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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 15 de abril del 2023 a las 04:03
Ciudad de México.- Dentro de las cuevas inexploradas y de los cenotes que conforman el Gran Acuífero Maya y que el ojo humano aún no ha visto, los murciélagos encontraron un hábitat y un hogar desde tiempos remotos.
El estudio de la iconografía maya del murciélago ha sido analizado por el antropólogo estadunidense James E. Brady, quien hizo un primer acercamiento en el texto ¿No Hemos Aprendido Nada Desde Seler? Un Replanteamiento Crítico del Significado del Murciélago en la Iconografía Maya, el cual se incluye en el libro Exploraciones del Mundo Subterráneo, editado por el arqueólogo Guillermo de Anda.
Rodeados de misticismos por sus hábitos nocturnos, la figura del murciélago en la cultura maya ha tenido interpretaciones deficientes e incompletas, así lo señaló en entrevista para El Universal James E. Brady, quien también es doctor en Arqueología por la Universidad de California.
De acuerdo con Brady, la figura del murciélago en la iconografía maya, la cual comenzó a estudiarse a principios del siglo 20, se interpretó por diferentes investigadores y se asoció meramente a la sangre, a la decapitación y al sacrificio, lo que añade más “rechazo” a estos animales actualmente.
De acuerdo con Brady, para completar estas interpretaciones previas hay que añadir el contexto social y natural del Gran Acuífero Maya, es decir, estudiar la forma en que los antiguos habitantes concebían al murciélago y la forma en que se relacionaban con ellos.
Dicho análisis se encuentra en desarrollo, explicó el experto.
Para comenzar su investigación, el experto analizó la representación del murciélago maya que construyó el antropólogo alemán Eduardo Seler en 1904, en donde identificó una representación iconográfica de una vasija. Dicha imagen en la vasija representaba a una deidad murciélago. Sin embargo, Seler la asoció directamente a la iconografía del dios murciélago Camazotz, popularizado por ser una de las figuras principales del libro maya Popol Vuh.
Para entender claramente la problemática se debe tener claro que el dios Camazotz fue adoptado por diferentes culturas prehispánicas, entre las que resaltan la zapoteca, la azteca y la maya, entre otras. Camazotz era venerado por ser un dios asesino y se le relacionó, desde tiempos prehispánicos, con la sangre, la noche y el sacrificio, pero estas no eran sus únicas atribuciones.
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Esta primera interpretación de la figura de la vasija que hace Seler no ha sido examinada de forma correcta, aun así, es aceptada de manera tan amplia, que prácticamente casi todas las imágenes de los murciélagos en el área maya de diferentes épocas se identificaron solamente como el dios Camazotz”, apuntó.
Brady señaló que la falta de investigación de la iconografía del murciélago en la cultura maya se debe a que se ha trabajado poco en las cuevas y cenotes del área maya, por lo que las interpretaciones de Seler se mantuvieron vigentes después de un siglo.
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Nuestro argumento es simple: en la iconografía y en la etnohistoria existen múltiples figuras, tanto de murciélagos como de murciélagos antropomórficos en otras representaciones, y no todas hacen referencia a la sangre y a la muerte”, explicó Brady.
El antropólogo enfatizó que Eduard Seler basó sus interpretaciones solamente en iconografía realizada en el periodo Posclásico Tardío Maya, dejando de lado el periodo Clásico. “Si miramos las iconografías de los mayas clásicos, podemos ver diferentes cosas, en estas representaciones que comenzamos a analizar recientemente, vemos una relación con la fertilidad, no es solamente sangre y guerra”, dijo el arqueológo.
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