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Coahuila

El Instituto de Salud del bien al malestar

Por Silvia Guadalupe Garza Galván

Hace 6 años

Amigas y amigos, es obligado abordar la crisis en materia de salud en nuestro país –ocasionada por el protagonismo y la ineptitud que distingue a la 4T–, comandada por las ocurrencias presidenciales que conforman un Gobierno, que está muy lejos de dar a los 30 millones de mexicanos que votaron por su causa, los resultados que ofrecieron.

El Seguro Popular se derivó de la necesidad de generar esquemas que permitieran atender la salud de todos los mexicanos, fue creado como un instrumento que proveía de aseguramiento en salud, a la población que no contaba con acceso a ningún tipo de seguridad social, con un esquema de protección financiera, mediante un seguro de salud público y voluntario con el que se buscaba reducir los gastos médicos para las familias, brindando una cobertura de atención en sus tres niveles.

El programa preveía su crecimiento a partir de su esquema de refinanciamiento. Esto permitió al sector salud contar con los recursos necesarios para prevenir y tratar las enfermedades cada vez más complejas y costosas, como la atención de diferentes tipos de cáncer, logrando otorgar a las familias que sin seguridad social, los mismos derechos que gozaban los derechohabientes del IMSS o ISSSTE.

Esto es lo que la cuarta transformación desapareció con el ofrecimiento perverso de acceso gratuito a la salud. Canceló el Seguro Popular y arrebató con ello el tercer eje de seguridad social con el que contaban los mexicanos sin acceso a servicios de salud públicos.

Luego se dieron a la tarea de crear el Insabi, anunciando atención médica y medicinas “gratuitos” según el Presidente; cabe decir que el nuevo Fondo de Salud para el Bienestar, se creó con los recursos del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, solo que además de atender dichos gastos, ahora tendrá que destinar recursos para infraestructura médica en zonas de alta marginación y para complementar la compra de medicamentos e insumos.

Julio Frenk, que no solo es un destacado médico, sino una autoridad en la materia, –cosa que no se puede decir del titular del Insabi, dicho sea de paso, total desconocedor del sector salud– señala muy claramente sobre la cobertura universal ofrecida por el Gobierno: “…El Seguro Popular cubría salud en primer nivel, es decir las clínicas que representan el 80% de la demanda; en segundo nivel, donde se incluye a los hospitales y cirugías generales; y tercer nivel, que implican casos más complicados. Además, se incluía un seguro de gastos catastróficos. El Insabi solo se compromete a la atención en primero y segundo nivel. El tercer nivel dependerá de que el Instituto tenga medicina o espacio”.

Por supuesto, este no es el único problema que se está registrando, derivado de las imposiciones improvisadas del actual Gobierno, con esto también se vulnera al personal sanitario adscrito al Seguro Popular y que ahora está en la incertidumbre laboral; desde el 2016 he venido denunciando que las jornadas laborales del personal médico en México se están llevando a cabo bajo esquemas de explotación, situación que puede verse exacerbada con la creación del Insabi y la falta de claridad respecto de sus condiciones de trabajo.

El Seguro Popular se diseñó con base en las circunstancias y necesidades de salud del país, hace casi 20 años y con esfuerzo y trabajo se fue consolidando los últimos 15 años, contando con más de 50 millones de afiliados.

No, esta no es una opinión y menos resistencia al cambio o al ajuste natural de una nueva estrategia, la 4T no solo traiciona a los electores que votaron por Morena, atropella el esfuerzo de millones de mexicanos, a los pacientes y a las familias que hoy lo único que tienen de este Gobierno es una frase hueca, como todas las que empiezan a distinguirlo, “que vengan y denuncien” en lugar de crecer o mejorar, solo han generado caos, preocupación e inhumana angustia.

Finalmente, lamento profundamente los hechos ocurridos este viernes en Torreón, comparto con dolor la pena por la que atraviesan las familias afectadas, deseando para ellos serenidad y fortaleza en estas horas aun difíciles, les invito a la reflexión interior, como un respeto ante esta tragedia que debe ser –y es– una lección para todos y cada uno de nosotros como sociedad.

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