Pionero de la televisión saltillense
A partir de la aparición de la televisión, la radio a nivel nacional se vio amenazada de desaparecer, sobre todo en la capital mexicana. Se decía que la gente le restaba importancia a la radiodifusión y se temía acabar con los grandes índices de publicidad que tenían estaciones tanto de la Ciudad de México, como de provincia.
La radio seguía el mismo modelo que aún utilizan muchas emisoras: poner canciones, decir la hora y la temperatura, y mantener sus estándares económicos mediante la publicidad. Algunas radioemisoras mantenían sus noticieros, no muchas.
Tras el terremoto de 1985, la radio mexicana cobra nuevos bríos, pues en medio del problema de incomunicación, las estaciones seguían operando y prestando un gran servicio a la comunidad nacional al emitir y recibir mensajes.
La radio mexicana es diferente antes y después del temblor. Nacen los grandes noticieros que compiten abiertamente con la televisión, que se apresura a ganar auditorio con programas matutinos de noticias, pues hasta antes de 1985 sólo emitía noticias por la noche. Se multiplican los espacios informativos y nacen en todo el país nuevos comunicadores que se conducen con veracidad y rectitud, con el resultado a la vista, mayor audiencia por la frescura de la noticia.
En el Saltillo de finales de 1960, un visionario empresario, don Alberto Jaubert Agüero, le apuesta a la televisión en medio de las no muy fingidas risillas de los competidores de la radio que la auguraban un fracaso. El hombre, con un gran esfuerzo y mermándole ganancias a las tres estaciones de radio que poseía, pudo sostenerse en un tiempo donde el país convulsionaba por las protestas estudiantiles de 1968. Hizo un convenio con una televisora de la Ciudad de México y él y sus colaboradores sufría por el retraso en la finalización de las transmisiones, pues las notas de la protestas acaparaban toda la atención de México y el mundo. Don Alberto sólo poseía un equipo para recibir la señal y transmitir, el mismo que utilizaba para grabar por la noche las noticias locales para la mañana siguiente, en el canal 7. Eran conductores dos famosos locutores saltillenses, Homero Amézquita Cárdenas y Rodolfo Horta Rodríguez, quienes salían de madrugada del estudio televisivo.
Lo de don Alberto Jaubert definitivamente no se trata de “un amor de un día”, sino de un sistemático crecimiento permanente tanto en radio como en televisión. Fue además pionero de la Frecuencia Modulada, no si en Coahuila, pero en Saltillo sí, en momentos que nadie daba un veinte por la FM. También lo ridiculizaron y al final demostró que era visionario y que tenía razón. Sus emisoras XEAJ, XEDE y XHRPM no eran rinconeras, eran de primer nivel con escuchas no sólo en el aparato radiofónico de los automóviles, sino en hogares, oficinas y rancherías que siguen prefiriendo a la radio como un instrumento de solaz y esparcimiento sano, de placer, entretenimiento y descanso, o aún en las actividades habituales. Hay incluso programas nocturnos muy escuchados en toda la República.
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