Espectáculos
Publicado el lunes, 28 de octubre del 2013 a las 14:02
Saltillo.- Leónidas Parajón lleva una triste vida en Los Almendros. A pesar de sus años, aún comparte casa con sus padres, y siempre va de negro, como en un luto perpetuo. La trágica muerte de su hermano es una sombra maligna que poco a poco lo consume en su patética existencia. Este personaje es el protagonista de “El Sótano del Ángel” (Océano, 2013), una novela de José Adiak Montoya, en la que el escritor nicaragüense presenta una atmósfera perversa, maliciosa, perturbadora, que a la vez envuelve al lector gracias a una prosa sólida.
En entrevista con Zócalo, el joven narrador habló sobre su novela, que surgió gracias a que Léonidas ya rondaba por su mente mucho antes de escribir “El Sótano del Ángel”. “La historia nace de dos elementos. El primero es el personaje, que ya estaba en una especie de limbo. El segundo es del que surgen las novelas la mayorías de las veces, que son los planteamientos, las preguntas, los cuestionamientos”, expresó el autor.
Leónidas se enamora de Elia López, una mujer que vive en el pueblo para esperar a su prometido norteamericano. La mayor afición de Elia es coleccionar ángeles y el protagonista de la novela se entera de ello, lo que genera una serie de situaciones que Adiak lleva a las consecuencias más patológicas, ya que Leónidas es un esquizofrénico y su mejor amigo también padece de sus facultades mentales.
“Los Almendros es un pueblo que puede estar en cualquier parte de Latinoamérica. Quería conectar con la realidad latinoamericana de la comunidad rural que está perdiendo esa cualidad de rural, tragada por el vertiginoso avance de la modernidad”, destacó.
Para lograr el amor de Elia, Leónidas trata de conseguir un ángel único, especial, uno de verdad. Esta figura del ángel le sirvió al escritor para combinar un plano fantástico con el plano real, aunque el libro es totalmente realista. “Todo elemento aparentemente fantástico en la novela es la visión distorsionada del mundo a través del filtro del personaje principal. Me parecía que podía unir esos dos mundos, lo fantástico, lo etéreo, lo inasible, era precisamente la figura de un ángel que de hecho en la misma tradición judeocristiana une lo divino con lo terrenal”, agregó.
Los personajes de “El Sótano del Ángel” son totalmente ficticios, aunque claro, tienen su “cuota de realidad”. El autor señala que la ficción puede estar creada de muchísimos retazos. “La mayor parte de la novela es gestada en el reino de la imaginación, lo cual es una de las facultades que yo más aprecio y admiro: imaginar otras vidas, ponerte en otra piel”, argumentó.
José Adiak explicó que su novela es la historia de una transformación. “Comienza en un punto blanco y llega a un punto negro del que ya no tiene retorno, para transcribir esa frontera de lo sano a lo insano necesitaba dotarlo (a Leónidas) de ciertas características de perversidad, es la historia la que me va dictando el destino del personaje”, mencionó.
Finalmente, el escritor definió su libro como una trama de interiores. “Los personajes casi nunca están viendo hacia afuera, por lo tanto los necesitaba conjugar en un espacio que fuese cerrado. Este entorno, este cuerpo rural en el cual todos pueden relacionarse, es también un encierro grande entre el encierro pequeño de cada uno de ellos”, definió.
Actualmente, José trabaja en un libro de cuentos y continúa en la búsqueda de lenguajes y nuevas formas de contar una historia. “Me gustaría conectar con una fibra humana con la que cualquier lector se pueda identificar”, concluyó.
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