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Agencias
Publicado el jueves, 4 de marzo del 2010 a las 16:00
México, DF.- Muchas son las leyendas de personajes que han curado de manera milagrosa. La historia está llena de ellas y los individuos en los que se centran han vivido y dejado huella en gran cantidad de regiones.
En ciertas ocasiones las actividades paranormales se van junto con ellos al morir, en otras surge un grupo limitado de seguidores que mantiene latentes las habilidades del maestro y en algunas más, la estela dejada por quien poseía dones supuestamente extraordinarios genera sectas grandes o incluso religiones. Este último es el caso que de este documental donde se trata el caso de José Fidencio de Jesús Constantino Síntora, conocido como “El Niño Fidencio”.
El 17 de octubre de 1898 nace en Irámuco, Guanajuato, José Fidencio de Jesús Constantino. Según se dice nació con ciertos defectos físicos que le ocasionaron un desarrollo limitado del vello, el no desarrollarse sexualmente, comer de manera anormal y tener la voz aguda. Pese a ello, a principio de la década de los 20 del siglo pasado, cambió su residencia al poblado de Espinazo, Nuevo León, donde comenzó a curar a las personas de manera milagrosa.
HASTA UN PRESIDENTE LA IGLESIA FIDENCISTA El poblado se llenó de “cajitas”: personas con la capacidad de abandonar su cuerpo y permitirle al Niño Fidencio entrar en él para sanar a los enfermos. De esa manera el fallecimiento del hombre de los milagros produjo un efecto multiplicador.
Al paso de las décadas la fe en el Niño Fidencio terminó por consolidarse.
En el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari, ante la Secretaría de Gobernación, un grupo de sus seguidores registró lo que se conoce como la Iglesia Fidencista.
“Niño Fidencio… de Roma a Espinazo” es un documental de Juan Farré, que trata sobre un fenómeno social intrigante sin tomar partidos ni en contra ni a favor de éste ni de la postura que la Iglesia Católica tiene.
Durante la época inmediata posterior a la Revolución Mexicana la falta de un sistema de salud adecuado ocasionó que cientos de personas acudieran a Espinazo con la esperanza de ser sanadas con los dones del Niño Fidencio. Hasta el entonces presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Plutarco Elías Calles, lo visitó en una ocasión que pasó en tren por el poblado. Según se recuerda ambos se encerraron por horas y la leyenda dice que el titular del Poder Ejecutivo le preguntó al Niño Fidencio cómo mantener el control del país, quien en respuesta le hizo la sugerencia de crear un organismo político único. A partir de entonces se dice que se establecieron los cimientos del ahora llamado Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Fidencio de Jesús Constantino ejerció sus prácticas curativas hasta 1938. Año en que se dice fue muerto y se impidió su resurrección al tercer día pues fue degollado.
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