Coahuila

Publicado el domingo, 3 de agosto del 2025 a las 04:11
Saltillo, Coah.- Don Víctor Castillo Rodríguez tiene 77 años, y 63 de participar en el descenso del Santo Cristo de la Capilla, una tradición que heredó de su padre, el maestro Julián Castillo Molina, quien durante 51 años tocó el violín en ceremonias religiosas celebradas en la Capilla y en Catedral.
Desde muy pequeño, junto a sus hermanos, acompañaba a su padre y a su madre María de Jesús Rodríguez, al novenario del Santo Cristo. A partir de 1962 se involucró en la ceremonia para el descenso del Santo Cristo, con el permiso de su padre.
Perteneciente a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Capilla, para él, el novenario tiene un profundo sentido religioso que le ayudó a crecer en la fe en Dios. Le emociona relatar cómo el español Santos Rojo compró la imagen traída de España, en Jalapa, Veracruz, la cual llegó a la Villa del Saltillo en marzo de 1608.
Recuerda que Francisco Oyervides Aguirre, amigo de su padre y recopilador de la Catedral, le explicó que la imagen tenía otro destino muy alejado de aquí.

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Y un amigo de mi papá, que era el recopilador interno de la misma Catedral, don Francisco Oyervides Aguirre, me dijo, ya que me presentó mi papá con él, que esta venerada imagen de nuestro Santo Cristo de la Capilla no nos pertenecía a nosotros, que era para Guadalajara, Jalisco, y en cambio la mulita llegó hasta acá, sola”.
Algo que tiene muy presente, es que un padre, en los años 50, tenía carro y en cada novenario, siendo horas de la madrugada, se ofrecía a llevar a los hijos más pequeños a la Capilla, para que no caminaran una gran distancia desde la colonia González. Su padre siempre daba la misma respuesta.
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El que nos forjó, el padre Enrique Flores Solís, él traía su mueble. ‘¿A quién me llevo?’. Abría paréntesis don Julián: a nadie. Es penitencia, es ofrecimiento al Santo Cristo y ahorita lo alcanzamos, pero ya él a las 5 y media ya estaba en el coro para empezar con sus notas musicales, el Venid Pecadores”.
Su padre era originario del mineral El Cobre, en Zacatecas, donde se venera la Virgen de Aranzazú, y su madre nació en Mazapil. De joven, su padre aprendió a tocar el violín en Concepción del Oro, con el maestro Rosalío Zavala.
Luego, el matrimonio y sus primeros tres hijos se vinieron a radicar a Saltillo, en la colonia González. Don Víctor nació el 23 de diciembre de 1947 y luego nacieron cinco hijos más.
Su padre empezó a tocar en ceremonias religiosas y misas en 1950 y puso a disposición de la fe y la espiritualidad su cultura musical hasta 2001. Durante el novenario le asignaban tocar en cinco misas diarias a partir de las 5:30 de la mañana.
Fueron 51 años ininterrumpidos de realizar esa labor, además de estar siempre presente en el novenario del Santo Cristo. La familia despertaba antes de las 5 de la mañana para asistir a la primera misa oficiada a las 5:30.
En la Capilla tocaba con el organista José Ángel Cárdenas Rodríguez, quien se preparó en la Academia de Canto Ángela Peralta, y que fuera padrino de don Víctor. En Catedral hacía dueto con el señor Victoriano Castañeda Picón, padre del actual organista, el profesor Gonzalo Castañeda.

Recuerda que su padre tocaba en misas, quinceaños, bodas y aniversarios de matrimonio.
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Fue muy solicitado mi papá, porque la pieza que usted le pedía, la pieza que él ejecutaba. Tanta fue su virtuosidad que Dios le dio en su talento. Brillante que fue mi padre”.
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Fue un dechado de virtud, porque él aparte tuvo a bien siempre dar por la expresión de la pintura. Él pintó, con todo lo que Dios le dio, allá entre el 41, 42 y 43 toda la ornamentación de la iglesia de su tierra, de la Virgen de Aranzazú, en El Cobre, Zacatecas”.
Viene a su memoria el deseo de su padre Julián quien, en su devoción, pedía a Dios:
“que por medio del Santo Cristo lo recogiera un 6 de agosto”.
Se le concedió morir el mismo mes, pero el día 26.
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Él tocó, gracias a Dios que le permitió en su vida, 51 años ininterrumpidos. Él empezaba entre semana el día viernes para la misa al Santo Cristo a las 9 de la mañana, misas por las tardes, si había matrimonios o quinceaños los sábados y domingos las misas ordinarias”, rememora.

Don Víctor siente gran devoción por el Santo Cristo de la Capilla, a quien se le atribuyen más de 350 mil milagros, de acuerdo con historiadores.
Aconseja a las personas creer en Dios y acercarse a Él, para salir adelante frente a las dificultades de la vida.
Aclara que el apóstol Santiago es el patrono de Saltillo, por eso la Catedral lleva su nombre, sin embargo, hay más devoción por el Santo Cristo y la Capilla de las Ánimas, que se construyó antes que la Catedral.
Pide ser fuertes ante el dolor y las dificultades de la vida.
Tenemos que estar siempre bien cimentados, no perder nunca nuestra fe. La cimentación, toda nos la da Dios, una gran riqueza que nos da y nos otorgará siempre en cada amanecer nuevas oportunidades de vida, por eso mismo, todo el universo está a plenitud y debemos valorarlo”.
Bajo los pies del Santo Cristo, en la cruz de madera se encuentra incrustada una astilla procedente de la cruz en que Cristo murió y que se encuentra en la Basílica de la Santa Cruz, en Jerusalén. La reliquia la entregó el obispo Luis Guízar Barragán el 6 de agosto de 1956.
La Cofradía del Santísimo Cristo de la Capilla fue creada en 1743 por los sacerdotes Martín Sánchez Navarro y Felipe Suárez de Estrada.
El festejo del Santo Cristo se realiza desde el 6 de agosto de 1725, por iniciativa del párroco Lucas de las Casas de la Mota y Flores, quien redactó la primera Novena del Santo Cristo.
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