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| A sus 81 años, José Hermilo Arredondo, conocido como “El Pariente”, continúa recorriendo las calles de San Buenaventura con su tradicional venta de yukis.

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‘El Pariente’: una vida endulzando calles de San Buenaventura

  Por Mario Valdés

Publicado el lunes, 17 de agosto del 2026 a las 04:00


Durante más de 4 décadas se ha dedicado a la venta de yukis, que acompaña con un saludo afectuoso y una conversación amena

San Buenaventura, Coah.- Hay historias que no necesitan grandes escenarios para convertirse en ejemplo. Se escriben todos los días, entre el calor de la calle, el ruido de una plaza, el sonido de una pequeña bocina y el esfuerzo de quienes aprendieron que para sacar adelante a una familia no existen días fáciles, sino ganas de seguir trabajando.

Una de esas historias es la de José Hermilo Arredondo, conocido cariñosamente por generaciones de habitantes de San Buenaventura como “El Pariente”, un vendedor de yukis que durante poco más de cuatro décadas ha recorrido las calles de este municipio ofreciendo sus productos y construyendo, con sus propias manos, el sustento de su familia.

A sus 81 años, don José Hermilo continúa detrás de su triciclo, preparando yukis para niños, jóvenes y adultos que se acercan a saludarlo. Su trabajo, más que un oficio, se convirtió en una tradición y en una forma de vida que ha permanecido durante más de 40 años.

Pero antes de convertirse en “El Pariente”, hubo otros caminos.

Se inició en el campo

Don José recuerda que durante su juventud trabajó en distintas actividades. Estuvo en la labor, en una planta y también en la obra, buscando siempre una manera honrada de llevar dinero a casa.

Fue alrededor de los 40 años cuando encontró en la venta ambulante una nueva oportunidad para salir adelante.

Sus primeros pasos fueron modestos. Comenzó vendiendo chicharroncitos y otros productos en distintos puntos de la ciudad, incluso en lugares donde acudían familias a pasar el día, como la zona de Los Mezquites.

Poco a poco fue adquiriendo experiencia, herramientas y, sobre todo, clientes.

Lo que comenzó con un pequeño esfuerzo terminó convirtiéndose en una actividad que lo acompañaría durante buena parte de su vida.

Hoy, después de tantos años, recuerda que ha tenido varios triciclos. Algunos han quedado atrás por el desgaste natural del trabajo, pero siempre ha buscado la manera de continuar.

Porque para don José Hermilo detenerse nunca fue una opción.

Una vida dedicada a la familia

Detrás de cada yuki que vende hay una historia familiar; don José tuvo 3 hijos varones (uno de ellos fallecido) y dos mujeres, y aunque reconoce que no pudo brindarles grandes estudios, sí les dejó algo que considera uno de sus mayores orgullos: la enseñanza del trabajo.

“Les enseñé a jalar”, expresa con sencillez.

Su trabajo permitió que sus hijos crecieran y salieran adelante. Algunos incluso continuaron con la tradición familiar y aprendieron el mismo oficio que durante décadas sostuvo a la familia Arredondo.

Así, el triciclo que durante años fue una herramienta para llevar el sustento al hogar terminó convirtiéndose también en un símbolo de una tradición que pasó de una generación a otra.

Don José recuerda con orgullo que de esta actividad pudieron salir recursos para apoyar a sus hijos y que hoy algunos de ellos y sus nietos también han encontrado en el trabajo una forma de salir adelante.

Una figura querida en San Buena

Quienes conocen a don José difícilmente lo llaman por su nombre completo; para la mayoría es simplemente “El Pariente”.

Su presencia forma parte del paisaje cotidiano de San Buenaventura. Habitualmente puede encontrársele cerca de la plaza, donde ha construido durante años una relación cercana con quienes acuden a comprarle un yuki; pero no todo se trata de vender.

Don José disfruta conversar, escuchar música y convivir con la gente. Lleva consigo una pequeña bocina y, cuando el ambiente lo permite, pone sus canciones favoritas.

En ocasiones, quienes lo conocen se acercan para tomarse fotografías con él, saludarlo o incluso cantar a su lado.

A sus 81 años, conserva ese espíritu alegre que le ha permitido ganarse el cariño de varias generaciones.

Cuatro décadas y todavía hay camino por recorrer

Mientras muchos pensarían en retirarse después de una vida entera de trabajo, don José Hermilo todavía se levanta y sale a las calles.

Desde la colonia Solidaridad, donde vive, comienza su recorrido para llegar hasta el centro de San Buenaventura.

Aun con fuerzas a sus 81 años

Su cuerpo ya resiente los años, pero asegura que todavía tiene fuerza para continuar.

Y quizá la razón sea sencilla: todavía tiene por quién hacerlo.

Durante más de cuatro décadas, su trabajo ha representado mucho más que la venta de un producto refrescante para combatir el calor. Ha significado comida en la mesa, apoyo para sus hijos, oportunidades para su familia y, finalmente, una herencia de esfuerzo que ahora conocen sus nietos.

Su historia también habla de una generación que aprendió a trabajar desde abajo, sin grandes recursos, pero con la convicción de que cada peso ganado con honestidad tiene un valor especial.

40 años de sacrificios

Hoy, cuando “El Pariente” se instala cerca de la plaza y comienza a preparar sus yukis, quizás para algunos sea solamente un vendedor más.

Pero detrás de ese triciclo hay más de 40 años de sacrificios, madrugadas, caminatas, calor, cansancio y perseverancia; hay una familia que creció gracias a su esfuerzo; hay hijos y nietos que aprendieron de él el valor del trabajo, y hay una ciudad que, después de tantos años, ya lo hizo parte de su propia historia.

A sus 81 años, don José Hermilo Arredondo sigue trabajando, sigue vendiendo, sigue sonriendo; Y sigue siendo, para San Buenaventura, “El Pariente”.

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