Coahuila
Hace 7 meses
Por: Luis Alejandro Flores Espinoza
En las últimas décadas, la participación de la mujer en la economía ha dejado de ser un tema social para convertirse en un factor estructural del crecimiento económico. Hoy, entender su impacto no es sólo una cuestión de equidad, sino de eficiencia económica.
A nivel global, de acuerdo con el Banco Mundial, las mujeres representan cerca de 40% de la fuerza laboral. Sin embargo, su participación económica sigue siendo menor que la de los hombres: la tasa de participación femenina ronda 47% frente a más de 70% masculina. Esta brecha implica pérdidas significativas. El propio organismo estima que eliminar las barreras de género podría incrementar el PIB mundial en más de 20 por ciento.
Además, según la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres realizan más de 75% del trabajo no remunerado a nivel global, lo que incluye cuidados, labores domésticas y apoyo familiar. Este trabajo, aunque no contabilizado en el PIB, sostiene la productividad económica de millones de hogares y sistemas productivos.
En México, la relevancia económica de la mujer también es creciente. Datos del Inegi muestran que la tasa de participación económica femenina supera 45%, cuando hace apenas dos décadas era inferior a 35 por ciento. Más aún, las mujeres aportan cerca de 26% del Producto Interno Bruto nacional si se considera el valor económico del trabajo no remunerado en los hogares.
En términos de empleo formal, el IMSS reporta que aproximadamente 40% de los trabajadores registrados son mujeres, destacando su creciente presencia en sectores como servicios, comercio y manufactura.
En Coahuila, uno de los estados con mayor dinamismo industrial del país, la participación femenina es clave para sostener la competitividad regional. Según datos del Inegi y la Secretaría de Economía de Coahuila, más del 42% de la población económicamente activa femenina participa en el mercado laboral, con una fuerte presencia en la industria manufacturera, particularmente en el sector automotor y de exportación.
Adicionalmente, las mujeres coahuilenses han incrementado su participación en emprendimientos y microempresas. De acuerdo con los Censos Económicos del Inegi, cerca de 36% de las unidades económicas en el estado es dirigido por mujeres, lo que refleja su papel no sólo como fuerza laboral, sino como generadoras de empleo.
No obstante, persisten retos importantes: brechas salariales, acceso limitado a posiciones directivas y una sobrecarga en el trabajo no remunerado. En México, las mujeres ganan en promedio entre 14% y 20% menos que los hombres por trabajos equivalentes.
Impulsar la participación económica femenina no es sólo una política de inclusión, sino una estrategia de crecimiento. Economías más igualitarias son más productivas, resilientes y sostenibles. En este sentido, Coahuila y México tienen una oportunidad clara: convertir el talento femenino en uno de los principales motores del desarrollo económico del futuro.
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