Por: Joel Martínez
La semana entrante viene una ola de comunicados de bancos centrales de países desarrollados.
La Reserva Federal y el Banco de Canadá se pronunciarán el miércoles 29 de octubre, y el Banco de Japón y el Banco Central Europeo el jueves 30.
El más importante será, por mucho, el Comité de Tasas de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés), en donde las expectativas son altas, pero realistas:
* Se espera un recorte de 25 puntos base (pb) de la tasa de referencia, para ubicarla en el rango de 3.75 a 4 por ciento.
* Pondrían fin al Quantitative Tightening (QT) (ver En el Dinero del 16 de octubre: Adiós al QT de la Fed, cede más Powell).
* Se prevé que haya un mensaje de mayores recortes.
No hay forma de zafarse de que la Fed recorte de manera continua sus tasas; el Gobierno trumpista ha avanzado en la estabilización de las finanzas públicas, en la consolidación fiscal y el mercado laboral aún es muy frágil.
Al menos eso dicen los números del ejercicio fiscal de 2025 que acaba de cerrar (octubre de 2024 a septiembre de 2025):
Hubo superávit fiscal en septiembre, el tercer mes de los ocho que lleva Donald Trump en la Presidencia.
El déficit presupuestario se moderó a un billón 775 mil millones de dólares en el año fiscal 2025, de un billón 817 mil millones de 2024 (cifras en nomenclatura mexicana).
El déficit presupuestal de 2025 cayó -2.3% en comparación con el aumento de +7.2% de 2024.
El déficit fiscal fue de 7.5% del PIB en 2025, menor al 7.7% de 2024.
Las últimas declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, realizadas el 14 de octubre, hicieron patente la preocupación por la debilidad del mercado laboral:
“Aunque la tasa de desempleo se mantuvo baja hasta agosto, el crecimiento de la nómina ha registrado una desaceleración marcada.
“En este contexto, el mercado laboral muestra menor dinamismo y mayor vulnerabilidad, con riesgos a la baja más pronunciados. Si bien los datos oficiales de septiembre aún no están disponibles, la evidencia actual indica que, tanto los despidos, como las contrataciones, se mantienen en niveles bajos. Asimismo, las percepciones de hogares y empresas sobre la disponibilidad de empleo y la dificultad de contratación continúan deteriorándose”.
El incremento en los riesgos a la baja para el empleo ha modificado la evaluación del balance de riesgos.
Lo único que podría detener una postura dosvish de la Fed la próxima semana, sería que el viernes 24 salga un pésimo reporte de la inflación al consumidor de septiembre, lo que al parecer no sucederá.
Todo apunta a que el FOMC iniciará un ciclo de bajas el miércoles 29 de octubre con un recorte 25 pb de la tasa, para ubicarla en un nivel de 3.75 a 4 por ciento.
Después vendrían otros dos recortes de 25 pb, uno en el FOMC del 10 de diciembre y otro el 28 de enero.
Es decir, para el 10 de diciembre (en menos de un mes), la tasa de los fondos federales estaría en un escaño de 3.50 a 3.75 por ciento.
No hay más justificación para que las tasas de los treasuries de 10 a 30 años se mantengan tan elevadas, bajo la tesis de que los llamados vigilantes del mercado de bonos están preocupados por el manejo de una política monetaria que favorezca el derroche fiscal (ver En el Dinero del 4 de septiembre: Fed y “vigilantes” rebasados).
El trumpismo sigue arrinconando a Powell.
Es justo en este contexto que Banxico vivirá los dos últimos comunicados de 2025.
De acuerdo con la encuesta quincenal de expectativas de Banxico, publicada el martes de esta semana, se reafirmó el sentimiento dovish:
El 97% de las tesorerías espera un recorte de 25 pb en el comunicado del 6 de noviembre.
La mediana espera que Banxico recorte otros 25 pb en el comunicado del 18 de diciembre, para cerrar el año en 7 por ciento.
Estamos en el punto en el que el peor escenario es que sigan los recortes de 25 pb en cada comunicado, pero en caso de mejores reportes de inflación, las bajas pueden ser hasta de 50 pb.
No descartemos una tasa de Banxico de 5.50 a 6 por ciento relativamente pronto.
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