La migración ha devenido en crisis humanitaria y tiene en vilo no solo a los países desarrollados, sino también a las democracias del mundo. El papa Francisco ha pedido a los obispos prestar mayor atención al asunto, acerca del cual escribe Édgar London en «Espacio 4» (719). Apenas expirado el Título 42 —dice— «una oleada de migrantes esperanzados por lo que consideraban (erróneamente) una flexibilización en la política migratoria de Estados Unidos, abordaron su frontera sur en busca de mejores condiciones de vida.
»En aras de impedir que el caos diera al traste con los planes de la Administración de Joe Biden para sacudirse de arriba una política impuesta por su antecesor, Donald Trump, y de la cual le ha costado desprenderse dada la presión del Partido Republicano, el Gobierno federal envió mil 500 soldados con la orden de apoyar a la patrulla fronteriza, aunque no ejecutarían funciones policiales. Asimismo, anunció la aplicación de una serie de medidas que tienen por objetivo formal “mejorar la seguridad de la frontera, limitar la inmigración irregular y crear procesos adicionales seguros y ordenados para que las personas que huyen de crisis humanitarias puedan llegar legalmente a Estados Unidos”.
»Los centros de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos están rebasados alrededor del 50% con respecto a la capacidad declarada. La saturación de las instalaciones, confirmada por el secretario de Seguridad Nacional estadunidense, Alejandro Mayorkas, ocurre sobre todo en Texas y Arizona. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) ha retenido hasta 28 mil indocumentados en sus instalaciones, cuando su capacidad es de aproximadamente 19 mil. “No puedo sobrestimar la presión sobre nuestro personal y nuestras instalaciones”, declaró Mayorkas.
»Se calcula que en el norte de México permanecen más de 150 mil migrantes esperando en albergues y campamentos el momento de cruzar la frontera. Ante el riesgo de un aumento continuo y vertiginoso del número de migrantes, tres ciudades de Texas —Brownsville, Laredo y El Paso— se declararon en estado de emergencia y el Gobernador de ese estado, Greg Abbott, anunció el despliegue de la unidad táctica fronteriza de la Guardia Nacional “para que ayude a interceptar y repeler a grandes grupos de migrantes que intenten entrar a Texas ilegalmente”.
»En territorio mexicano, elementos del Ejército, de la Guardia Nacional, de la Policía Estatal y del Instituto Nacional de Migración (INM) arrancaron desde un día antes de la fecha límite de validez del Título 42 un operativo de vigilancia en el río Bravo para contener a los indocumentados. El Gobierno de Coahuila informó que entre 800 y mil 200 migrantes fueron detenidos en la frontera del estado con EU en las últimas semanas. Los departamentos de Seguridad Nacional y Justicia de Estados Unidos anunciaron el 10 de mayo la implementación de una regla final que tendrá un impacto significativo en la elegibilidad para solicitar asilo en el país.
»Aunque la ley estadunidense establece que cualquier persona puede presentar solicitud de asilo sin importar su forma de entrada al país, la regla final señala nuevos requisitos que limitan la elegibilidad de los migrantes para acceder a esta opción, a menos que cumplan con dos condiciones específicas. Primera, que los migrantes soliciten asilo en el primer país seguro al que lleguen durante su camino hacia Estados Unidos, como México; y segunda, nadie será elegible para solicitar asilo si no han intentado utilizar las vías legales establecidas como el programa de libertad condicional humanitaria o si no han agendado una cita en un puerto de entrada a través de la aplicación CBP One».
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