Coahuila
Hace 2 años
POR: ALFONSO YÁÑEZ ARREOLA
Nada es tan contagioso, como el ejemplo. Exigir es fácil, quejarse es fácil, pero ser un buen ejemplo; eso sí es difícil.
La formación que se recibe en la Universidad, en la misma medida en que sea mejorada; habrá de orientar a las y los estudiantes en los caminos del saber, susceptibles al progreso y sujetos a una consciente preparación continua.
El inicio de cada ciclo escolar en una institución educativa, es un reencuentro con su historia para refrendar el compromiso académico ante los nuevos retos y circunstancias. Conocer la historia es fundamental; no repetir los errores del pasado y saber aprovechar las oportunidades que se presenten.
Bajo el significado de los inicios de ciclos escolares, se buscan estrategias y acciones para impulsar la mejora del aprendizaje, un mejor modelo universitario, para ofrecer educación de alta calidad y formar a las y los mejores profesionistas, responsables, comprometidos con su sociedad y con vocación humanista.
Una prioridad contemporánea es la innovación y el emprendimiento de la comunidad universitaria, para privilegiar el uso de las tecnologías de la información, la flexibilidad y la regionalización académica.
Los actores de esta experiencia académica son: docentes, investigadores, estudiantes, trabajadores administrativos y manuales; que en equipo inician, con ánimo y prudencia, cada nuevo inicio, de la vida académica. Los inicios implican renacer la organización, estrategias, acciones y resultados de aprendizaje. Formular votos porque cada etapa de la vida académica sea una oportunidad renovada de superación y de progreso para mantener el liderazgo académico logrado.
La formación que se recibe en la Universidad y su dimensión humanista solo se puede sentir a través de su producto sustancial: La orientación de las nuevas generaciones de egresadas y egresados. No existe otro medio que pueda dar fiel testimonio del compromiso en las aulas ante la sociedad, que la conducta de los egresados universitarios, durante el ejercicio de su vida profesional
El retorno académico es el momento para articular esfuerzos de todas y todos, en la única dirección legítima: La que nos lleva al logro cabal de nuestros objetivos, formar nuevas generaciones de profesionistas.
Cobrar conciencia de esta responsabilidad y entrar de lleno a la grata experiencia de las responsabilidades académicas: La docencia, la investigación y la difusión de la cultura, constituyen la trilogía del trabajo universitario.
La Universidad, como lo establece su norma, tiene un compromiso con la sociedad, a la que por derecho le corresponde ser destinataria de su obra. Delicada misión, promover el proceso educativo, en tiempos de cambios. De aquí, la responsabilidad de estructurar políticas universitarias en acuerdo al momento histórico que vivimos.
La Universidad, abierta por su razón de ser, a todas las corrientes de pensamiento, sólo en el diálogo debe instrumentar, la coordinación de voluntades y sólo en él, habrá de recurrir para solucionar los planteamientos de nuestra comunidad a través de los trabajos de concertación.
Llegar a un nuevo ciclo escolar, en equipo, con fe, optimismo y con la certeza de que cada universitario aportará lo mejor de sí.
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