El sargento primero del Ejército Mexicano, ahora retirado, Arturo Rivera Ramírez, fue el primer ojodeaguense en representar la Pasión de Cristo, hace ya, al momento de escribir esta crónica en 2023, 47 años.
No cabe duda que esta es una de las tradiciones más famosas y arraigadas en México, escenificación que está llena de anécdotas y curiosidades que vale la pena rememorar, a fin de difundir y preservar esta tradición religiosa de la Semana Santa en México.
Sobre todo, de la gente que hace el Cristo, cuya preparación sicológica y religiosa juega una importante responsabilidad en el ser humano.
El sargento Rivera Ramírez, se sentía indigno de representar a Nuestro Señor, pero una vez convencido por el sacerdote de José Luis del Río, quien lo preparó en la parte moral-religiosa y en la teatral, todo un experto en estas lides, Filiberto Nuncio Rendón, famoso histrión saltillense, e hizo su mejor esfuerzo para sacar adelante al personaje.
Él se sentía muy relajado, purificado, pues se confesaba antes de cada ensayo y antes de su actuación. Sentía una paz interior indescriptible, pero indigno para el papel.
La escenificación de la Pasión de Cristo, cada año cobra cientos de adeptos, no sólo del barrio del Ojo de Agua, sino que en toda la ciudad y de otras del país, así como del extranjero.
Muchos piensan que esta representación es solamente la reproducción de un pasaje histórico, sin embargo, detrás hay muchos elementos que la hacen muy singular y la diferencian de las que se realizan en otras partes del mundo.
El Cristo viviente, con la pesada cruz a cuestas, recorría desde el edificio del Aula Magna de la Iglesia, hasta El Mirador, antes el Fortín de los Americanos, construido en 1847 durante la invasión de los estadunidenses a México. No podía ser mejor escenario que la pequeña e histórica colina, donde se lleva a cabo la crucifixión.
Arturo Rivera Ramírez fue militar hasta su jubilación, por seguir los pasos de unos parientes que también pertenecieron a la milicia. Un tío fue mayor del ejército y dos de sus hermanos Roberto y Alfredo, también fueron soldados servidores de la patria. Afortunadamente no les tocó el momento difícil y violento que ahora sufre el país.
La idea del viacrucis en el Ojo de Agua fue del actor saltillense Filiberto Nuncio Rendón, nativo precisamente del barrio, quien por muchos años vivió donde fue la sastrería de su abuelo, don Zeferino Rendón, en la calle Atarjea, ahora Félix U. Gómez, casi esquina con Hidalgo. ¡Honor a quien honor merece!
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