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Coahuila

¿Es buena la competencia en el deporte de iniciación?

Por Ramón Rocamontes

Hace 5 años

Si bien es cierto, todos buscamos ganar siempre en lo que emprendemos o competimos, sin embargo hay personas que están inmiscuidas en el deporte de formación, como los padres, directivos, entrenadores, y otros más, que son los responsables de las organizaciones deportivas, que siempre dejarán el dilema. ¿Es buena la competencia en los deportes de iniciación?.

Ésta, es una pregunta que no te contestaré con este artículo, pero si daré mi punto de vista de una manera muy objetiva, sobre éste tema tan polémico, que durante años, no ha podido encontrar una respuesta, porque muchos se enfocan en el triunfo, dejando de lado la formación y la recreación en edades tempranas; otros más buscarán siempre el disfrute y que los niños y jóvenes se formen, a través de los triunfos y derrotas. ¿Usted qué opina?.

Durante las competencias y organizaciones deportivas, charlas de padres o incluso temas en mesas de trabajo, se escucha cada vez más el dilema de si es recomendable o no organizar sistemas de competencia a edades tempranas.

O al contrario, dejar espacio en las primeras etapas, que deberían de ser de formación, para pasar a la competencia en edades más tardías. Este es un dilema que también aparece desde el punto de vista de la psicología de la actividad física y deporte.

Lo que busco, con los comentarios, es evidenciar la conveniencia o no del desafío en los niños, por la forma de lograr competencia y el papel que juegan los distintos agentes del contexto deportivo, como ya lo mencioné anteriormente.

En la actualidad un sinnúmero de interrogantes aparecen en función de exponer o no a los niños a los efectos de la competencia, y hablo de los deportes, individuales y de conjunto.

Hay personajes, que tienen la postura, que se define, como nociva la competencia a edades tempranas y por otro lado, hay quienes mencionan que es la única forma que el deportista se acostumbre a la presión y esto le resulte benéfico.

Personalmente, considero, desde el punto de vista pedagógico y psicopedagógico, existe una confusión en principio conceptual acerca de la formación de los pequeños, que debería ser de desarrollo, pero por otro lado, resaltando la búsqueda del triunfo a toda costa.

Un principio del entrenamiento es desarrollar capacidades, habilidades, destrezas, pero sobre todo que disfruten ese momento, para cuando pasen a la fase competitiva, puedan hacerlo sanamente.

¿Qué es la competencia? y ¿Cómo se puede buscar la competitividad?, en los niños, y esencialmente como cada uno de los procesos que los niños atraviesan, se ven influenciados por los agentes externos a su entorno, que terminan configurando de manera subliminal todo el proceso de su formación.

La invitación a conocer procesos de la personalidad, de acuerdo a las edades y desarrollo psicomotor.

Personalmente, considero que resulta mejor utilizar el enfoque de la evaluación social, que realiza Martens, acerca de la competencia, que la considera como algo más que un suceso único, sino que implica un proceso que abarca varios estadios o fases, como, la situación competitiva objetiva, situación competitiva subjetiva, respuesta y consecuencias.

La situación competitiva objetiva, es el desafío de prueba, lo que incluye un patrón de comparación, con otras personas, registros personales anteriores o con un nivel ideal de rendimiento.

Por su parte, la competencia subjetiva es clave y consiste en el modo en que la persona percibe, acepta y valora la situación competitiva objetiva.

Una vez que la persona ha evaluado la situación, decide si participa en ella o no, iniciando la tercer fase del proceso de competición que es la respuesta. La misma se da en niveles conductuales, fisiológicos y psicológicos.

Luego de la respuesta, inicia la fase final, y es la comparación de la respuesta del deportista con el patrón de comparaciones. Dado lo anterior, las consecuencias suelen ser positivas o negativas, y se asocian con éxito o fracaso.

Sin embargo es más importante la percepción que el deportista tiene de sus resultados, que las consecuencias objetivas. Y si el deportista considera que ha elevado su nivel de ejecución, aunque no haya ganado, probablemente las consecuencias sigan siendo positivas y sean un incentivo o motivación para otras justas.

Se debe de tomar en cuenta, a las personas cercanas al deportista, como el entrenador, padres, directivos o familiares, que puedan transformar una valoración positiva del deportista en un desastre emocional.

Y es que en ocasiones parte del entorno del deportista, hace películas de cada derrota de su niño, como un fracaso personal o catastrófico. Y esa sensación desencadena emociones negativas en el mismo deportista y lo único que propicia es la evitación de la situación competitiva, lo que ocasiona la deserción en el deporte.

Es importante, mencionar, que el modelo de evaluación social, es fundamental, para ayudarlos. Y una correcta evaluación de la situación competitiva objetiva y consecuencias adecuadas, perfilarán sin duda un estado competitivo en los niños deportistas.

Y desde luego, la evaluación de la situación competitiva, depende en gran manera de la capacidad percibida que tenga el niño acerca de sí mismo. Si considera que domina la competencia, participará, pero si no la domina, la evitará a toda costa. Ojo con este punto.

Lo que debemos de propiciar, es programar a los pequeños, a que encuentren en la competencia, un aprendizaje, más que una amenaza en su capacidad deportiva.

Existen mayoritariamente dos estilos formativos en la progresión deportiva del niño, uno es orientado a la ejecución, mientras que el restante es orientado al resultado. Es importante remarcar que la orientación que mayor motivación propicia, es la orientada hacia la ejecución, es decir el proceso.

La misma se caracteriza por la orientación de la persona hacia el esfuerzo por conseguir sus metas, con persistencia, a pesar de los triunfos o fracasos y con la sensación de orgullo, por las ejecuciones realizadas. Este estado motivacional de logro en el ámbito deportivo, se conoce como competitividad.

La competitividad configura deportistas que tienden a buscar retos, que se esfuerzan por conseguir objetivos y que persisten en su actividad a pesar de derrotas o lesiones.

Obtienen placer por la actividad que realizan, pero preguntémonos, ¿Cómo se configura la competitividad?. ¿Qué debemos hacer?.
Esencialmente lo primero que se debe realizar, es definir qué roles tiene que asumir cada uno en el equipo.

Es decir, el entrenador es el encargado de formar al deportista y los padres son responsables de acompañar a su hijo deportista, gane o pierda; no de acompañar a su hijo ganador o de abandonarlo cuando pierda. Y el deportista a disfrutar haciendo deporte.

Todas las consecuencias que obtenga el deportista por su actuación servirán como combustible, para continuar en el mundo del deporte, o para evitar las próximas competiciones.

A partir de este punto, se debe tratar el tema de premios y castigos. Sea por parte del entrenador o el entorno, y es que es esencial premiar el esfuerzo por ser mejores y olvidarse de ser punitivos por los resultados adversos.

Como recomendación, para formar la competitividad de los deportistas infantiles, se deben premiar las ejecuciones, independientemente del resultado.

Trabajar en función de sus ejecuciones, mucho más que en función de los resultados obtenidos; de lo contrario pueden llegar a encontrarse con deportistas adolescentes frustrados y alejados de la práctica activa.

Después de todo lo mencionado, sigue la pregunta ¿La competencia es buena o es mala?. No es ni buena ni mala, ya que es un proceso que depende del entorno en donde te estés formando, porque muchas personas, obtuvieron gran placer por competir de la misma forma, que otra obtuvo frustración y se alejó del deporte.

Al igual que la práctica deportiva, la educación, son un proceso que como eje central, es mantener y consolidar los procesos, no solamente obtener los más altos grados de estudios, sino asegurarse que la educación inicial cuente cada vez con más participantes.

Es este el desafío que nos queda planteado a todos aquellos que formamos parte del entorno deportivo, no sólo lograr formar campeones, sino conseguir que la base de toda la pirámide deportiva, resulte cada vez más grande, es decir que cada vez más, los niños practiquen y se queden mucho tiempo en el deporte.

Hasta la próxima!

 

 

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