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Coahuila

El zorro era maldecido

Por Rodolfo Villarreal Ríos

Hace 4 años

En caso de que usted, lector amable, al revisar el encabezado de esta colaboración, llegue a imaginar que abordaremos acerca de aquel personaje, creado en 1919 por el periodista Johnston McCulley, de nombre Diego De La Vega quien, en la ficción de la California, aun mexicana, de los 1820s, se escondía bajo el apodo del El Zorro para combatir las injusticias, permítanos indicarle que no será así. El Zorro de quien aquí nos ocuparemos es alguien que tuvo su momento de gloria, también en busca de terminar con  las injusticias, cuando en 1810 abrió las puertas de la  represa en donde, por tres siglos, se habían almacenado un  caudal de inconformidades que acabarían por inundar al país durante los once años siguientes. Nos referimos a  Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor quien para la historia es conocido como El Cura Hidalgo.  No vamos a ocuparnos de su lucha, aciertos y/o errores cometidos. NI mucho menos habremos de entrar a la crítica literaria para analizar ese par de obras excelentes que son “Los Pasos de López” (1981) salida de la pluma de Jorge Ibargüengoitia Antillón y “El zorro enjaulado” (1996) escrita por quien debió de haber sido, durante 1976-1982, presidente de México, Mario Moya Palencia. De lo que en esta ocasión vamos a comentar es acerca de un edicto emitido  cuando Hidalgo, con sus seguidores, llevaba catorce días en la lucha  que supo cómo inició, pero que no necesariamente tenía idea de la forma en que habría de finalizar. Procedamos.

Era el 24 de septiembre de 1810, mientras en la región de El Bajío las huestes Insurgentes dejaban huella de su paso, en la capital del Virreinato, aun no terminaba de instalarse el nuevo virrey, había tomado posesión el dia 13 de ese mes, Francisco Javier Venegas de Saavedra y Ramírez de Arenzana, I marqués de la Reunión y de Nueva España. En medio de baúles y muebles a medio acomodar, Venegas recibió un comunicado que le enviaba el obispo electo de Valladolid de Michoacán, el asturiano Manuel Abad y Queipo De La Torre. Este, no acababa de digerir no haberse percatado de lo que armaba un antiguo amigo, a quien siempre consideró inferior, el curato de Dolores pertenecía al obispado de Michoacán, y actuaba como líder de un movimiento que podía poner fin al negocio que tan bien había manejado la dupla  curia católica-corona española. En el fondo, el asturiano no podía superar que su madre, Josefa De La Torre, se hubiera ‘liado’, sin pasar por la iglesia, con el conde de Toreno, José Abad y de esa cercanía él apareció como resultado. Dado el peso de ese ‘baldón,’ del cual él era el menos culpable, Abad hacia cuanto podía por llamar la atención de  sus superiores y como no habría de ponerse a danzar bailes asturianos como el Corri-Corri, el Pericote o la  Jota, pues, de hacerlo, cometería pecado grave, lo que hizo, el día referido en el renglón primero de este párrafo, fue enviar a Venegas un comunicado en el cual se leía: “Exmo. Sr. [Excelentísimo Señor]: Anoche supimos en esta ciudad que el cura de Dolores y sus sequaces habían ocupado a Celaya, Salamanca e Irapuato. Y viendo la facilidad con que seduce a los pueblos, me ha parecido medio conveniente y justo excomulgarlo en los términos que se contiene en el edicto que formé esta mañana.” Al no poder enfrentarlo con la fuerza de la razón, pues a recurrir a la diatriba y utilizar los poderes extraterrenales de que decía, al igual que todos los de su organización, le había conferido el Gran Arquitecto. Y eso de que don Miguel seducía, al igual que el Zorro imaginario, era muy cierto en especial cuando se trataba de damas. Pero vayamos al texto del edicto que apareció publicado, tal como lo solicitara Abad, el 28 de septiembre en “La Gazeta Extraordinaria del Gobierno de México.” Antes de continuar, para que no se nos vaya a acusar de tener mala ortografía, aclararemos que preservamos el texto  original, luego hay presurosos quienes se saltan las comillas y blanden el fuete de la corrección ortográfica, ya nos ha sucedido. Vamos al edicto.

Para que no quedara duda acerca de la autoría, y en que lo fundaba, empezaba: “Don Manuel Abad Queipo, canónigo penitenciario de esta Santa Iglesia, obispo electo y gobernador de este obispado de Michoacán: a todos sus habitantes paz y salud en nuestro señor Jesucristo. Omne regnum in se divisum desolabitur. Todo reino dividido será destruido y arruinado, dice Jesucristo nuestro bien. Cap. XI de S. Lucas, v. XVII. Sí, mis amados fieles: la historia de todos los siglos, de todos los pueblos y naciones, la que ha pasado por nuestros ojos de la revolución francesa, la que pasa actualmente en la península, en nuestra amada y desgraciada patria, confirman la verdad infalible de este divino oráculo. Pero el exemplo más análogo a nuestra situación lo tenemos inmediato en la parte francesa de la isla de Santo Domingo, cuyos propietarios eran los hombres mas ricos, acomodados y felices que se conocían sobre la tierra. La población era compuesta casi como la nuestra de franceses europeos y franceses criollos (¿En dónde estaban los galos en México?”) de indios naturales del país, de negros y de mulatos y de castas resultantes de las primeras clases.” O sea, aquello era la versión terrenal del paraíso, solamente, le faltó agregar que dicha felicidad se armonizaba al compás  del sonido emitido al momento en que el  látigo y la piel se unían generando una cadencia singular, recordemos que, para la mayoría de los miembros de la trasnacional más antigua, la vía cutánea era el vehículo más adecuado para convencer. Volvamos al texto en donde se resaltaba que, en aquella isla, “entró la división y la anarquía por efecto de la citada revolución francesa, y todo se arruinó y destruyó en absoluto…  Pero la anarquía  en Santo Domingo degolló todos los blancos franceses y criollos, sin haber quedado uno siquiera; y degolló los quatro quintos de todos los demás habitantes, dexando la quinta parte restante de negros y mulatos en odio eterno y guerra [que] devastó todo el país… [el cual] es hoy un desierto.” Abad se refería a la independencia de Haití declarada, el 1 de enero de 1804, por Jean Jacques Dessalines. Era la derrota mayor de Napoleón quien, decepcionado desde 1801 había decidido que en América  solamente encontraba problemas y, en mayo de 1803, le vendió, en 15 millones de dólares, el territorio de la Lousiana a los EUA, pero eso es otra historia retornemos al edicto salido de  la pluma encendida del obispo electo de Michoacán. “La Nueva-España, que había admirado la Europa por los más brillantes testimonios de lealtad y patriotismo en favor de la madre patria  apoyándola y sosteniéndola con sus tesoros, con su opinión y sus escritos, manteniendo la paz y concordia, a pesar de las insidias y tramas del tirano del mundo, se vé hoy amenazada con la discordia y anarquía, y con todas las desgracias que la siguen y ha sufrido la citada isla de Santo Domingo.” España había vivido de las riquezas de acá y eso de proteger a su colonia pues solamente para seguir explotándola. Vayamos a la explicación de motivos.

“Un ministro del Dios de la paz, un sacerdote de Jesucristo, un pastor de almas, (no quisiera decirlo ) el cura de Dolores D. Miguel Hidalgo, (que había merecido hasta aquí mi confianza y mi amistad) asociado de los capitanes del regimiento de la Reina, D. Ignacio Allende , D. Juan Aldama y D Josef Mariano Abasolo, levantó el estandarte de la rebelión y encendió la tea de la discordia y anarquía, y seduciendo una porción de labradores inocentes, les hizo tomar las armas, y cayendo sobre el pueblo de Dolores el 16 del corriente al amanecer, sorprendió y arrestó a los vecinos europeos, saqueó y robó sus bienes, y pasando después á las siete de la noche à la villa de San Miguel el Grande , ejecutó lo mismo , apoderándose en una y otra parte de la autoridad del gobierno.” Ni duda cabe, Abad tenía una fijación con eso de la seducción, ¿seria por su origen, ya mencionado? Si los campesinos se fueron a la bola fue porque el hambre les apretaba y, ante eso, solamente faltaba quien los incitara y esas circunstancias generan el saqueo como reacción primaria, lo de destituir autoridades era una muestra de hacia dónde iba aquello.  Retomemos el texto del edicto en el cual se leía: “El viernes 21 ocupó del mismo modo á Celaya, y según noticias, parece que se ha extendido ya á Salamanca é Irapuato. Lleva consigo los europeos arrestados, y entre ellos al sacristán de Dolores , al cura de Chamacuero y á varios religiosos carmelitas de Celaya ,amenazando á los pueblos que los ha de degollar si le oponen alguna resistencia  e insultando á nuestra religión y á nuestro soberano D. Fernando VII, pintó en un estandarte la imagen de nuestra augusta patrona Nuestra Señora De Guadalupe , y le puso la inscripción siguiente: “ Viva la Religión , Viva nuestra madre Santísima de Guadalupe , Viva Fernando VII , Viva la América  y muera el mal gobierno.” ¿En donde estaba la falta de respeto? Utilizaba la imagen religiosa como muestra de sus creencias y en cuanto al monarca español y demás, ¿desde cuándo lanzar vivas es un insulto? Pero la respuesta a ello la proporcionaba en el párrafo siguiente.

“Como la religión condena á la rebelión, el asesinato, la opresión de los inocentes; y la madre de Dios no puede proteger los crímenes, es evidente que el cura de Dolores, pintando en un estandarte de sedición la imagen de Nuestra Señora, y poniendo en él la referida conspiración, cometió dos sacrilegios gravísimos, insultando á nuestra religión y á Nuestra Señora. Insulta igualmente á nuestro Soberano, despreciando y atacando al gobierno que lo representa, oprimiendo sus vasallos inocentes, perturbando el orden público, y violando el juramento de fidelidad al Soberano y al gobierno, resultando perjuro, igualmente que los referidos capitanes. Sin embargo, confundiendo la religión con el crimen, y la obediencia con la rebelión, ha logrado seducir el candor de los pueblos, y ha dado bastante cuerpo á la anarquía que quiere establecer. El mal hará rápidos progresos si la vigilancia y energía del gobierno y la lealtad ilustrada de los pueblos no lo detuviesen.” Si nos atenemos al texto, el catolicismo se condenaba a si mismo pues, a lo largo de la historia, varios de sus lideres habían practicado con alegría singular eso de los asesinatos y la opresión de los inocentes  y ni para que entrar en las actividades de la Santa Inquisición. Hay otra pregunta que, a este laico, lego en  asuntos teológicos, le surge y que la hacemos con todo respeto pues la interpretación de la fe que cada uno tenga nos lo merece, todos conocemos que María es la madre de Jesucristo, el hijo de Gran Arquitecto hecho hombre, pero ¿Quién es “la madre de Dios”? Además, otra vez, Abad trae a colación el asunto de la seducción ahora señalando como víctima de ella a los pueblos candorosos. Todo un caso para el diván. Veamos en que sustentaba sus decisiones.

“Yo, que á solicitud vuestra, y sin cooperación alguna de mi parte, me veo elevado á la alta dignidad de vuestro obispo, de vuestro -pastor y padre, debo salir al encuentro  á este, enemigo, en defensa del rebaño que se me ha confiado, usando de la verdad y de la razón contra el engaño; y del rayo terrible de la excomunión contra la pertinacia y protervia. Si, mis caros y amados fieles, yo tengo derechos incontestables á vuestro respeto, á vuestra sumisión y obediencia en la materia. Soy europeo de origen; pero soy americano de adopción, por voluntad, y por domicilio de más de 31 años. No hay entre vosotros uno solo que tome más interés en vuestra verdadera felicidad. Quizá no habrá otro que se afecte tan dolorosa y profundamente como yo, en vuestras desgracias; porque acaso no habrá habido otro que se haya ocupado y ocupe tanto de México. Ninguno ha trabajado tanto como yo en promover el bien público, en mantener la paz y concordia entre todos los habitantes de la América, y en prevenir la anarquía que tanto he temido desde mi regreso de la Europa es notorio mí, así pues, me debéis creer.” Después de esta demostración de yo-yo, iba al meollo del asunto. 

“En este concepto, y usando de la autoridad que ejerzo, como obispo electo y gobernador de esta mitra; declaro que el referido D. Miguel Hidalgo, cura de Dolores, y sus sequaces los tres citados capitanes, son perturbadores del orden público, sacrílegos, perjuros y que han incurrido en la excomunión del Canon: Si quis suadente Diabolo, por haber atentado contra la persona y libertad del sacristán de Dolores, del cura de Chamacuero, y de varios religiosos del convento del Carmen de Celaya, aprisionándolos y manteniéndolos arrestados. Los declaro excomulgados vitandos, prohibiendo, como prohíbo, el que ninguno les dé socorro, auxilio y favor, bajo la pena de excomunión mayor, ipso facto incurriendo, sirviendo de monición este edicto, en que desde ahora para entonces declaro incursos á los contraventores.”  Ahí estaba el castigo para aquel, subordinado supuesto, a quien nunca imaginó como líder, vaya pecado. Eso sucede con algunos quienes estiman que todos los que colaboran con ellos carecen de inteligencia y apuestan a la obediencia ciega. Y ya encabritado, Abad  continuaba.

“Así mismo exhorto y requiero a la porción de pueblo que trae seducido, con título de soldados y compañeros de armas, que se restituyan á sus hogares y lo desamparen dentro de tercero dia, siguiente inmediato al que tuvieren noticia de este edicto, bajo la misma pena de excomunión mayor en que desde ahora. para entonces los declaro incursos, y a todos los que voluntariamente se alistaren en sus banderas, o que de cualquier modo les dieren favor y auxilio vor y auxilio Item: declaro que el dicho cura Hidalgo y sus secuaces son unos seductores del pueblo, y calumniadores de los europeos. Sí, mis amados fieles, es una calumnia notoria. Los europeos no tienen, ni pueden tener otros intereses que los mismos que tenéis vosotros los naturales del país, es á saber ,auxiliar å la madre patria  en cuanto se pueda, defender estos dominios de toda invasión extranjera para el Soberano que hemos jurado, o cualquier otro, de su dinastía, bajo el gobierno que le representa, según y en la forma que resuelva la nación representada en las Cortes que, como se sabe, se están celebrando en Cádiz 6 Isla de León, con los representantes interinos de las Américas, mientras llegan los propietarios . Esta es la egida bajo la cual nos debemos acoger , Este es el centro de unidad de todos los habitantes de este reino, colocado en manos de nuestro digno jefe el Excmo .Señor Virrey actual, que lleno de conocimientos militares y políticos, de energía y justificación, hará de nuestros recursos y voluntades el uso más conveniente para la conservación de la tranquilidad , del orden público, y para la defensa exterior de todo el reino .Unidas todas las clases del Estado de buena fé, en paz y concordia bajo un gefe semejante, son grandes los recursos de una nación como la Nueva-España, y todo lo podremos conseguir.” Nadie hizo caso y, de nueva cuenta, Abad y la seducción a los inocentes ejecutada por el malvado, el trauma del asturiano siempre presente.  Su rastrerismo era evidente y respecto a que los intereses de los europeos y los del pueblo eran similares, pues si, mientras los segundos aceptaran la condición de servidumbre, eso era lo que pedía a continuación.

“Pero desunidos, roto el freno de las leyes, perturbado el orden público, introducida la anarquía, como pretende el cura de Dolores, se destruirá este hermoso país. El robo, el pillaje, el incendio, el asesinato, las venganzas incendiarán las haciendas, las ciudades, las villas y lugares, exterminarán los habitantes, y quedará un desierto para el primer invasor que se presente en nuestras costas. Si, mis caros y amados fieles: tales son los efectos inevitables y necesarios de la anarquía. Detestadla con todo vuestro corazón; armaos con la fé católica, contra las seducciones diabólicas que os conturban, fortificad vuestro corazón con la caridad evangélica, que todo lo soporta y todo lo vence. Nuestro Señor Jesucristo, que nos redimió con su sangre, se apiade de nosotros y nos proteja en tanta tribulación como humildemente se los suplico.” Eso significaba, agachen la testuz y a seguir igual, a ver si el ser inmanente se desocupa un rato y voltea a verlos. Tras de ordenar que el documento se pegara en las puertas de su catedral y se diera a conocer en todas las parroquias del obispado, convertido en subordinado, esperó la respuesta del virrey.

Cuando esta llegó, se leía: “S.E. [Su Excelencia] ha recibido con la mayor complacencia esta justa resolución, tan propia de la sabiduría y el zelo de tan digno y benemérito prelado, y se ha servido responderle con las expresiones correspondientes á una demostración tan brillante del zelo, virtud, fidelidad y patriotismo que le caracterizan.”  Abad no cabía de gusto que fue efímero,  fueron muchos quienes cuestionaban si poseía o no  autoridad para excomulgar.

Ante ello, salió en su rescate el arzobispo de México, Francisco Xavier De Lizana y Beamount quien, el 11 de octubre de 1811, emitió un comunicado en el cual señalaba que: “Habiendo llegado a nuestra noticia que varias personas de esta Ciudad de México y otras poblaciones del arzobispado disputan, y por ignorancia o por malicia han llegado a afirmar no ser válida ni dimanar de autoridad legítima la declaración de haber incurrido o incurrir en excomunión las personas respectivamente nombradas e indicadas en el edicto, que con fecha de 24 de septiembre último expidió y mandó publicar el ilustrísimo señor don Manuel Abad Queipo, canónigo penitenciario de la santa Iglesia de Valladolid, obispo electo y gobernador de aquel obispado; siendo como son estas conversaciones y disputas sumamente perjudiciales a la quietud de las conciencias y del público por cualquiera parte que se miren; hemos tenido por necesario expedir el presente edicto, por el cual hacemos saber, que dicha declaración está hecha por superior legitimo con entero arreglo a derecho, y que los fieles cristianos están obligados en conciencia pena de pecado mortal, y de quedar excomulgados a la observancia de lo que la misma declaración previene, la cual hacemos también nos por lo respectivo al territorio de nuestra jurisdicción. Asimismo, y para cortar de raíz semejantes conversaciones, que no pueden dejar de ser semilla fecunda de discordias, mandamos por el presente edicto pena de excomunión mayor ipso facto incurrendo, que no se dispute sobre la mencionada declaración de excomunión hecha y publicada por dicho ilustrísimo señor obispo electo y gobernador del obispado de Valladolid, previniendo que sirve este edicto de monición, y que, a más de proceder contra los contraventores, daremos cuenta donde corresponda.” Para que no hubiera duda, De Linaza  daba el espaldarazo a Abad. Toda la discusión que se dio hace unos años alrededor de esa excomunión fue un ejercicio estéril, la iglesia católica trató de lavar culpas indelebles, costumbre muy arraigada en ella. 

En la realidad de 1811, El Zorro fue ejecutado en Chihuahua, decapitado y su cabeza, sobre la que pendía la excomunión, durante una década fue exhibida enjaulada en la Alhóndiga de Granaditas, una muestra de piedad católica.  Ese fue su castigo por andar de revoltoso y, en las palabras de Abad, de seductor. De poco valió que Abad  maldijera a El Zorro, la compuerta ya había sido abierta y no se concretó a la lucha armada, el rebelde,  por escrito, dejó constancia del proyecto de Nación al que aspiraba. Más que salir a pegar de gritos el 15 de septiembre próximo, pongámonos a revisar las propuestas que presentaba El Zorro, el real, con cerebro, de carne y hueso, tal vez ahí encontremos el manual para salir de las horas negras de la historia. [email protected] 

Añadido (22.34.132) El economista Sergio Enrique Castro Peña nos hizo esta observación: “¿Viste cual debe de ser el comportamiento de un jefe de Estado? La Reina Isabel II, en estado agónico, fue capaz de cumplir sus obligaciones y pararse de la cama para recibir y dar la encomienda a  Mary Elizabeth Truss de que formara gobierno.  Al hacerlo, evitó que se diera un vacío de poder, sabía que su fin se acercaba. Antepuso el interés de su nación a cualquier cosa, si otros aprendieran de esa lección.”

Añadido (22.34.133) Ahora resulta que el 62 por ciento de los chilenos son “pinochetistas,” todo porque estos no aceptaron convertir  a su país en un desastre y rechazaron la porquería que querían venderles como panacea.  Por más que quieran disfrazarse de demócratas, a la “izquierda,” siempre, le asoma el rabo mostrando las enseñanzas de su padre “Josecito.”

Añadido (22.34.134) Si quienes bendecían a los miembros de la gavilla cuando iban a matar, desorejar y desnarigar a sus enemigos fueron incorporados al santoral, ¿Por qué no beatificar a Albino Luciani Tocano?, al menos este ciudadano, hasta donde se conoce, no realizó ese tipo de obras pías (¡!).

Añadido (22.34.135) Desconocíamos que para poder aspirar a la presidencia de la república era necesario mostrar conocimientos de las artes culinarias. Si, ya demostró que sabe cocinar machaca con huevo, pero, parafraseando a Cantinflas en “El Padrecito,” ¿Qué pasó con las tortillas de harina, sabe cómo prepararlas?

Añadido (22.34.136) Lo que son las cosas, en cuanto apoyó la propuesta, los rayos  fosforescentes dejaron de apuntarle. Coincidencias de la vida, nada de andar de malpensados.

Añadido (22.34.137) En México, la Constitución es un documento muy útil para los actores políticos quienes la utilizan para emparejar las patas de una mesa coja.

Añadido (22.34.138) El gallito rebelde resultó puro jarabe de pico, ni siquiera se atrevió a votar en favor o en contra del bodrio. ¿Alguna duda sobre la veracidad de aquellas palabras inmortales del filósofo mexiquense, Porfirio Remigio Rivera?

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