Nacional
Hace 3 años
Desde finales del año pasado el hijo mayor del presidente López Obrador, José Ramón López Beltrán, dejó su residencia en Houston, Texas, donde vivió los últimos 3 años, para regresar a la Ciudad de México acompañado de su familia.
El retorno se realizó de manera discreta. La primera noticia de que José Ramón y su familia estaban ya en México se difundió el 15 de enero pasado, cuando una comensal del restaurante El Cardenal, de avenida La Paz, se acercó a la mesa en donde comían el hijo del Presidente y su familia e intentó tomarles una fotografía con su celular. López Beltrán se levantó molesto y le dijo a la señora que si quería tomarse una foto con él, con gusto se la tomaban, mientras intentaba arrebatarle su teléfono. La mujer le contestó que sólo quería la foto de él, pero no con él, y ante el alboroto y la molestia para el hijo del Presidente, los meseros intervinieron y le pidieron a la señora que respetara la privacidad de sus clientes.
Las versiones que dan fuentes de Palacio Nacional sobre los motivos del regreso del hijo mayor de López Obrador, desde Houston a la Ciudad de México, parecen coincidir con la investigación que esta semana reveló Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que el jueves publicó que Pemex Procurement Internacional (PPI), en contra de lo que había informado, sí otorgó contratos a la empresa texana Baker Hughes por un monto de hasta 29 millones de dólares (600 mdp) entre 2019 y 2021, que fueron los años en los que José Ramón y Carolyn Adams vivieron en la mansión de la casa gris.
De hecho, con documentos y copias de los contratos obtenidos por MMCI se confirma que el mismo día que la familia López Adams se instaló en la mansión de Conroe, Texas, (19 de agosto de 2019) la oficina de Pemex PPI en Houston firmó un contrato con una filial de Baker Hughes, mientras que en las semanas siguientes firmaron 7 contratos más, llegando a un total de 11 desde 2019 al 2021, por el monto señalado de los 600 mdp. Hace un año, cuando estalló el escándalo de la “Casa Gris”, la compañía texana de servicios petroleros negó tener negocios con México, pero a la luz de los nuevos documentos, claramente mintió.
A la luz de esos nuevos documentos publicados y de la confirmación que sí hubo contratos de Pemex y su filial PPI a Baker Hughes y sus filiales, quedarían exhibidas las mentiras y falsedades en que incurrió públicamente la empresa de servicios petroleros estadunidense. Eso daría sentido a lo que informan las fuentes cercanas a la Presidencia sobre una supuesta “recomendación” detrás de la decisión del hijo mayor del Presidente de abandonar Houston.
En algunos portales de internet se publicó hace algunos meses la versión de que, según reportes del CNI que dirige el general Audomaro Zapata, el FBI había designado agentes para que monitorearan a José Ramón López Beltrán y su estilo de vida en los Estados Unidos, y aunque nada de eso se confirmó oficialmente, lo que sí es un hecho es que el primogénito del presidente López Obrador dejó su vida lujosa en Houston y lo hizo justo unas semanas antes de que se confirmara, con base en documentos y contratos publicados por MCCI que su estancia en la mansión de lujo bautizada como la “casa gris” sí coincidió con un aumento en los contratos de Pemex al directivo de la empresa que supuestamente le rentaron dicha mansión.
Lo que tanto negaron el Presidente y hasta la Secretaría de la Función Pública, que no hubo “conflicto de interés” ni otras irregularidades por parte del Mandatario y de su hijo al haber ocupado la llamada “Casa Gris”, hoy vuelve a salir a flote. Y lo que falta por saber… Los dados cierran semana con Escalera Doble. Y les desean, a los que lo tengan, un feliz fin de semana largo y un buen puente de la Constitución.
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