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El caso Facebook-Pegasus

Por Peniley Ramírez

Hace 2 meses

Los ataques a periodistas y activistas no forman parte de “la lucha contra el terrorismo y el crimen”. Si una empresa vende un programa para reducir la criminalidad, no se puede usar para espiar a políticos, a periodistas, ni a asociaciones que critiquen al Gobierno. Si el programa se usa para una labor ilegal, tiene responsabilidad el Gobierno, y también la empresa que lo vendió.

Las líneas que anteceden resumen los argumentos que se han conocido en el último año y medio en el caso Facebook-NSO, una demanda civil que interpuso en 2019 Facebook, como dueña de la mensajería de WhatsApp, contra la empresa israelí NSO Group, fabricante del malware Pegasus. La investigación Pegasus Project, que se publicó esta semana, encontró que este malware atacó hasta a 50 mil personas, al menos 15 mil de ellas en México.

Pegasus Project, confirmó lo que en 2017 se publicó en México en el caso Gobierno Espía. El Gobierno mexicano compró Pegasus y lo usó para investigar a criminales, pero también a periodistas, activistas y políticos incómodos.

En junio de 2017, un grupo de periodistas y defensores denunció penalmente el caso en México. Hasta hoy, la investigación no ha tenido grandes avances. Pero uno de los descubrimientos, que anunció la Fiscalía federal, fue que Pegasus no solo se usó desde oficinas del Gobierno, sino desde una empresa. Una fuente enterada del caso me aseguró que Pegasus se usó desde una residencia en la calle Explanada, en Lomas de Chapultepec, para espiar a objetivos políticos de la Presidencia en el Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Pegasus no terminó con el peñismo. Entre el 29 de abril y el 10 de mayo de 2019, NSO lo hizo de nuevo. Atacó a WhatsApp para infectar y espiar más de mil 400 dispositivos en el mundo. Un número importante estaba en México, dice la demanda de Facebook. Eran “abogados, periodistas, activistas de derechos humanos, disidentes políticos, diplomáticos y otros altos funcionarios de gobiernos”.

En su respuesta a Facebook, NSO aceptó que vendió Pegasus a México. ¿El Gobierno federal sigue utilizando Pegasus?, preguntó en noviembre de 2019, Luis Fernando García, director de la organización R3D, una de las que descubrió Gobierno Espía, al presidente Andrés Manuel López Obrador. El Presidente dijo que en su Gobierno no se espía.

“Esa demanda es un fuerte indicio de que en 2019, Pegasus aún se usaba en México. Eso deja la interrogante de quién sería el operador en 2019, considerando que los ejecutivos de NSO han dicho que la empresa solo vende Pegasus a gobiernos”, me dijo García.

NSO Group ha combatido ferozmente en Estados Unidos la demanda de Facebook. Contrataron como su abogado a Jeffrey Bucholtz, exjefe de la División Civil del Departamento de Justicia; alegaron que sus ejecutivos debían tener inmunidad por haberle vendido a gobiernos y consiguieron que se mantenga sellado el caso.

En junio 2020, una juez en California negó que se desestimara la demanda. NSO apeló. En diciembre, a Facebook se unieron Microsoft, Google y Cisco. Unos días después, las organizaciones civiles Access Now, Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras y la Fundación para la Libertad de Internet, solicitaron a la corte de apelaciones de San Francisco que el caso continuara. Calificaron a los clientes como “regímenes represivos que utilizan Pegasus para fines insidiosos”.

La corte de apelaciones revisó el caso en abril de 2021. El abogado de Facebook en la audiencia fue Michael Dreeben, uno de los principales asesores del fiscal Robert Mueller, en la investigación de la trama rusa en las elecciones federales estadunidenses de 2016.

La audiencia incluyó una durísima postura de Facebook acerca de hasta dónde llegan las responsabilidades de las empresas proveedoras de los gobiernos en casos como este. Ahora, la apelación está pendiente.

Tres preguntas resumen estos casos: ¿Quién tiene la responsabilidad del mal uso de programas como Pegasus, o NiceTrack, que vendieron los socios de Genaro García Luna a México? ¿Qué consecuencias hay cuando un Gobierno viola la privacidad de quien lo critica? ¿Pueden las empresas solo lavarse las manos?

Si una empresa vende un programa para reducir la criminalidad, no se puede usar para espiar a políticos, a periodistas, ni a asociaciones que critiquen al Gobierno. Si el programa se usa para una labor ilegal, tiene responsabilidad el Gobierno, y también la empresa que lo vendió.

Las líneas que anteceden resumen los argumentos que se han conocido en el último año y medio en el caso Facebook-NSO, una demanda civil que interpuso en 2019 Facebook, como dueña de la mensajería de WhatsApp, contra la empresa israelí NSO Group, fabricante del malware Pegasus. La investigación Pegasus Project, que se publicó esta semana, encontró que este malware atacó hasta a 50 mil personas, al menos 15 mil de ellas en México.

Pegasus Project, confirmó lo que en 2017 se publicó en México en el caso Gobierno Espía. El Gobierno mexicano compró Pegasus y lo usó para investigar a criminales, pero también a periodistas, activistas y políticos incómodos.

En junio de 2017, un grupo de periodistas y defensores denunció penalmente el caso en México. Hasta hoy, la investigación no ha tenido grandes avances. Pero uno de los descubrimientos, que anunció la Fiscalía federal, fue que Pegasus no solo se usó desde oficinas del Gobierno, sino desde una empresa. Una fuente enterada del caso me aseguró que Pegasus se usó desde una residencia en la calle Explanada, en Lomas de Chapultepec, para espiar a objetivos políticos de la Presidencia en el Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Pegasus no terminó con el peñismo. Entre el 29 de abril y el 10 de mayo de 2019, NSO lo hizo de nuevo. Atacó a WhatsApp para infectar y espiar más de mil 400 dispositivos en el mundo. Un número importante estaba en México, dice la demanda de Facebook. Eran “abogados, periodistas, activistas de derechos humanos, disidentes políticos, diplomáticos y otros altos funcionarios de gobiernos”.

En su respuesta a Facebook, NSO aceptó que vendió Pegasus a México. ¿El Gobierno federal sigue utilizando Pegasus?, preguntó en noviembre de 2019, Luis Fernando García, director de la organización R3D, una de las que descubrió Gobierno Espía, al presidente Andrés Manuel López Obrador. El Presidente dijo que en su Gobierno no se espía.

“Esa demanda es un fuerte indicio de que en 2019, Pegasus aún se usaba en México. Eso deja la interrogante de quién sería el operador en 2019, considerando que los ejecutivos de NSO han dicho que la empresa solo vende Pegasus a gobiernos”, me dijo García.

NSO Group ha combatido ferozmente en Estados Unidos la demanda de Facebook. Contrataron como su abogado a Jeffrey Bucholtz, exjefe de la División Civil del Departamento de Justicia; alegaron que sus ejecutivos debían tener inmunidad por haberle vendido a gobiernos y consiguieron que se mantenga sellado el caso.

En junio 2020, una juez en California negó que se desestimara la demanda. NSO apeló. En diciembre, a Facebook se unieron Microsoft, Google y Cisco. Unos días después, las organizaciones civiles Access Now, Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras y la Fundación para la Libertad de Internet, solicitaron a la corte de apelaciones de San Francisco que el caso continuara. Calificaron a los clientes como “regímenes represivos que utilizan Pegasus para fines insidiosos”.

La corte de apelaciones revisó el caso en abril de 2021. El abogado de Facebook en la audiencia fue Michael Dreeben, uno de los principales asesores del fiscal Robert Mueller, en la investigación de la trama rusa en las elecciones federales estadunidenses de 2016.

La audiencia incluyó una durísima postura de Facebook acerca de hasta dónde llegan las responsabilidades de las empresas proveedoras de los gobiernos en casos como este. Ahora, la apelación está pendiente.

Tres preguntas resumen estos casos: ¿Quién tiene la responsabilidad del mal uso de programas como Pegasus, o NiceTrack, que vendieron los socios de Genaro García Luna a México? ¿Qué consecuencias hay cuando un Gobierno viola la privacidad de quien lo critica? ¿Pueden las empresas solo lavarse las manos?

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