Es uno de esos lugares antiguos y mágicos que permanece por casi 150 años (en este 2021), el Merendero de doña Chonita Quiteria Valerio, ubicado al principio de su fundación al poniente de la calle de Pérez Treviño, frente a lo que ahora es el edificio del Santuario de Guadalupe. Ahí donde merendó el presidente Benito Juárez y su familia, quien llegó a Saltillo para continuar la lucha por mantener su Gobierno y sus ideales como hombre visionario, perseguido por los ricos de la época que querían imponer una monarquía en México. Imperio que fracasó con el fusilamiento del duque Maximiliano de Habsburgo, traído de Austria para tal propósito.
El Merendero Saltillo se ubica ahora en el número 1455 de la Calzada Madero, casi frente al Panteón de Santiago.
Mientras saboreo una rica empanada de nuez y piloncillo amasada con pulque, recién hecha, de esta ahora solamente panadería, sigo las pláticas de mis antepasados y las leyendas que sobre el lugar se han tejido.
Doña Chonita, de origen tlaxcalteca, vendría siendo bisabuela de doña Carmen García Coronado, actual heredera de este espacio de la historia contemporánea, que antes constituía las orillas de la ciudad y hoy es casi una parte de la Zona Centro. Ella forma parte de la cuarta generación y es auxiliada por sus tres hijos, Carmen Adriana, Martha Patricia y Eleazar Valdés García, quienes siguen elaborando el riquísimo manjar, utilizando el original pulque que todos los días les surte don Macedonio, el que extrae de magueyes de su propiedad en el ejido La Chancaca, de nuestro municipio.
La elaboración del tradicional pan de pulque es la más sabrosa de toda la ciudad, cocido todavía en horno de leña y cuya especialidad son las semitas, chorreadas de piloncillo y las empanadas de nuez.
El pan de pulque es herencia tlaxcalteca, nacida de la bebida que acostumbraban ingerir los habitantes del pueblo San Esteban de la Nueva Tlaxcala de Saltillo.
Ahora solamente se vende pan de pulque y los viernes se elaboran las tradicionales enchiladas saltilleras. ¿Serán elaboradas de la misma manera de las que degustó el presidente Juárez?
Leonardo García Jiménez, padre de Carmelita, descendiente de Chonita, la del Merendero, le enseñó a su madre María Coronado el oficio de hacer pan, quien a su vez le transmitió la noble herencia, y ella, continuando con la tradición, la inculcó a sus tres hijos.
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