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¿El temor y el miedo, estrategias politicas?

Por Jorge de Jesús 'El Glison'

Hace 5 años

En algún momento hemos pensado, al menos la gran mayoría de la gente, que estas dos palabras: temor y miedo, significan lo mismo, que son sinónimos, sin embargo, no es así, al escudriñar como se originan y cuáles son sus consecuencias, nos podemos dar cuenta de grandes y cruciales diferencias.

El miedo es una de las emociones básicas del ser humano y es un instinto con el que nacemos, es una emoción primaria, nos sirve como un mecanismo de supervivencia. Gracias al miedo, se activa una alerta y podemos responder rápidamente a una amenaza. El miedo se produce de manera espontánea, no se decide conscientemente, no se piensa ni se reflexiona, nuestro cuerpo reacciona automáticamente para atacar o para huir. Paradójicamente se puede afirmar que el miedo es bueno, porque nos ha ayudado a perdurar como especie e individuos, desde el origen de la humanidad, el miedo es un maestro, ya que nos ayuda a aprender aquello que es bueno o malo para nosotros, nos sirve para predecir y evitar.

Por otro lado, como una de las tantas consecuencias y secuelas de la pandemia de coronavirus, nos hemos visto invadidos mundialmente por el temor, que es un sentimiento de inquietud, ansiedad, nerviosismo, preocupación o pánico continuo, por lo que está ocurriendo o por lo que puede ocurrir –contagiarse del virus– es una sensación de peligro, un problema o una amenaza constante. El temor nos paraliza anticipadamente y nos impide reaccionar para confrontar sus causas, dejándonos sin voluntad ni autoestima, indefensos y vulnerables.

Mientras que el miedo es una reacción natural y lógica, que sentimos solo de forma momentánea, y propiciado por las circunstancias externas, el temor es un tirano interno y permanente, que no nos deja vivir en paz, el miedo protege y educa; el temor desgasta y limita. El temor es usado en ocasiones por algunos gobiernos para someter a los individuos, y mantenerlos en un estado anímico cautivo, sin libertad, que limite sus acciones y criterios, obligándolos a que acepten sin rebelarse por temor a represalias, condiciones impuestas injusta y arbitrariamente. Institucionalizan el temor como modelo social para dividir a la sociedad y subyugarla.

En un estado de crisis mental y emocional, provocado por el temor, el individuo y la sociedad son fácilmente manipulables. En el terreno político, el temor es el arma principal de los regímenes autoritarios o populistas, basándose en ello, implantan doctrinas tergiversadas acerca de la realidad, y en sus discursos mienten y manipulan, en lugar de informar y persuadir. El escritor italiano, Antonio Scurati, describe en su exitoso libro, M. El Hijo del Siglo, las estrategias políticas del dictador Benito Mussolini, quien fue un líder guiado únicamente por el pragmatismo y el oportunismo, preparado a hacer lo que fuera necesario para obtener el poder, dispuesto a cometer cualquier traición. Mussolini, en lugar de profesar los valores para crear un mundo mejor, apostó por el temor, la desilusión y el rencor de la gente que se sentía amenazada, empobrecida y traicionada, y gracias a ello ganó el poder.

Comprendió que los sentimientos negativos podían ser más poderosos en política que los positivos. Su esquema era muy sencillo, se basaba en la estrategia de crear un enemigo para echarle la culpa de todo, alimentó el temor de la gente hacia ellos, y a continuación dijo: “Deben odiarlos y combatirlos”. Y añadió algo más: “Yo los voy a ayudar, yo los guiaré”. Ante ese panorama, él se presentó como el padre amoroso, y a la vez justo y severo, que prometía arreglar los problemas y acabar con la pobreza y la corrupción, y las masas creyeron en él fascinadas. Inventó un escenario de buenos y malos como los que se cuentan a los niños por las noches, pero sucedió que ese tipo de cuento también se lo creen quienes se sienten frágiles y sin esperanzas. Le habló al pueblo en un idioma claro y directo, en lenguaje coloquial, de la calle. Cada frase la convertía en un eslogan y todo se orientaba a su figura y trayectoria. “Yo hago, yo prometo, yo cumplo, yo y yo”. Impuso el culto ciego a su personalidad.

Una premisa de la teoría del sometimiento por el temor, que esos gobiernos populistas y autoritarios aplican con exacta precisión, es que hay que aprovechar los momentos de contingencia y confusión, motivados por una crisis de cualquier tipo, para imponer medidas de control militar y subordinación, que en circunstancias normales serían rechazadas absolutamente por la población, hay que infundir y difundir grandes amenazas, y plantear, como única vía de solución, la devoción a un personaje salvador, y a un heroico partido político especifico. También se crean enemigos internos y externos, o teorías del complot para continuar en el poder. La estrategia de instaurar el temor, unido a una política educativa que mantenga en la ignorancia a la población, crea una formula casi perfecta para perpetuarse indefinidamente en el poder.

 

En la próxima columna: Hay Que Combatir Y Vencer Al Temor Con El Amor.

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