Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Cae en Chihuahua ‘El Señor de la A’, jefe de plaza de La Línea buscado por Estados Unidos Turista alemana muere al rescatar a sus hijos del fuerte oleaje en Veracruz En febrero de 2027 llega el Metro al Aeropuerto de Monterrey: Samuel García Lamenta Gabriel Elizondo fallecimiento de Cuauhtémoc Cárdenas Checo Pérez pone fecha a su adiós: disfrutará sus últimos años en la Fórmula 1

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

El poder de las palabras

Por María José César

Hace 10 meses

Masaru Emoto fue un investigador japonés conocido por sus experimentos con cristales de agua. Él afirmaba que las palabras, los pensamientos, la música y las emociones podían influir en la forma en que se cristaliza el agua al congelarse. Según sus resultados, el agua expuesta a palabras positivas (“amor”, “gracias”) o música armoniosa formaba cristales bellos y simétricos, mientras que el agua expuesta a palabras negativas o emociones destructivas producía cristales irregulares o deformes. Su trabajo busca mostrar que la energía emocional humana puede afectar aún más la materia.

Y es que este tema es una reflexión constante en mi vida. Conforme pasa el tiempo, identifico que todos estamos en desarrollo y a todos nos toca atravesar experiencias que te orillan a ser una mejor versión o una peor versión de ti. Crecemos y vamos cambiando, y no necesariamente para bien.

Estamos en el hacer, en el activismo, en el logro.

Pero… ¿Qué tanto nos detenemos a pensar qué damos como personas esas 24 horas del día? Habrá que felicitarnos por los gestos genuinos y desinteresados, pero… ¿cómo está tu forma de expresarte hacia otros o hablar respecto a los demás?

Louise Hay decía que cada cosa que pensamos está dándole forma a nuestro futuro. Y es que pocas veces somos conscientes del poder tan grande de nuestros pensamientos y muchas veces de nuestras palabras. Detenernos a examinar cómo pensamos, qué hablamos, qué decimos, qué afirmamos y en qué tono lo hacemos, es el primer paso para identificar cómo me trato y cómo trato a los demás.

Vero Marcos, una prima muy querida y sicóloga, me compartió hace un tiempo un pensamiento maravilloso de Lorena Villarreal, de Escuela del Amor:

“Vigilar mi palabra debe ser uno de mis propósitos si quiero convertirme en un ser de amor. A través de nuestro verbo es como más nos equivocamos.
Hablamos con mucha facilidad sin pensar lo que vamos a decir.
Mi palabra puede ser un arma muy destructiva, o puede ser una herramienta maravillosa. Como la use depende de mí.
Si lo que vas a decir va a dañar a alguien, no lo digas. Es mucho más amoroso el silencio. Que tu palabra traiga siempre un mensaje de amor, de mejoramiento, de apoyo para quien lo recibe. Sólo di lo bueno que veas en los demás.
No es nada agradable estar con alguien que sólo se está quejando. Que critica a los demás constantemente y que es agresiva. A las personas así, tarde que temprano las empezamos a evitar y se van quedando solas.
Vigila tu palabra. Que cuando digas algo sea para resaltar las virtudes de los demás. Que sea para dar un aliento de esperanza a alguien.
Manténte en silencio cuando sea adecuado, pero ilumina tu entorno cuando decidas hablar”.

Todos tenemos el derecho de hablar de nuestras opiniones, de diferir de otros y de expresarlas. Pero a veces no somos conscientes de lo que sale de nuestra boca, en ocasiones despotricamos porque algo nos molesta o nos parece insensato. Y es que hablar mal de otros también se vuelve una adicción, porque es más fácil ver los problemas de otros que mirar los propios.

Escúchate para saber cómo estás. ¿Con quién estás enojado y por eso respondes con enojo y molestia? ¿En qué estás frustrado? ¿Eso que no es algo mío por qué me parece tan ilógico? Recuerda que nadie está en tu contra, esa historia te la has creado tú.

Miguel Núñez decía: “Dios escucha las palabras y las intenciones detrás de ellas”. Reflexiona: ¿cuáles son tus intenciones? ¿Hablar por hablar? ¿Confirmar que tú eres mejor? Recuerda que puedes destruir la imagen de una persona y, al mismo tiempo, te destruyes a ti mismo.

Así que deténte, escúchate, reflexiona tus actitudes y lo que vibras. Si vibras amor y agradecimiento, vibrarás eso hacia los demás. Si vibras enojo y frustración, tu perspectiva estará llena de eso. Interioriza, ve de adentro hacia fuera. Sólo así podrás mirar, aceptar, reconocer, perdonar, liberar, soltar y purificarte.

Mirando hacia adentro hacemos consciencia y de manera natural, todo cambia. Se transforma.

Notas Relacionadas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 2 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 2 horas

Contratará IMSS a 150 médicos especialistas para Coahuila

Hace 9 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 2 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 2 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 9 horas

Confirmado y amarrado