La carencia de una ideología firme y la ausencia de disciplina partidista provocaron que Ricardo Mejía Berdeja diera un paso al vacío para caer en brazos del Partido del Trabajo y así ser postulado como candidato a la gubernatura de Coahuila por ese partido que sin alianzas no figura y que incluso hace nueve años llegó a perder temporalmente su registro al no alcanzar el 3 por ciento de la votación nacional requerida.
El origen del Partido del Trabajo está ligado al nombre de Carlos Salinas de Gortari quien fue compañero en la Facultad de Economía de la UNAM de Alberto Anaya, el fundador y vitalicio líder del PT desde su fundación en 1991. Ambos personajes están vinculados políticamente con Adolfo Oribe Bellinger quien tuvo notoria participación en el movimiento de la Línea Proletaria que sacudió AHMSA en la década de los 80’s. Cabe que recordar que Anaya tuvo una destacada participación como líder en el movimiento del Frente Popular de Tierra y Libertad en Monterrey con importantes conquistas sociales.
A raíz de la caída del sistema en las elecciones del 88 el PT se fundó en 1991 -en pleno salinato- con la clara intención de restarle simpatías al entonces combativo PRD y a su líder Cuauhtémoc Cárdenas. En los estatutos del partido se puede leer que “es de izquierda radical, anticapitalista, antiimperialista, laborista, ecosocialista”, aunque en realidad es un partido moderado y que suele respaldar las políticas gubernamentales.
Alberto Anaya, desde hace 32 años líder del PT, es un personaje con cualidades de liderazgo y gran oficio político que ha sabido mantenerse junto con su partido durante todo este tiempo. Ha sido ocho veces integrante del Congreso de la Unión, como diputado y senador. Se estima que durante este periodo el PT ha recibido $6 mil 900 millones de pesos como financiamiento, y en 2020, mediante una reforma interna, Anaya buscó reelegirse por 12 años más -hasta 2035- sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación invalidó la enmienda.
En 2017 el PT se vio envuelto en un escándalo cuando María Guadalupe Rodríguez -esposa de Alberto Anaya y cofundadora del PT- fue investigada por presunto lavado de dinero al detectársele un depósito de 100 millones de pesos efectuado por el gobierno de Nuevo León a su cuenta bancaria personal, presuntamente para operar Centros de Desarrollo Infantil, de los cuales este partido administra 80 en 18 estados del país.
Ese mismo año una investigación de mexicanos contra la corrupción y la Impunidad reveló que el programa Fortaleciendo a la Educación Temprana y el Desarrollo Infantil destinó 425 millones de pesos a asociaciones civiles y organismos públicos descentralizados ligados al PT en diferentes estados del país, y desde su creación, a través de ese programa, se han entregado a organizaciones vinculadas al PT más de 5 mil millones de pesos de recursos federales. Por opacidad este programa ha sido observado desde entonces por la Auditoría Superior de la Federación.
A pesar de esto en el PT militan activistas sociales bien intencionados y de gran mérito con presencia en sus comunidades, sin embargo, esto no ha sido suficiente para que este partido no deje de ser una fuerza minoritaria, de escaso crecimiento y que es más una fuerza simbólica que lo que representa en votos. Por eso el salto al vacío de Mejía Berdeja no le augura muchas posibilidades de obtener la gubernatura y en cambio le pega de lleno a la línea de flotación en las aspiraciones de Morena en Coahuila.
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