Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el miércoles, 28 de enero del 2015 a las 16:11
Saltillo, Coah.- Los pocos años que Sergio Cortés lleva preso en el Penal le sirvieron para entender que ya está muy grande para andar “chacoteando con la banda”. Se puede decir que fue obligado a madurar.
Dice que ya es hora de sentar cabeza y de ver por su esposa e hijos, pues nunca es tarde para enmendar el camino.
El interno de 35 años, apodado “El Curro”, oriundo de la colonia Bellavista, es acusado del homicidio de un hombre con el que sostuvo rencillas y con el que después se lió a golpes, pero dice que “nada qué ver”, que el “morro” fue encontrado sin vida horas después de la riña.
Cuenta que ese día al mediodía tuvo un problema con un chavo de la cuadra que antes fue su amigo, pero surgieron diferencias que los llevaron a las palabras altisonantes y luego a los golpes.
Pelearon algunos momentos, aunque luego pensó que hasta ahí llegaría la cosa. “¿Ahí muere, no?”, le dijo a su contrincante, pero estaba muy equivocado por que todo se complicó.
Por la noche, parientes y amigos de su rival fueron a sacarlo de su casa. La turba enojada quebró los vidrios de su vivienda, ocasionando el pánico de sus hijos y vecinos. Recuerda que se hizo de golpes con los familiares de quien una vez fue su amigo y que una de las personas lo atropelló con su camioneta, por lo que cayó inconsciente y aún así todavía lo siguieron golpeando.
Luego le platicaron que sus agresores comentaron que ya se retiraban porque ya lo habían matado. “Ya matamos al ‘Curro’” dijeron.
Más tarde, Sergio despertó maltrecho y adolorido en el hospital. Estaba esposado ya que el simple señalamiento de que había peleado con aquel hombre lo hundió, pero tiene pruebas y testigos que aseguran que las cosas no pasaron así.
Un par de años antes, al “Curro” le echaron la bronca de un robo; todo apuntaba a que él había sido, pero fue absuelto ya que lo confundieron con un primo.
El interno es alto, moreno, de cara alargada, lleva tatuajes en los brazos y una lágrima a un lado del ojo derecho. Dice que todos en la banda “Los Galleros” se la pusieron como símbolo de unión. En prisión trabaja en una de las maquiladoras instaladas en el lugar para dar cumplimiento al requisito de trabajo penitenciario y para reunir algo de recursos que luego hace llegar a su mujer.
En sus ratos libres juega futbol rápido y en ocasiones trota alrededor de las canchas del lugar, le da unas 10 vueltas ya que quiere estar en buena condición física.
Allá afuera Sergio se ocupaba como taxista y chofer del transporte urbano, en particular de la ruta 4B.
En la entrevista, efectuada en la biblioteca del Penal, detalla que el encierro es difícil, por lo que ya no quiere pisar la cárcel. Lleva en el pecho un escapulario con la foto de su esposa, mismo que es un regalo de un compañero que lo elaboró en un taller.
Al salir del Cereso, Sergio espera reunirse con sus tres hijos, quienes son toda su adoración y a quienes poco ve ya que no le gusta que vayan a verlo porque, dice, están muy pequeños para saber de esas cosas.
ch
Es risueño y al hablar muestra sus dientes muy blancos e irregulares.
Notas Relacionadas
Hace 3 horas
Hace 4 horas
Hace 13 horas
Más sobre esta sección Más en Seguridad
Hace 14 horas
Hace 14 horas
Hace 15 horas
Hace 19 horas
Hace 19 horas
Hace 20 horas
Hace 21 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia