Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
‘¡Ay, no, agarra otro!’: Mujer desafía a sicario y evita que le roben su auto para narcobloqueo Isaac del Toro, nominado al premio Vélo d’Or como mejor ciclista del año junto a Pogacar Los pronósticos del Gran Premio de México de Fórmula 1 Escombros, rapel y perros de rescate: Así se prepara el Ejército mexicano para salvar vidas Carlos Slim recuerda el día que Checo Pérez supo que iría a la Fórmula 1

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

El México real

Por Cholyn Garza

Hace 3 años

Contrastaba la algarabía, el discurso pretensioso de las llamadas “corcholatas”, el derroche de recursos -que niegan, pero no justifican- con la serie de acontecimientos por demás dolorosos que se han estado presentando en el país.

En una actividad política por demás adelantada y por órdenes de quien manda en su partido, pero no gobierna el país, las llamadas “corcholatas” del presidente andan recorriendo regiones de nuestro México, con la intención de dar a conocer los logros de la 4T.

Podrán decir lo que se les antoje, pero lo que están haciendo no es más que la promoción de la imagen de cada uno de los aspirantes a contender por el cargo de presidente de México, justificando su deseo de continuismo -supuestamente- para “consolidar la “cuarta transformación”.

La soberbia a todo lo que da.  Por un lado, está la colocación de mantas, de promocionales, música, diversión, discursos que no reflejan la realidad que se está viviendo en México.

Y así, mientras unos -los que pretenden continuar con el desastre que han provocado- andan promocionando su imagen en lugar de ponerse a trabajar y encontrar solución a los problemas existentes, otros, se están encargando de mostrar la realidad que vive nuestro México.

El México real ahí está, en la violencia que no para y en las bandas delincuenciales que se disputan territorio.

¿Cuánto más se tiene que esperar para que un gobierno deje su comodidad e ineptitud y reconozca su plan fallido? ¿Cuántos mexicanos más tendrán que ser sacrificados para que se entienda que los criminales van imponiendo su ley?

“Cuando un gobierno no combate efectivamente la criminalidad, no es porque no tenga la capacidad de hacerlo, sino porque los cómplices de los criminales están en el gobierno”; palabras de Nayib Bukele, Presidente de El Salvador, quien al ver la situación de inseguridad en su país tomó la decisión con valor de ir combatiendo a las pandillas y encerrarlas en una cárcel que ordenó construir.  Una decisión que ha dividido opiniones. Sin embargo, la paz se construye no solo se desea.

Volvamos a lo que nos ocupa, nuestro México.  Duele ver como los criminales van avanzando, amenazando, destruyendo, desafiando a las autoridades y al mismo gobierno. 

Cuando detuvieron a Ovidio, uno de los hijos del “Chapo” ¿qué sucedió? ¡Lo soltaron! Y nos ofrecieron una sarta de embustes para justificar la decisión que se había tomado.  Ya ni recordar es bueno porque da coraje; nos trae a la memoria la complicidad y el compromiso que ha habido con criminales, por parte de quienes llegaron al poder.

Un compromiso real y más fuerte adquirido desde el poder, que contrasta con el respeto que nos deben merecer nuestras Fuerzas Armadas y todas las corporaciones en las que recae la seguridad.

La política de “abrazos, no balazos” ha sido un verdadero fiasco, una ofensa para quienes exponen su vida diariamente en la lucha contra el crimen, cada vez más organizado y ofensivo.

Basta hacer un repaso de los últimos acontecimientos en nuestro país.  Impresionante la manifestación en Chilpancingo, Guerrero donde se vio la fuerza de los delincuentes y la debilidad o contemplación de un gobierno.

Observamos cómo fueron capaces los grupos delictivos de marcar el paso a las mismas autoridades.  ¡Qué vergüenza! ¿Para eso quieren el poder? ¿Para ponerlo al servicio de los criminales?

Más de ciento cincuenta mil muertos van ya en este gobierno y se incrementa el número de asesinatos.  Extorsiones, cobros por derechos de piso a comerciantes, gente trabajadora que no tiene en ocasiones para pagar, pero los delincuentes imponen su ley ante la mirada complaciente de gobiernos y autoridades, que por vergüenza o dignidad deberían renunciar.

Este es el México real, el país invadido por delincuentes que se van apoderando de nuestros espacios, de nuestro territorio.  Delincuentes que gobiernan o que apoyan a quienes gobiernan.  Poco a poco lo que se sospechaba o se intuía, va quedando al descubierto.  Lo sucedido recientemente en diversos lugares es un claro ejemplo de que los criminales manejan regiones.

El mayor distractor que tenemos los mexicanos está en “La mañanera” desde donde se insulta, se agrede y se oculta la verdad de lo que está ocurriendo en el país.  Se minimizan los problemas existentes donde las corruptelas de funcionarios, la falta de empatía de autoridades, convierten en víctimas a personas inocentes, tal y como lo fue el caso de la pequeña Aitana, que murió en un accidente de elevador y a un humilde trabajador a quien se pretendió culpar de lo ocurrido.         

¿De qué han servido los recursos que se le están dando a los jóvenes?   ¿se han alejado de la delincuencia? ¡Por supuesto que no!  ¿Hasta cuándo habrá de tolerarse la violencia que avanza en nuestro México?

Insisto este es el México real, en el que han convertido los que no aman al país, sino solo el poder y el dinero.

Notas Relacionadas

Dejan al IEC acéfalo por un año más; vetan propuesta

Hace 9 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 9 horas

Minino sin uñas

Hace 9 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 9 horas

Minino sin uñas

Hace 9 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 9 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas