Al día de ayer, Coahuila acumulaba 2 mil 423 muertes y 679 hospitalizados, siendo Saltillo y Torreón las ciudades que tienen más casos, quizá por ser las más pobladas en el estado. Incluso, Saltillo tuvo el día de ayer uno de sus picos más altos en defunciones por Covid-19 con 16 decesos en solo 24 horas, por encima de Torreón. Lo anterior, según el Plan Estatal de Prevención y Control Covid-19.
Por su parte, la Secretaría de Salud de Coahuila dio cuenta de 262 nuevos contagios, con lo que ya son 2 mil 333 los casos activos. Con estos casos, se contabilizan en total 35 mil 818 casos en el histórico hasta el día de ayer.
Pues bien, y a pesar de lo anterior, el pasado martes 3 de noviembre, el Instituto Nacional Electoral (INE) en Coahuila declaró la instalación del Consejo Local. Lo anterior de cara al Proceso Electoral Federal y Local Concurrente 2020-2021.
Con esta, el INE dio inicio a las actividades preparatorias del citado Proceso Electoral Federal y Local, en el cual se elegirán 300 diputaciones federales por el principio de Mayoría Relativa y 200 por el principio de Representación Proporcional, además de las presidencias municipales de los 38 ayuntamientos de Coahuila, mismas que se votarán el próximo 6 de junio de 2021.
Es decir, que a pesar de la creciente ola de contagios en nuestro estado, la cual sin duda fue alentada por la celebración de la jornada electoral del pasado 18 de octubre, estos consejeros están decididos a celebrar una nueva elección a contrasentido en Coahuila. Lo que evidencia una franca insensibilidad por parte del máximo órgano electoral.
Y es que, pareciera que a los consejeros del INE nada les significa, que para evitar la propagación del mortal virus ya 51 países decidieron posponer sus elecciones de manera indefinida. Lo anterior, sin importarles que la postergación de una elección implica prolongar los mandatos de los titulares de los poderes; o que se extiende ilegalmente la representación de las personas que integran el Poder Legislativo; o que se restringe el ejercicio de los derechos políticos de los ciudadanos; y mucho menos que se compromete la transmisión periódica, pacífica, libre y democrática del poder político, pretextos todos, usados por los consejeros del INE, para reanudar la pasada elección coahuilenses. Ya que para estos países, lo único importante es la salud y la vida de sus ciudadanos.
Es decir, que los otros gobiernos entienden distinto al nuestro el tema de la salud, ya que aquellos asumen responsablemente que posponer las elecciones no significa la cancelación absoluta de instrumento democrático, ya solo significa el diferimiento, como una medida necesaria y temporal para proteger la vida, la salud y la integridad de las personas. Lo que parece no verán jamás nuestros gobernantes.
Esta pandemia del SARS-CoV-2 está probando la capacidad de reacción y acción de las autoridades electorales, del marco normativo y del entramo institucional. Prueba que no acreditan nuestras autoridades, porque se niegan a aceptar que en pandemia, planear, organizar y realizar elecciones resulta por demás absurdo e incluso imposible, ya que en la práctica, el coronavirus condiciona la instrumentación de múltiples procedimientos sanitarios y electorales que nuestro sistema no permite o no es capaz de implementar. Y para muestra, está Coahuila.
Más sobre esta sección Más en Coahuila