Arte

Publicado el lunes, 29 de marzo del 2021 a las 06:22
Saltillo, Coah.- “Creo que todo eso está conectado a la tierra, empezando por la frase bíblica de que polvo somos y al polvo volveremos”, dice Dolores Reyes (Buenos Aires, Argentina, 1978), sobre la visión de la tierra como “un útero gigante que nos recibe a todos cuando la vida se va”. Pero ¿qué pasa cuando la tumba no es elegida por uno mismo, sino por alguien más cuyo mayor deseo es “desaparecer” a alguien? Su cuerpo, su voz y su nombre se pierden y eso “evita que inicie el proceso de duelo” para sus seres queridos quienes viven “en una absoluta incertidumbre”, agrega.
Eso es lo que muchas mujeres viven día con día en Latinoamérica. Vidas perdidas que buscan un descanso, como lo relata Reyes en Cometierra (Sigilo, 2019), novela que cuenta –a través de la mezcla entre realidad y fantasía–, la historia de una joven vidente que, por medio de comer un puñado de polvo, puede intuir en donde están localizados los restos de las personas desaparecidas.
La historia nació con una visión: una niña en medio de un cementerio cuyas manos llevaban terrones a su boca y los devoraba con avidez. De ahí se nutrió con las dolorosas noticias de feminicidios que Reyes escuchó, y terminó con un objetivo:
“dar una especie de respuesta a algo que tiene que ver con la emoción de la gente que ya no está”.
“Creo que Cometierra nos habla de algo muy doloroso e incómodo para nosotros como sociedad, que tiene que ver con buscar y encontrar. Porque muchas veces tratamos de despegarnos del lado de los desaparecidos, porque es muy difícil, muy triste y muy árido”, comenta la autora, quien agrega que para concretar la escritura de ese páramo doloroso debió tender un distancia narrativa a través de la imaginación.
Otros ángulos
Así la novela se desliza entre los géneros de la literatura: pasa de ser una búsqueda de género negro, a la fantasía delirante de un sueño vidente y hasta un terror profundo y ominoso por la cercanía que tiene con la realidad. Esto, agrega, “me posibilitó aunar los pedidos de justicia con la tierra, y eso me parece que es algo que está muy ligado a toda la historia de los pueblos latinoamericanos”, comentó la docente.
El núcleo de la historia es un dolor palpable: la impunidad. Ya que los casos que se encuentran entre sus páginas no siempre se resuelven.
“Siento que muchas veces los casos no se resuelven por falta de voluntad, y en Latinoamérica me parece que lo vemos todo el tiempo, tanto en Argentina como en México o en cualquier lugar del continente. Se desestiman las denuncias, no investigan.
“Cometierra justamente aborda eso porque me parece absolutamente necesario encontrar un cuerpo o los restos materiales de una persona. El no tenerlos imposibilita cicatrizar una herida en los familiares y empezar el duelo. Muchas veces no se puede rescatar a una persona con vida, pero sí se puede saber lo importante que es devolver el cuerpo y decir dónde está, ahí creo que la tierra es, como símbolo, una especie de mediador que sabe dónde está y en dónde yace. Por eso la tierra me parece tan importante. Es en donde se da la sepultura, se despide uno de los seres queridos, para crear un duelo y cerrar una historia”.
Cercanía
Para la autora, esa falta de cierre ante varios de los sucesos es clave para intentar comprender lo que estas desapariciones provocan en las personas que las viven en carne propia, es un señalar y empatizar con ellas a través de las palabras.
Todo ello encontró en esta novela –la primera de Reyes y que trabajó durante cinco años– una salida, un cauce en el cual dirigir esa necesidad de alzar la voz, de explorar a través de la imaginación la experiencia.
“Cuando uno se pone a escribir se pone desde el lugar de sus obsesiones, y por supuesto los problemas te atraviesan. A mí el problema de la violencia contra la mujer y los feminicidios es algo que me preocupa muchísimo desde hace tiempo.
“Eso, creo, está ahí en mi literatura que aborda esto. Me parece, también, que la literatura es, siempre, una herramienta para problematizar, sensibilizar, y romper ciertos automatismos con relación a la violencia contra la mujer, porque los noticieros tiran cifras o casos todo el tiempo, y tienden a hacer que nos acostumbremos a decir ‘una más, una muerta más… una persona en aquel lugar’. En cambio la literatura puede construir una experiencia mucho más movilizadora, que nos impulse como individuos y, de ahí, como sociedad a debatir estas problemáticas desde otro lugar”, finalizó la autora.
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias