Por: Joel Martínez
Las decisiones del Comité de Tasas de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) de ayer fueron de manual, incluso con un discurso más ortodoxo.
Lo novedoso fue la fractura evidente dentro del FOMC:
– Christopher Waller y Michelle Bowman votaron por un recorte de 25 puntos base (pb).
– Adriana Kugler, gobernadora de la Fed, no asistió.
Fue la primera vez que dos gobernadores disienten en una decisión de política monetaria desde 1993.
Y nos falta la explicación de Kugler por su inasistencia.
Esto último es significativo, pues recordemos que el vencimiento del periodo de Kugler como gobernadora es el 31 de enero de 2026 y su puesto lo ocupará el candidato del gobierno de Donald Trump para sustituir a Jerome Powell.
Powell finaliza su presidencia de la Fed en mayo de 2026, aunque todavía podría estar, si quiere, otros dos años en el board.
No sea que los reglamentos permitan una renuncia anticipada de Kugler para dar paso a un “gobernador sombra” de la Fed, con miras a opacar a Powell.
Esa posibilidad ha sido expresada directamente por Scott Bessent, el secretario del Tesoro, y abiertamente criticada por Janet Yellen, exsecretaria del Tesoro y expresidenta de la Fed.
Lo cierto es que todo puede pasar, sobre todo, viendo que la postura ortodoxa de Powell se endureció.
En el comunicado se vio un cambio de visión de la economía y mantuvo la alerta de inflación alta.
El 18 de junio decían:
– “Si bien las fluctuaciones en las exportaciones netas han afectado los datos, los indicadores recientes sugieren que la actividad económica ha continuado expandiéndose a un ritmo sólido”.
Ahora, apenas seis semanas después dicen casi lo contrario:
– “Si bien las fluctuaciones en las exportaciones netas siguen afectando los datos, los indicadores recientes sugieren que el crecimiento de la actividad económica se moderó en el primer semestre”.
Mantienen su visión de inflación elevada.
El 18 de junio decían:
– La inflación se mantiene algo elevada.
Ahora, el 30 de julio mantienen los riesgos inflacionarios:
– La inflación se mantiene algo elevada.
El aún presidente de la Fed, en su conferencia de prensa, no ofreció ninguna pista de que se realice un recorte en la próxima reunión del 16 y 17 de septiembre y señaló que se evaluarán muchos datos en los próximos meses.
Dijo a los periodistas que todavía queda “un largo camino por recorrer” para determinar exactamente cuál es el impacto de los aranceles y que “hay que pensar que esto es todavía muy pronto”.
Powell también comentó que no buscará bajar las tasas por las necesidades fiscales del Gobierno federal.
“Ningún banco central de una economía avanzada lo hace y no sería bueno, porque si lo hiciéramos, no beneficiaría ni a nuestra credibilidad ni a la de la política fiscal estadunidense. Por lo tanto, simplemente no es algo que tengamos en cuenta”.
Aunque debe aclararse que el Banco Central Europeo sí influye en la curva de las tasas con fines fiscales, ya ni hablar el Banco de Japón, que abusó de esa herramienta.
Obviamente, la postura de la Fed le “metió ruido”, aunque muy acotado al mercado:
– Las tasas de los treasuries rebotaron ligeramente.
– Los futuros de los fondos federales borraron del escenario un recorte en septiembre, ahora sólo ven uno de 25 pb en 2025, en octubre.
– Los índices accionarios se ajustaron un poco.
Lo cierto es que los datos siguen contradiciendo a Powell.
Ayer el reporte del PIB del segundo trimestre de Estados Unidos fue muy sólido, creció 3% cuando se esperaba que fuera 2.5, desde una caída de 0.5 en el primer trimestre.
Y lo más importante, la inflación trimestral del gasto al consumo también arrojó buenos datos:
– La general bajó de 3.7% en el primer trimestre, a 2.1 en el segundo.
– La subyacente cayó de 3.5 a 2.5 por ciento.
El comentario de Bessent fue que a la Fed le hace falta imaginación.
La relativa tranquilidad de los mercados, a pesar de la postura hawk de Powell, hace pensar que puede que ya hayan comprado que se avecinan cambios estructurales en el banco central estadounidense
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