Saltillo

Publicado el miércoles, 10 de mayo del 2023 a las 03:56
Saltillo, Coah.- Dejar de romantizar la maternidad, esa que nos enseña que hay que ser abnegada y sumisa; la que nos dice que hay que aguantarse por los hijos o por el marido o por el qué dirán, a pesar de las heridas que pueda causar y comenzar a ser madres desde la lucha: por la libertad, la seguridad y la autonomía.
Yunuen Castillo Menchaca lo tiene claro, y con su nena de 3 años trata de destruir los constructos sociales impuestos, empezando desde su entorno, con el único fin de criar a una niña fuerte y poderosa capaz de alcanzar sus sueños.
Ella se define como una mamá autónoma por decisión que monomaterna en tribu, porque eso de “madre soltera” es un estereotipo dañino que, ante todo, exime al padre ausente que evadió su responsabilidad; así que con su tribu –padres, familia, amigas, amigos– y con su pañuelo violeta en la muñeca izquierda, trata de cambiar el mundo… empezando por el de su hija.
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La maternidad tiene sus claroscuros, y así con todo eso, me gusta abrazarla y vivirla y disfrutarla y gozarla, y concebir la importancia de la maternidad, por eso defendemos que sean maternidades decididas, maternidades libres, yo no le desearía a nadie en el mundo, a ninguna mujer, que sea mamá sin querer ser mamá”, expresa.
Sin prejuicios
Abogada, traductora y activista feminista, Yunuen ejerce su maternidad desde el ejemplo, pues espera que con sus acciones su hija se libere de los prejuicios establecidos en una sociedad que le otorga demasiada importancia a la figura paterna –presente o ausente– y demerita, desde la impuesta obviedad de la obligación a la madre.
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Por eso creo que una maternidad feminista consciente, implica abrazarnos a nosotras mismas como mujeres desde nuestra mismidad, procurar nuestro autocuidado y el amor, porque si nosotras como madres no estamos bien, pues qué pesado todavía además maternar. Porque nosotras transferimos, pasamos todo a nuestros hijos e hijas, por eso una tiene que estar bien, fuerte, segura y con energía, para cuidarlos y cuidarlas, para ir creciendo de la mano con este feminismo y en este camino violeta de autodeconstrucción, y es también de mucho aprendizaje”, afirma.
‘No es fácil’
Desde una nevería, Yunuen otorga la entrevista sin perder de vista a su pequeña, quien brinca feliz en los jueguitos después de su clase de gimnasia. “No es fácil”, reconoce al tiempo que justifica sus ojeras, “la maternidad es como una montaña rusa”.
Sonríe cuando cuenta que su hija recita poesía feminista desde los 2 años: “me niego rotundamente a callar mi voz, porque soy hermosa, soy poderosa y soy mujer”, imita con voz infantil.
Y es que, aunque quizá no comprende en su total dimensión el significado de sus palabras, sin duda entiende que crecer en el feminismo es crecer en el amor, en la comprensión, libres y sin miedo, seguras y fuertes.
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