Los primeros movimientos llegaron al Ayuntamiento de Torreón apenas instalada la nueva administración encabezada por Miguel Ángel Riquelme. La salida alcanzó a directores, coordinadores, jefes de área y personal de apoyo que formaba parte del despacho de la Alcaldía y que había llegado durante la administración anterior. La única excepción, según cuentan en las esquinas de la Plaza Mayor, fue una secretaria con décadas de servicio que sobrevivió al relevo.
La reestructuración también tocó a Comunicación Social. Johan Uribe todavía aparece formalmente en el cargo, pero la operación quedó en manos de Alejandra Fonseca, una de las colaboradoras más cercanas y de mayor confianza de Riquelme.
En la tablita
Por la misma situación que Johan Uribe atraviesa Ariel Martínez Mendoza, mejor conocido en la grilla local como “El Princess”. Mantiene el nombramiento como jefe de Gabinete, pero en los hechos se encuentra sin funciones relevantes dentro de la administración municipal. No lo han removido formalmente, pero tampoco tiene operación ni responsabilidades visibles.
Le ganó la novatez
Elías Ramón Chufani Vázquez se despidió del personal de la Dirección del Deporte del Ayuntamiento de Torreón y dejó el cargo antes de que concluyera formalmente el proceso de relevo. Según versiones al interior de la dependencia, tomó la decisión al enterarse de que no tendría espacio en la nueva administración y en un intento de adelantarse a la revisión que acompaña toda entrega-recepción.
El problema es que abandonar la oficina no significa desaparecer de los expedientes. La revisión administrativa sigue su curso y, si surgen observaciones sobre programas, apoyos o decisiones tomadas durante su gestión, podrá ser requerido para aclararlas.
Hay quienes atribuyen el movimiento a la falta de experiencia. Su primer empleo fue como director municipal.
Una tras otra
A los problemas por el agua, las fugas y los cuestionamientos por decisiones administrativas, ahora al gerente del Simas Torreón, Roberto Escalante González, se le abrió otro frente. Una empresa proveedora lo denunció por la negativa a liquidar una factura de poco más de 261 mil pesos correspondiente a una entrega realizada en diciembre de 2024, derivada de una licitación pública adjudicada al organismo operador. El proveedor asegura que, tras múltiples gestiones, recibió como respuesta que la deuda correspondía a funcionarios de la administración anterior y no al Simas.
El asunto llega en el peor momento para el gerente, cuando ya enfrenta cuestionamientos por otros temas y en plena trancisión.
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