Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Djokovic eliminado en Basilea y sigue a un título de Federer SCJN: pensión por viudez no puede limitarse a 10 años Arranca en Hidalgo polo de bienestar de 910 hectáreas Una plática con Cuauhtémoc Cárdenas Frena INE propuestas de Taddei para puestos en OPLES

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

El cosmos Mahleriano

Por Joel Almaguer

Hace 3 años

Entre los años 1888 y 1910, Gustav Mahler compuso sus sinfonías. La décima la dejó inconclusa, pues solamente llega a finalizar el primer movimiento y algunos esbozos y estructuras para movimientos posteriores. Sin embargo, ya desde la primera sinfonía nos ha dejado claro, al menos para nosotros que vivimos muchos años después, que todas ellas son un ejemplo de la grandeza del género sinfónico y que con él alcanza quizás sus más altas cimas.

De naturaleza compleja, de formas densas que ejercen la atención no solamente por parte del ejecutante sino también del espectador. Escuchar a Mahler es dejarse elevar a esferas cósmicas, pues sus sinfonías no son terrenales. Todas ellas requieren de una masa sonora que exige sin concesiones un gran número de músicos, lo que dificulta su ejecución en vivo, al menos para gran parte de las orquestas, pues de desear interpretarlas, una orquesta común requeriría de la contratación de muchos músicos extras y esto conlleva no solo un gasto mayor, sino una logística detallada para lograr un buen resultado.

Sin embargo esto cambia día a día, pues numerosos intentos por traer adaptaciones dignas del compositor, pero alcanzables para dotaciones orquestales más o menos normales, son cada día más comunes. Pero en lo que llegan a lo cotidiano estas adaptaciones, no temamos, que vivimos en la época de lo virtual y podemos acceder a maravillosas interpretaciones de sus obras, como la que estas semanas pude enfrentar y disfrutar.

De Leonard Bernstein nos quedan grabaciones de las sinfonías de Mahler y fue esta integral la que aprecié durante mi estancia en Europa. Entre calles y caminatas sin rumbo, llevaba de tanto en tanto una sinfonía, escuchada por movimientos, con calma, con repetición. Debo confesar que considero a las sinfonías de Mahler como un reto, para alguien que busca en la música más allá de la sensiblería y la emoción fácil.

El mismo Hans von Bülow se tapó un día los oídos al escuchar la segunda sinfonía, diciendo casi neurótico: Si esto es música, entonces yo ya no sé qué es música. Si uno de los mayores personajes en la música del postromanticismo, que descubrió a Strauss y dirigía a Wagner, dijo eso alguna vez, ¿qué podríamos esperar de oídos terrenales como los nuestros? Pero que esto no nos amedrente ni nos detenga, acceder a las más altas cumbres de la belleza artística siempre ha requerido un esfuerzo, porque lo bello no es fácil en muchas ocasiones.

Dentro de todas estas casi advertencias, quisiera puntualizar que mi objetivo es justamente lo contrario: Que nazca el interés por su parte, de adentrarse en un cosmos musical donde las transfiguraciones son constantes, donde experimentamos un arrebato de emociones y de sublimaciones que pocas veces tienen igual. Quien sabe, quizás entonemos al finalizar la octava sinfonía, llamada De los Mil, junto con el Coro Místico cuando cita al Fausto de Goethe: Alles Vergängliche Ist nur ein Gleichnis: Todas las cosas transitorias son solo parábolas; aquí la carencia se tornará en derroche; aquí lo indescriptible se verá realizado.

Notas Relacionadas

Una plática con Cuauhtémoc Cárdenas

Hace 36 minutos

Del clan Taddei

Hace 4 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 7 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 36 minutos

Una plática con Cuauhtémoc Cárdenas

Hace 4 horas

Del clan Taddei

Hace 13 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar