Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
El 2 de junio nos vemos en el Zócalo para celebrar el triunfo: Claudia Sheinbaum Chocan dos helicópteros en acto de celebración de la Marina Real de Malasia; reportan 10 muertos Aumenta México aranceles a China y países sin tratado hasta en 50% Agencia ONU para refugiados en Gaza tiene problemas de “neutralidad”: informe Declaran juicio nulo al ranchero acusado de matar a un migrante mexicano en la frontera

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

El implacable castigo al soldado Nieto

Por Carlos Loret de Mola

Hace 3 semanas

¿A quién condena y a quién perdona el líder? ¿A quién abandona a su suerte y por quién pone el pecho a las balas? Estamos por terminar el sexenio sin que sean explícitos los criterios con los que actúa el presidente López Obrador cuando alguno de los suyos se mete en un escándalo.

Santiago Nieto Castillo es el ejemplo más reciente. En los primeros años del sexenio, AMLO tuvo en él a un soldado fiel y entregado, al frente de la temida Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de Hacienda.

Por servir a los intereses de López Obrador, Santiago Nieto arrojó a la basura su trayectoria y el nombre que había construido como un servidor público comprometido con el combate a la corrupción. Se convirtió en el brazo con el que el régimen perseguía a quienes el Presidente consideraba sus adversarios políticos. Pasó de ser un representante de la salud democrática a un icono del autoritarismo.

Con tal de complacer los apetitos de su jefe, Santiago Nieto se despojó de todo profesionalismo y se rebajó al indigno papel de acudir a las mañaneras para danzar la música de la saliva presidencial.

A quien el Presidente necesitaba quitarse de encima -un juez independiente, un funcionario autónomo, un empresario rebelde–, Santiago Nieto le abría una investigación de la UIF que servía para alimentar las calumnias obradoristas aunque judicialmente no llegara a ningún lado. Esta maniobra de intimidación fue sumamente eficaz contra muchos personajes que se doblaron.

Y así, después de endosarse políticamente a AMLO, un día Santiago Nieto decidió que se quería casar y con buena fiesta. Una boda fifí. No lo perdonó el Presidente. Lo lanzó al basurero de sus desprecios.

Santiago Nieto se fue del Gabinete federal, buscó refugio temporal en el equipo del Gobernador de Hidalgo y ahora que quiso ser senador, ni con eso le ayudó. Lo dejó vulnerable a que el Tribunal Electoral bateara su candidatura y así sucedió hace unos días.

Santiago Nieto y César Yáñez (aún más íntimo), dos soldados que sirvieron sin reparo a su comandante, fueron desterrados por la misma razón: una boda cara. El motivo parece irrelevante y frívolo frente a las casas, empresas y contratos de Bartlett; los 15 mil millones de Ignacio Ovalle en Segalmex; la inexplicable riqueza de Rocío Nahle; los desplantes de poder y dinero de Adán Augusto López; los contratos de su hermana Rosalinda López, número dos del SAT; el edificio de Luisa Alcalde; los contratos de Román Meyer; los abusos de poder del fiscal Gertz; los viajes VIP del secretario de la Defensa; la incontenible Ana Guevara; las irregularidades de Francisco Garduño en Migración, que costaron vidas; o lo de la Línea 12 del Metro, por la que debieron pagar Ebrard o Sheinbaum. Por no hablar de la corrupción y tráfico de influencias de sus hijos y sus amigos íntimos.

¿Por qué frente a hechos mucho más graves defiende a sus colaboradores al extremo de la irracionalidad y el alto costo político? El criterio no parece seguir ninguna lógica.

 

Notas Relacionadas

El 2 de junio nos vemos en el Zócalo para celebrar el triunfo: Claudia Sheinbaum

Hace 1 hora

Hacker borra las deudas de Coppel

Hace 2 horas

Fondo de Pensiones para el Bienestar es aprobado en San Lázaro; dictamen pasa al Senado

Hace 2 horas

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 21 horas

Cárcel sin juicio

Hace 21 horas

¡72 periodistas muertos!

Hace 21 horas

El ‘show’ de los otros datos