Si el desarraigo le hizo perder a Ricardo Mejía la coordinación de los comités de defensa de la cuarta transformación y la candidatura al Gobierno, Armando Guadiana puede pagar caro haber desatendido los cuadros y liderazgos de Morena y atenerse solo a las encuestas. El cierre de filas del Consejo Estatal con el todavía subsecretario de Seguridad Pública representa un golpe al triunfalismo y al ego del senador con licencia, más allá de si Mejía permanece o no en Morena, cuya máxima autoridad en el estado no acepta a Guadiana.
El mensaje de Layla Yamille Mtanous, presidenta del Consejo Estatal de Morena, a Delgado es simple, pero rotundo: “Coahuila no se toca, no es moneda de cambio y tampoco se negocia”. El órgano colegiado se reunió el 27 de diciembre en Saltillo y contó con la asistencia de la mayoría de sus integrantes (37 de 72). La demanda de Mtanous tiene sustento, pues en la asamblea del 10 de noviembre, convocada para elegir al coordinador de defensa de la cuarta transformación, 42 consejeros votaron por Mejía y cuatro por Guadiana.
El presidente Andrés Manuel López Obrador apoyó el resultado de las encuestas en la rueda de prensa de ayer, favorable al empresario minero a quien no citó por su nombre. Mtanous ya había apuntado que el problema no son las pesquisas, sino que la dirigencia nacional haya omitido instalar la Comisión Estatal de Elecciones. Josué Hernández, asesor jurídico de Morena, declaró que los candidatos al Gobierno y al Congreso local deben surgir de otro proceso. Sin embargo, en el caso de la gubernatura, la convocatoria se publicó sin respetar el estatuto para favorecer al senador, acusan.
“Esto no se acaba hasta que se acaba”, sentenció Mejía en una reunión con simpatizantes de la Región Carbonífera el mes pasado. Alfonso Durazo, quien preside el Consejo Nacional de Morena, es uno de los aliados del subsecretario. El órgano es el encargado de evaluar la evolución del partido, discutir sus reglamentos y presentar la plataforma electoral en cada uno de sus procesos electorales. La relación de Mejía con Durazo data de cuando Luis Donaldo Colosio era líder del PRI. Antes de ser Gobernador, el sonorense fue jefe del lagunero en la Secretaría de Seguridad Pública.
La elección de Mario Delgado como presidente de Morena también fue por encuestas. Porfirio Muñoz Ledo lo superaba por dos a uno, pero un vuelco inesperado en las tendencias modificó el resultado. El exlíder de la Cámara de Diputados denunció que una facción pretende apropiarse de Morena para controlar la sucesión presidencial del año próximo, y la acusó de desviar recursos públicos en favor de Delgado. “Es un bloque de poder. Había una oficina (…) de donde se supo por documentos que ahí se daba dinero. Los hechos son, según las denuncias de los diputados, que se gastaron 453 millones de pesos (…) de la Cámara de Diputados” (Proceso, 15.11.20).
Gibrán Ramírez, otro de los aspirantes a la presidencia del partido guinda, declaró sobre el caso de Coahuila que la intención era imponer al tercer lugar (Ricardo Mejía): “Conozco bien la trampa de las encuestas de Morena. Manejan los universos de cada pregunta para que salga como quieren”. Las denuncias contra Armando Guadiana por supuestas operaciones con recursos de procedencia ilícita y lavado de dinero no lo convierten en el candidato idóneo, dijo. “Podemos hablar largo y tendido sobre las relaciones políticas de Guadiana y Mejía, pero el tema no es ese, sino el fraude en las encuestas· (Infobae, 07.12.22).
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