Monclova Región Centro
Publicado el domingo, 31 de octubre del 2021 a las 04:04
San Buenaventura, Coah.- Pasaban las horas y don Vicente no podía recuperar el habla, se llevó tremendo susto al encontrarse con la muerte en la calle Maclovio Herrera y al chocar con su mirada, sintió un escalofrío que le inundó su cuerpo.
Esta historia basada en hechos reales es contada por un bisnieto de don Vicente, y director de la Casa de la Cultura Mario García y señaló que sus abuelos contaban aquella experiencia de su ancestro.
En el año de 1850, don Vicente Sánchez era un hombre casado, tenía hijos y era de edad avanzada pero le gustaba estar en la cantina acompañado de mujeres, desde que abrían hasta altas horas de la noche.
Se tomaba sus copas y se dirigía a su casa en la calle Maclovio Herrera de la Zona Centro, en una vivienda de adobe con puertas y herrajes antiguos, en su hogar lo esperaba su esposa, quien siempre lo regañaba porque llegaba despidiendo olor al alcohol y sin dinero.
Era una persona muy trabajadora pero su defecto eran las mujeres y la bebida embriagante y lo que ganaba se lo gastaba en la cantina que se ubicaba a unas cuadras de su domicilio.
Para su suerte se encontraba en la cantina tomando, pero ningún amigo ni conocido entraba para hacerle compañía y decidió retirarse a su casa, como pudo y zigzagueando caminó varias cuadras entre la oscuridad en la calle sin pavimentar.
Tambaleándose porque en esa época no existían calles pavimentadas ni lámparas en postes, empezó a caminar como podía, cayéndose y levantándose de lo ebrio que se encontraba y rumbo a su casa, a tres cuadras en aquel tiempo se encontraba el camposanto, donde hoy es la fuente y la curva.
Al fondo de la calle ve a una mujer contoneándose y coqueteando, era muy elegante y vestía de negro, decide alcanzarla para invitarla a pasar un rato con él y al apretar el paso antes de llegar a su casa, le tomó del hombro y volteó aquella fémina, pero era la muerte.
¡Ay nanita! Exclamó.
Era la muerte quien iba caminando, era una calavera sin ojos y decidió correr hacia su casa y desapareció la mujer y como pudo llegó a la puerta de su vivienda, su mujer lo estaba esperando, pero don Vicente llegó pálido y sin habla.
Una semana después, como pudo se comunicó con la esposa y le relató su experiencia y encuentro con la misma muerte y a partir de ahí dejó de visitar la cantina, de caminar entre la oscuridad y de buscar mujeres.
¡Vicente, santo remedio! dijo la esposa al percatarse que dejó el vicio para el resto de su vida y no volvió a salir a la calle ni a frecuentar la cantina, luego del encuentro con la muerte.
Más sobre esta sección Más en ZocaloApp-home2
Hace 10 horas
Hace 10 horas
Hace 10 horas
Hace 10 horas
Hace 10 horas
Hace 10 horas
Hace 10 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia