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Publicado el jueves, 28 de mayo del 2026 a las 20:13
Ciudad de México.– La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para el 1 de julio, no augura un retorno a la estabilidad comercial, sino el inicio de una etapa marcada por la incertidumbre permanente y revisiones constantes, advirtió Jorge Girault, director de Prologis.
Durante su participación en el 15 Foro de Emisoras de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), el directivo calificó el futuro del acuerdo como el de un “tratado zombie”: una estructura que no desaparecerá, pero que tampoco alcanzará su pleno potencial debido a la presión política y la volatilidad regulatoria.
Aunque el sector automotriz suele acaparar la atención, Girault señaló que las tensiones comerciales entre México y su principal socio han escalado a sectores estratégicos como la agroindustria, el textil y la manufactura general.
El especialista subrayó que el T-MEC se ha consolidado como uno de los acuerdos más complejos y exigentes del mundo, imponiendo requisitos de difícil cumplimiento que han forzado a las empresas a realizar inversiones masivas para adaptarse, tales como:
– Reglas laborales: Exigencias de salarios mínimos de 16 dólares por hora en procesos específicos.
– Contenido regional: Obligación de alcanzar un 75 por ciento de integración regional.
– Insumos estratégicos: Porcentajes obligatorios de acero y aluminio producidos dentro de Norteamérica.
El contexto actual de las negociaciones, marcado por una delegación estadounidense en la Ciudad de México para rondas técnicas, refleja la presión por parte de Washington para repatriar cadenas de manufactura y corregir déficits comerciales. Esta postura, según el directivo, mantiene en constante volatilidad a las empresas instaladas en territorio mexicano.
” “No veo que el tratado se vaya a cancelar, pero tampoco veo que vaya a liberar el potencial de México”, sentenció Girault, destacando que la incertidumbre regulatoria y comercial actúa como un freno para el desarrollo económico del país.
Pese a las ventajas competitivas de México —como su ubicación geográfica, capital disponible y el fenómeno del nearshoring—, el directivo de Prologis fue enfático en señalar que el país presenta rezagos críticos que impiden aprovechar estas oportunidades.
Para que México pueda consolidarse como un nodo logístico y manufacturero, Girault identificó tres pilares fundamentales que requieren atención urgente:
1. Infraestructura: Inversión prioritaria en carreteras, puertos y red ferroviaria.
2. Energía: Garantizar el suministro suficiente y estable para la industria.
3. Certeza regulatoria: Proporcionar un marco legal estable que permita a los inversionistas planificar a largo plazo.
El panorama planteado sugiere que, más que una solución definitiva, la revisión del tratado representa un desafío continuo que pondrá a prueba la capacidad de México para transitar de un modelo de manufactura básica a uno de alto valor añadido en un entorno global cada vez más proteccionista.
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