En medio de una pandemia expansiva y mortífera, la cual sorprendió al mundo mientras la mayoría de los gobiernos se miraba el ombligo y castigaba los sistemas de salud con presupuestos raquíticos, lo más sensato es dedicar tiempo, esfuerzo y recursos para contener la propagación del Covid-19 y reducir el número de muertes. Los contagios están por rebasar los 2 millones, el 30% de los cuales se localiza en Estados Unidos, y los decesos rozan ya los 120 mil.
El juicio sobre la reacción y el desempeño de los políticos vendrá después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declare concluida la pandemia; el premio o castigo deberá ser en las urnas. Ese momento, lamentablemente, todavía se ve lejano; por lo tanto, cualquier distracción o descuido costará más vidas. Singapur, ejemplo de cómo se debe actuar en emergencias como esta, registra rebrotes. España reanudó actividades económicas no sustanciales y Francia extendió la cuarentena hasta el 11 de mayo. El punto crítico se localiza en Estados Unidos. En México, la curva de infecciones sigue en ascenso; ayer se acercaba a los 4 mil 700 contagios y a los 300 fallecimientos.
La pandemia de influenza A (H1N1-09) o gripe porcina, cuyo primer brote ocurrió en San Diego, California, y el segundo en Veracruz, duró dos años (2009-2010) y habría cobrado la vida de entre 151 mil 700 y 575 mil 400 personas en el mundo (The Lancet Infectious Diseases). Estados Unidos registró aproximadamente 60.8 millones de casos, 274 mil 304 hospitalizaciones y 12 mil 469 decesos, de acuerdo con la misma publicación. En julio de 2010, un mes antes del fin de la pandemia, anunciado por la OMS, México contabilizaba 72 mil 548 infectados y mil 316 muertes, según la Secretaría de Salud.
El síndrome respiratorio agudo grave, el ébola y el zika se originan en infecciones transmitidas de animales a humanos (enfermedades zoonóticas, directas o indirectas), advierte el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, el 61% de los agentes responsables de enfermedades en personas son precisamente de ese tipo. El contacto con animales de granja o especies silvestres expone al contagio, dice Ana Lorena Gutiérrez, del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav.
Las zoonosis con mayores tasas de mortalidad son en su mayoría de origen viral, apunta la investigadora. La gripe española, ejemplifica, provocó entre 50 millones a 100 millones de muertes en el mundo en un periodo de tres años (1918 a 1920). «El aumento de los padecimientos producidos por patógenos zoonóticos, tanto recién identificados (emergentes), como los reemergentes, se relacionan con la invasión constante de ambientes silvestres por parte del humano», agrega.
Patógenos como el Covid-19 «son parte de una familia de virus que causan infección en los seres humanos y en una variedad de animales, incluyendo aves y mamíferos como camellos, gatos y murciélagos», dice un informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad de España, el segundo país más castigado por la pandemia. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (PSOE), ha declarado que «Nadie puede ganar solo esta guerra, solo unidos venceremos». Por tanto, pidió reducir la tensión política e invitó a los partidos, en especial al derechista PP, a «un gran pacto para la reconstrucción económica y social» (El País, 12-04-20). México debe dar los mismos pasos.
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