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Coahuila

Entre el T-MEC y el medio ambiente

Por Silvia Guadalupe Garza Galván

Hace 6 años

Queridas amigas y amigos esta semana concluyeron los trabajos del primer año de la a LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, un año verdaderamente intenso en la vida pública de nuestro país en todos los aspectos, un año en el que lamentablemente no se alcanzaron las expectativas ofrecidas al pueblo de México en las elecciones del pasado julio 2018.

Entre la polémica que suscitaron diversas acciones y medidas del Gobierno de la 4T, las diversas reformas aprobadas por el partido mayoritario en el Congreso y el nombramiento de funcionarios, que lejos de enviar un mensaje de certeza solo lograron generar duda y cuestionamiento sobre los intereses que representan, llega el rimbombante anuncio del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos de América del Norte y Canadá conocido como T-MEC.

En este Tratado, instrumento comercial primordial para México en el futuro inmediato, se incluye el rubro de Medio Ambiente como capítulo y no anexo, lo que ya es muy valioso pues se reconoce la importancia y trascendencia del tema, de acuerdo con los marcos jurídicos y las políticas en cada país: se considera la necesidad de contar con un piso mínimo de acciones encaminadas a la protección del medio ambiente, así como la inclusión del concepto de “sustentabilidad” y medidas para mitigar la contaminación atmosférica, la contaminación oceánica o de protección de las especies, el cuidado de los recursos naturales y de la biodiversidad biológica; por supuesto se incluye la protección forestal.

Esto conlleva compromisos en materia de legislación que tienen que ver con la contaminación del medio marino, especies en peligro de extinción, agotamiento de la capa de ozono, así como mecanismos que evalúen el impacto ambiental de los proyectos de infraestructura que involucren o puedan involucrar afectaciones al medio ambiente. También se establece un techo mínimo que permita establecer una garantía de transparencia y de mecanismos de consulta, comités asesores que vayan de la mano con la participación ciudadana, acorde con las tendencias que buscan la inclusión y participación de la sociedad. Estos elementos son inherentes a cualquier política medioambiental.

Si bien la incorporación de estos temas importantes en el desarrollo sostenible de nuestro país representa ya un logro, debe también hacerse un balance libre de cualquier posición ideológica. La realidad es que esos temas fueron exigidos por Estados Unidos, no precisamente por nuestro país, de modo que ahí hay una diferencia entre lo dicho y lo hecho.

La preocupación generada por el actual Gobierno mexicano en el sentido de manifestar su desdén por lo ambiental, ha sido una constante que va en contra de las disposiciones firmadas: nulo presupuesto, malas designaciones de los responsables y estudios ambientales sin sustento en programas de largo alcance como Dos Bocas o el Tren Maya.

¿Cómo esperar que México alcance, ya no las expectativas acordadas, sino que cuente con el piso mínimo para afrontar los retos planteados si los diputados de Morena acaban de aprobar el presupuesto más bajo en materia de medio ambiente en los últimos 23 años? En este momento, los recursos destinados al medio ambiente implican una reducción del 50% menos (en términos del PIB) de lo que se destinó en la década de los 90.

Este Gobierno ha planteado y aceptado compromisos que tienen que ver con sustentabilidad, medidas para evitar la contaminación atmosférica, el cuidado de los recursos naturales y de la biodiversidad biológica, de protección forestal, compromisos serios que no se resuelven con un programa gubernamental que busca sembrar árboles en un millón de hectáreas, sin la participación de las instituciones, no solo de Conafor sino de la propia Semarnat o que se compromete a ofrecer protección forestal, cuando cancela programas de empleo temporal de trabajadores que ayudaban a evitar incendios forestales.

¿Cómo hablar de desarrollo sustentable cuando la inversión en programas relacionados con el medio ambiente en nuestro país es prácticamente de cero?

¿Con que seriedad y altura de miras participa México en el T-MEC, cuando apenas hace unas semanas se nombró al titular de Agencia de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente (ASEA), sin que este cumpla con los requisitos legales para ejercer el cargo? Seamos honestos: se aceptaron esos compromisos no por convicción sino por interés político de capitalizar como éxito un tratado comercial que todavía hay que analizar a profundidad.

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