Silvia Garza
Queridas amigas y amigos, finalmente llegó la fecha del Segundo Informe de Gobierno, que de inicio a fin ha sido la descripción de un México que muchos de nosotros ya conocemos, pero que a diferencia del Presidente, sabemos que ya no es, ni volverá a serlo más.
López Obrador se ha dibujado a sí mismo y decidió abrir por uno de los flancos más vulnerables, confiado de vivir en un México que solo existe en su mente. Afirmó ser el baluarte de la erradicación de la corrupción y dijo “que transformar es moralizar”, lo que nos lleva a los años 80 con aquello de la “renovación moral”, pero que en el presente nos hace recordar que apenas hace dos semanas supimos de los videos en los que aparece su hermano recibiendo dinero que evidentemente no fue reportado a las autoridades electorales, a lo que el Presidente se limitó a decir que eso no es corrupción, sino aportaciones.
A decir del Presidente, ya no hay lujos en el Gobierno y lo ahorrado se destina al bienestar del pueblo, lo cierto es que de la “austeridad” pasamos a la “opacidad republicana”, en eso sí coincido, “hechos, no palabras”. Según sus cálculos oficiales, se han ahorrado “alrededor” de 560 mil millones de pesos, pero aquí no hay lugar para aproximaciones y lo cierto es que no se le han rendido cuentas al pueblo de México. A la fecha lo que no tenemos son las cifras exactas de la cantidad de dinero que representan los fideicomisos cancelados en abril, ni de qué manera y en qué se destinan, pese a que -en su momento- se difundió como parte de las medidas para hacer frente a la pandemia, así como la contratación del crédito por mil millones de dólares al Banco Mundial en junio, con los mismos fines.
Para qué hablar de las vulgaridades del dinero, por ello, prefirió referirse a los hospitales para atención de pacientes con Covid, pero no hubo la altura para mostrar un respeto por los 65 mil mexicanos fallecidos por esta causa, omitiendo los datos sobre las personas que han dejado de recibir atención médica y la desatención de los niños con cáncer.
Si hay un sector al que este Gobierno ha abandonado es el de nuestros médicos, expuestos como nunca ante una pandemia letal. De acuerdo con un informe de Amnistía Internacional, México registra la mayor cantidad -a nivel mundial- de muertes por coronavirus entre los trabajadores de salud.
Los datos señalan que nuestro país ha reportado mil 320 decesos confirmados por Covid entre personal de salud, que contrastan con los números reportados en Estados Unidos, Reino Unido e incluso Brasil. Del manejo de la pandemia ni qué agregar, todo en su conjunto nos lleva a la mente los manejos de León Manuel Bartlett Álvarez con la venta de ventiladores en el mes de mayo.
También es cierto que -del dicho al hecho, hay un gran trecho- el titular del Ejecutivo señaló que la emergencia sanitaria ha planteado problemas muy graves, que nos obligan a repensar y a cambiar muchas cosas, circunstancia que ha alcanzado a la humanidad entera, excepto al Presidente, que no es capaz de dar un paso atrás en la imposición de sus intereses personales como lo es el Tren Maya, Dos Bocas, el Tren Transístmico y su aeropuerto, de los que por cierto tampoco se han rendido cuentas.
Hablar de los grandes proyectos de López Obrador, es hablar de su enorme desprecio por el medio ambiente, con un Gobierno que ha destinando los presupuestos más bajos de la historia para el rubro, lo que nos lleva al audio difundido a principios de agosto en el que el hoy exsecretario Toledo Manzur señalaba que la 4T no tiene un objetivo claro y no hay interés en establecer una estrategia que permita la conservación y el uso sustentable de nuestros recursos naturales, lo que incluye al sector energético, que regresa al uso del combustóleo y abandona las energías limpias, donde el gran plan del Presidente se reduce a sembrar árboles frutales.
En conclusión, en lo inmediato lo que requerimos es seriedad y capacidad de Gobierno, en un proyecto en el que quepan todos los mexicanos.
Les agradezco su lectura. Nos volvemos a leer la próxima semana.
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