Arte
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 7 de junio del 2021 a las 04:30
Ciudad de México.- Obsesivo con el tiempo, con la ciencia que va hacia afuera, hacia la conquista del espacio exterior, y la ciencia que corre hacia adentro, hacia lo más minúsculo que es el átomo, Julio Trujillo redobla su interés por el lenguaje poético y el tiempo cíclico en Jueves (Trilce, 2020), su poemario más reciente.
En ese poema único, cuyo discurso avanza circular con un ritmo agónico y con fuerza de sobreviviente, Julio Trujillo (Ciudad de México, 1969) explora la eternidad que transcurre en un instante, que mira hacia el pasado y anhela el presente, en el que la ciencia y el tiempo cobran una energía mayor. “Este poema fue una especie de pequeño animal que se me apareció, que exigió ser escrito, y así sucedió”, afirma en entrevista el poeta, editor y autor de El Perro de Koudelka, Bipolar, Pitecántropo y El Acelerador de Partículas.
Al preguntársele si hay lazos entre ciencia y poesía, Trujillo responde que “en este poema hay un brazo de la ciencia lanzado hacia afuera, hacia la conquista del espacio exterior y otro brazo lanzado hacia adentro, hacia la conquista del átomo, y en medio de esas dos aventuras yo solo puedo declararme fascinado, extraordinariamente ignorante, pero no cerrado a aprender todo lo que pueda de ese mundo científico porque no creo que esté para nada peleado con la poesía”.
Eso podría llevar a pensar que el autor estaba en un momento de autoanálisis e introspección, como apunta.
“
Al contrario de otros libros que son más planeados, que uno tiene una idea previa de lo que va a escribir, en este caso el poema se me impuso a mí, yo sabía que necesitaba iniciar un ejercicio de pausa, luego de autoanálisis, de observación de mí mismo; cuando me senté a escribir salió literalmente el chorro de lenguaje que consideré que eran un mismo día que se repetía una y otra vez, fuera de mi control”, comentó.
Todo eso sucedió en un ciclo continuo en el que fue escrito el largo poema que llena las páginas de Jueves.
Según comentó Trujillo “no hubo una planeación previa, se me impuso Jueves, así fue como este poema apareció en mi vida y me secuestró durante un tiempo que ya pasó. Parece escrito durante la pandemia pero fue en un tiempo previo, en su momento fue una especie de pequeño animal que se me apareció, que exigió ser escrito”.
Al leer la obra del poeta uno puede darse cuenta de que el tiempo es una de sus grandes obsesiones metafísicas que explora a través de su poesía y de sí mismo.
“
El tiempo es una de mis preocupaciones principales, para mí es el máximo enigma a resolver, me interesa muchísimo. Siempre al escribir tengo presente la idea del tiempo y la idea del lugar, que a veces se confunden; por supuesto que había una ubicación geográfica mientras escribía el poema, había un paisaje, una hora del día, aunque yo intente estar lo menos consciente de la hora cronológica del día, en realidad para mí había un lugar y un tiempo más trascendentales, es más un poco el lugar del ser”.
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 23 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia