensa en el Ártico”.
Frederiksen viajará este viernes a Nuuk, la capital de Groenlandia, para reunirse con el primer ministro de la isla. Mientras tanto, Europa mantiene su guardia en alto.
Pese a que Donald Trump aseguró en el Foro Económico Mundial de Davos que Groenlandia está exenta de un ataque estadounidense, el continente no le cree.
Antonio Costa, jefe del Consejo Europeo, prometió tras la cumbre que el bloque “seguirá defendiendo sus intereses” y se protegerá “contra cualquier forma de coerción”, dado que “tiene el poder y las herramientas para hacerlo”.
Copenhague dio la orden a sus soldados en Groenlandia de estar preparados para el combate en caso de un ataque estadounidense, según reportó este viernes la emisora pública danesa DR.
Las maniobras del Ejército danés en Groenlandia continuarán durante todo 2026, informó este viernes el mando militar del país nórdico.
Varios países europeos —Francia, Alemania, Holanda, Bélgica y los nórdicos— enviaron soldados la última semana a la isla ártica para participar en las maniobras “Arctic Endurance”, que dan continuidad a las actividades militares iniciadas el año pasado.
Un día antes de la reunión entre Frederiksen y Rutte, Trump aseguró que el líder de la OTAN —abierto simpatizante del republicano— le garantizó acceso total y permanente a la isla como parte de un acuerdo entre los miembros de la alianza atlántica y Washington para aliviar las hostilidades diplomáticas y arancelarias por Groenlandia.
Pero los detalles del pacto siguen siendo escasos. El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, afirmó no saber qué se pactó. “No sé exactamente qué contiene el acuerdo sobre mi país”, lamentó el jueves en rueda de prensa en Nuuk.
Jean-Noel Barrot, ministro de Relaciones Exteriores francés, detalló que el Elíseo tampoco ha recibido pormenores del pacto.
Rutte solo deslizó el jueves que tuvo una “muy buena discusión” con Trump sobre cómo los aliados de la OTAN pueden trabajar colectivamente para garantizar la seguridad del Ártico, que incluye no solo Groenlandia sino también las siete naciones de la OTAN con territorios en la región.
“Una línea de trabajo que surgió ayer… es asegurarnos, cuando se trata de Groenlandia en particular, de que los chinos y los rusos no obtengan acceso militar o a la economía de Groenlandia”, detalló el líder de la OTAN en un panel del Foro Económico Mundial.
Una fuente familiarizada con las conversaciones filtró a AFP que Estados Unidos y Dinamarca renegociarán el pacto de defensa de 1951 sobre la isla del Ártico, un documento que previamente el gobierno danés se ha abierto a discutir, siempre que se respete la soberanía danesa del territorio semiautónomo.
La pugna por Groenlandia se transformó en guerra comercial después de que Trump anunciara el 16 de enero la imposición de un arancel del 10% a varios países europeos que se opusieran a sus deseos de adquirir Groenlandia. Europa reaccionó con el anuncio de un paquete de impuestos recíproco.
Finalmente, los gravámenes mutuos se cancelaron tras el anuncio del acuerdo entre la OTAN y Estados Unidos.
La Comisión Europea anunció este viernes que aplazará otros seis meses el paquete de medidas comerciales de represalia contra Estados Unidos por 93 mil millones de euros (109 mil 190 millones de dólares), que entraban en vigor el 7 de febrero.
“Las medidas permanecerán suspendidas, pero si las necesitamos en cualquier momento en el futuro, podrán levantarse”, subrayó el portavoz de la Comisión, Olof Gill.
La isla del Ártico, a la que Trump se refiere como “un enorme pedazo de hielo”, es solo la punta del iceberg de los ataques del republicano a los intereses europeos.
Con el cambio de administración en 2025, la Casa Blanca reformuló drásticamente su política exterior. La transformación se materializó por escrito con la publicación en diciembre de una nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que describe a Europa como un continente en “decadencia civilizatoria”, evidenciando un distanciamiento ideológico del histórico aliado.
En otro golpe a Europa, Trump terminó con la política de apoyo incondicional a Ucrania que había ejecutado la Administración Biden tras la invasión rusa de 2022.
El líder republicano intentó imponer a Kiev un plan de alto al fuego a la medida de Moscú, que incluía la cesión de territorios ucranianos anexionados por el Kremlin durante la invasión al Donbass. Tras el rechazo del gobierno de Volodímir Zelenski y los socios europeos, el texto ha soportado múltiples debates que continúan hasta hoy.
Paralelamente, Trump exigió a los socios de la OTAN —de los cuales 30 son europeos— que aumentaran su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, lo que repercutió en un intenso debate entre los miembros de la UE, donde terminó imponiéndose la exigencia de Washington.
España ha sido el único país que no se ha comprometido abiertamente a seguir la directriz de Trump, por lo que el republicano acusó en Davos al gobierno de Pedro Sánchez de querer “aprovecharse” de la OTAN.
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