Nacional

Publicado el martes, 5 de mayo del 2026 a las 19:20
Ciudad de México.- El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, afirmó que en Morena existen dos amenazas: la mayor embestida política de la derecha internacional contra un gobierno democrático de Claudia Sheinbaum y el riesgo de la infiltración del crimen organizado en las candidaturas del movimiento en los comicios del 2027.
En su artículo semanal en el periódico Milenio, el diputado morenista resaltó que la infiltración del crimen organizado en las candidaturas del movimiento es la más determinante porque da paso a la actuación de los “neogolpistas” y apuntó que es fenómeno es propio de la época del PRIAN.
Retomó en su artículo las palabras de Ariadna Montiel, presidenta de Morena: el movimiento tiene que cerrar el paso sin titubeo alguno a las candidaturas del crimen organizado.
“ MORENA puede y debe seguir gobernando y ganando elecciones sin necesidad de vender su alma al diablo. Así como la 4T logró la hazaña de separar el poder político del poder económico, ahora puede y debe separar el poder político del poder criminal. Esta sería nuestra mejor defensa de la soberanía, frente a la embestida de la derecha y el conservadurismo internacionales”, escribió.
Monreal subrayó que la embestida de la derecha internacional tiene que ver con la llamada “doctrina Donroe” o “Escudo de las Américas”, que se apoya en la geopolítica de la seguridad continental para confrontar, perseguir y desplazar a los gobiernos y movimientos de izquierda en América Latina, etiquetándolos como “narcoterroristas”, a fin de impulsar a gobiernos y candidatos afines a las posturas del conservadurismo internacional.
Afirmó que la ‘embestida’ es conocida como “golpes blandos” y fue diseñada en los años noventa del siglo pasado por la CIA, a fin de desestabilizar y minar gobiernos nacionales sin tener que acudir a intervenciones militares directas o golpes de Estado con el uso de tanquetas.
“ El ‘neogolpismo’ utiliza mecanismos judiciales (lawfare), mediáticos (redes sociales, sobre todo) y parlamentarios (legalización y exportación de medidas injerencistas para combatir amenazas terroristas), para derrocar a gobiernos o mandatarias y mandatarios popularmente electos. El lugar de los militares lo ocupa ahora un comando de fiscales, jueces, policías encubiertos y testigos protegidos, que arman expedientes ad hoc. Algunos ejemplos de este modus operandi son la destitución de Manuel Zelaya en Honduras (2009), Fernando Lugo en Paraguay (2012), Dilma Rousseff en Brasil (2016), Pedro Castillo en Perú (2022) y Nicolás Maduro en Venezuela (2026)”, escribió.
Información de Porceso.
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