Espectáculos
Publicado el lunes, 19 de enero del 2015 a las 16:03
Saltillo, Coah.- “Vivimos como en espera de una cita infinita”, dice uno de los versos de Ernesto Cardenal. Y para el nicaragüense ese encuentro fundamental ha sido con la poesía, que marcó su vida a fuego y tinta. Con 90 años, que cumple este 20 de enero, el poeta no ha perdido su amor a la escritura, su pasión revolucionaria, su misticismo religioso, su energía vital.
“La poesía es todo”, afirma el sacerdote jesuita, cuyos primeros poemas fueron escritos en 1949 cuando tenía poco más de 20 años,
“El lenguaje es lo que nos hace humanos y el lenguaje nace con la poesía. Es el primer lenguaje que tuvieron los seres humanos después de la evolución que ha tenido el chimpancé, de la cual todavía no hemos salido, porque somos también nosotros chimpancés”, señala Cardenal a Zócalo, cuando hace unas semanas presentó su antología poética “90 en los 90” (Trilce Ediciones, 2014) en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
El libro ofrece un recorrido por el trasiego poético de Cardenal, desde las muchachas que despertaron los primeros ardores amorosos del autor; su entrega a la vocación religiosa, pasando por la causa revolucionaria, en la que su activa participación le valió las amonestaciones del papa Juan Pablo II; su papel en el ministerio de Cultura del gobierno sandinista (recogidas en el poema “Reflexiones de un Ministro”); hasta el reconocimiento de que, a fin de cuentas, los seres humanos no evolucionamos mucho, sino que somos el “tercer chimpancé”.
“Yo respondería lo que contestó un niño de un taller de poesía para niños con cáncer que teníamos en Managua: la poesía es todo. La poesía es creación, la poesía también es Dios y la poesía es todo como decía ese niño de 7 años”.
Vocación tripartita
A la par de su obra escrita, Cardenal es sacerdote, teólogo, traductor, político y revolucionario. Aunque es en la poesía donde, afirma, está enclavado su espíritu.
“Una de las vocaciones que tengo es la religiosa, que me llevó al sacerdocio, pero la primera vocación, la vocación natural mía, con la que nací, es la poesía. Desde muy pequeño, antes de poder escribir, hacía poemas que decía de memoria y sigo siendo poeta. Eso fue lo que me llevó después del amor a las muchachas, a la belleza, al amor a Dios, y del amor a Dios al amor al pueblo, a la Revolución”, sentencia con una sonrisa.
“Sin ayuda mutua no hay sociedad (…) Sin altruismo no hay evolución”, reza otro de los versos del jesuita, y esta mirada a la vida de los otros, esta preocupación por el prójimo, llevó a Cardenal no sólo a escribir poemas con un profundo sentido social, sino a adherirse a la Teología de la Liberación y a involucrarse con el movimiento revolucionario de su natal Nicaragua.
“Los primeros años de mi vida era bastante inconsciente de la injusticia que había en el mundo, poco a poco fui adquiriendo sentido social, político y cristiano del mundo incompleto en que estamos, por lo cual hay mucho sufrimiento.
“El abismo de injusticia que existe empezó a darse desde que la humanidad empezó a acumular riqueza. Muchas cosas son necesarias, yo sólo sé de poesía, pero ésta también contribuye para solucionar esto, porque la poesía también denuncia la injusticia, la desigualdad”, apunta el autor de títulos como “Salmos”, “Epigramas” y “Oración por Marilyn Monroe y Otros Poemas”.
El sacerdote no está desconectado de lo que sucede en su país natal y dice sin ambages que “En Nicaragua tenemos una dictadura con un poder absoluto. Daniel Ortega, su esposa y sus hijos son dueños del país, son los únicos que mandan; mejor dicho, la primera dama es la única que manda en Nicaragua porque lo manda también a él”. Sentado en su silla de ruedas, el poeta sigue denunciando aquello que considera injusto.
El largo camino que ha recorrido Ernesto Cardenal lo pone reflexivo, en especial en la víspera de la celebración de sus nueve décadas de vida, que ya tuvo su primer festejo el pasado diciembre en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México.
“Tener 90 años es algo que no le deseo a nadie, pero lo otro es peor, me parece”, dice entre risas.
“Soportemos incluso el paso del tiempo, que nos envejece, porque nos lleva a la Resurrección, o sea, a la unión con Dios”, añade un tono más reflexivo.
“La muerte es una puerta abierta al universo”, se lee en el poema “Coplas a la Muerte, de Thomas Merton. Y para el poeta no es difícil pensar en que pronto llegará la hora de atravesar ese pasaje, con sus poemas bajo el brazo, pues “Morimos para que nazcan más/ los astros mueren/ para dar origen al nacimiento de otros astros”, concluye.
El perfil
• Ernesto Cardenal nació en Granada, Nicaragua, en 1925.
• En los años 50 decidió ordenarse sacerdote e ingresó a la abadía trapense de Nuestra Señora de Getsemaní.
• En 1961 continuó sus estudios en un seminario de La Ceja, Colombia, en donde se ordenó en 1965.
• En 1979 fue nombrado Ministro de Cultura en Nicaragua, permaneció en el cargo hasta 1987.
• Es autor de más de tres docenas de libros de poesía, memoria y ensayos, entre los que figuran “Epigramas”, “Salmos”, “Canto Nacional”, entre otros.
• Su último poema publicado es “Saga del Tercer Chimpancé”, en 2013.
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