Espectáculos
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AP
Publicado el jueves, 24 de marzo del 2011 a las 15:04
Los Ángeles, Cal.- Elizabeth Taylor, la legendaria actriz de ojos violeta cuya tumultuosa vida personal y su fama la convirtieron en una de las últimas estrellas del cine de antaño, falleció ayer a los 79 años.
La actriz murió debido a una insuficiencia cardíaca congestiva el miércoles en la mañana en el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Ángeles, donde había estado hospitalizada por unas seis semanas, dijo la publicista Sally Morrison.
“Mi madre fue una mujer extraordinaria que vivió al máximo, con gran pasión, humor y amor”, dijo su hijo Michael Wilding en un comunicado.
“Sabemos, simplemente, que el mundo es un lugar mejor porque mi madre vivió en él. Su legado nunca desaparecerá, su espíritu siempre estará con nosotros, y su amor vivirá por siempre en nuestros corazones”.
Wilding y los otros tres hijos de Taylor estaban a su lado.
“Acabamos de perder a una gigante de Hollywood”, dijo Elton John, amigo de muchos años de Taylor. “Más importante aún, hemos perdido a un ser humano increíble”.
Taylor fue, a la vez, la más fuerte y la más vulnerable de las actrices. Contaba con extraordinaria gracia, fortuna y una voluptuosa belleza, y ganó tres premios Oscar, incluyendo uno por su trabajo humanitario. Podía ser la más fiel de las amigas o una defensora de los gays en Hollywood, cuando el sida era todavía un estigma en la industria y más allá.
Pero también padeció múltiples problemas de salud, romances fallidos —con ocho matrimonios, dos con el actor Richard Burton— y vivió tragedias personales.
“Creo que me estoy volviendo fatalista”, dijo en 1989. “Demasiado ha pasado en mi vida para no volverme fatalista”.
Sus más de 50 películas incluyeron interpretaciones inolvidables de inocencia y decadencia, desde el clásico infantil “Fuego de Juventud” y la comedia familiar “El Padre de la Novia”, a las actuaciones merecedoras del premio Oscar por “¿Quién le Teme a Virginia Woolf?” (1966), y “Una Venus en Visón” (1960). La cinta histórica “Cleopatra” fue el punto de encuentro entre en Richard Burton y Taylor, pareja equivalente a Brad Pitt y Angelina Jolie en su época.
Pero el papel que la definió, más allá de la pantalla, fue el de la propia “Elizabeth Taylor”, siempre casándose o divorciándose, entrando o saliendo de hospitales, luchando sus batallas contra distintas adicciones, dolencias físicas y la gordura, que la hicieron una figura tan popular en los diarios sensacionalistas como en los grandes festivales de cine.
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