Nacional

Publicado el lunes, 29 de marzo del 2010 a las 18:35
Comalcaco, Tabasco.- Incansable en su lucha por mantener de pie la hacienda fundada en 1936 por su abuelo, donde de manera integral se cultiva cacao y elabora chocolate, la señora Ana Parizot Wolter es una tabasqueña convencida de que este sector productivo se sobrepondrá a la adversidad.
Por lo pronto su finca padece los problemas de todos los cacaocultores: falta de apoyos públicos para la renovación de las añejas y cansadas plantaciones, plagas de ardillas y el devastador hongo de la moliniásis, que ha mermado 40% la producción, afirma.
Todo se ha complicado por la carencia de políticas públicas definidas y enfocadas al cultivo del cacao, tanto para mantener y ampliar la superficie como para incrementar la productividad y calidad. Extensos viveros de cacao mejorado, financiamiento, capacitación permanente a productores sobre manejo de plagas y enfermedades, o incluso introducción de riego para la época del estiaje.
Los agricultores necesitan apoyos para la etapa de la fermentación, lavado, secado y tostado para lograr granos de alta calidad, dice Wolter, cuyo municipio es el principal productor de cacao en la entidad.
La productora de la materia prima, básica para elaborar chocolate, la “golosina por excelencia”, explica que por la parte de la industrialización del cacao, igualmente los problemas se agudizan por los constantes incrementos de los costos en insumos, que obligaron a Chocolates Wolter a bajar la producción y retirar sus productos de los estantes.
Es una dura decisión, dice, pues se tiene mejor calidad que los productos elaborados por empresas nacionales y trasnacionales que controlan el mercado.
“En calidad, los chocolates de Tabasco, elaborados con puros ingredientes naturales, son mil veces mejor que las marcas comerciales como el Abuelita y el Chocomilk”, sostiene Ana Parizot Wolter.
Los altos es precios de gasolinas y azúcar, los elevados impuestos así como la escasez de cacao, son los principales factores que le han obligado a dejar de producir chocolate en polvo y de mesa, La integrante de la tercera generación de la familia Wolter, cuya tradición de elaborar chocolate se remonta a 1958, asegura que fabricar este producto tabasqueño “fue un negocio redituable hasta 2009”.
A partir de allí, el principal problema al que se enfrentó su fábrica fue el alza del azúcar de hasta 200%.
El derivado de la caña es uno de los principales insumos para hacer chocolate, pues se utilizan grandes cantidades para endulzar el sabor amargo de la cocoa.
Recuerda que en 2005 un saco del endulzante de caña lo adquiría en 260 pesos, pero en junio del año pasado se disparó a 800 pesos. Hoy oscila entre los 560 y 650 pesos. “Existe desabasto y precio alto del azúcar”.
La señora Parizot Wolter está decidida a mantener la fábrica y anuncia que además de la elaboración de golosinas, así como chocolate soluble y de mesa, enfocará la producción de Buenavena, producto para preparar bebidas de avena con cacao para diabéticos y reducida en azúcar.
Ahora sólo contará con un centro de distribución en Villahermosa, Tabasco en lugar del surtido en supermercados.
Capacitadora de estudiantes universitarios de gastronomía especializados en la elaboración de dulces, confituras, trufas, coberturas y rellenos a base de cocoa, Wolter señala que los productores de Tabasco merecen mejor destino por ser aquí, el lugar de origen del cacao y la cuna del chocolate.
Pero eso, aún queda lejos.
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