Arte
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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 1 de octubre del 2021 a las 13:57
Italia.- En el agitado mundo político con el que comienza el otoño en Italia, solo faltaba la polémica que se ha suscitado en torno a la estatua de una campesina, conocida como La espigadora de Sapri, protagonista de un episodio histórico del año 1857, una escultura en bronce considerada sexista y ofensiva para las mujeres, según algunos, en particular políticas de izquierda. El artista que creó el monumento, Emanuele Stifano, se inspiró en unos versos inmortales de la poesía ‘La espigadora de Sapri’, que se aprendían de memoria en la escuela: «Eran trescientos, eran jóvenes y fuertes. Y están muertos. Fui por la mañana a espigar, cuando vi una barca en medio del mar: era una barca que andaba a vapor, y ondeaba una bandera tricolor». Estos versos de Luigi Mercantini (1821-1872), poeta del Risorgimento (el periodo en el que Italia consiguió la unidad nacional) están inspirados en la fracasada expedición de Carlo Pisacane en 1857, cuyo objetivo era desencadenar una revolución contra los Borbones en el Reino de las Dos Sicilias.
El poema cuenta precisamente la escena en que la espigadora, una sencilla campesina, presencia el desembarco, conoce a Pisacane y se enamora de él. La espigadora se puso del lado de los trescientos y los siguió en combate, pero terminó siendo testigo impotente de una masacre por parte de las tropas borbónicas. La estatua que representa a la espigadora fue inaugurada el pasado sábado, en Sapri, municipio de 6.500 habitantes, en la provincia de Salerno en la región de Campania, con la asistencia del exprimer ministro, Giuseppe Conte, líder del Movimiento 5 Estrellas, que estaba en campaña electoral para los comicios municipales del 3 y 4 de octubre.
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Enorme polémica
El acontecimiento ha tenido gran repercusión en las redes sociales, abriendo un fuerte debate. Unos sostienen que se debe respetar la libertad de expresión del artista. Otros argumentan que el diseño del cuerpo femenino está excesivamente sexualizado y no representa a la campesina espigadora, a la que se ofende y en consecuencia la ofensa se extiende a las mujeres. Contra la estatua se han pronunciado varias políticas de izquierda, en especial Laura Boldrini, del Partido Democrático (PD), que fue presidenta de la Cámara de diputados:
“Es una ofensa a las mujeres y a la historia”, escribió Boldrini en Twitter preguntándose al mismo tiempo: “Pero ¿cómo pueden incluso las instituciones aceptar la representación de la mujer como un cuerpo sexualizado? El machismo es uno de los males de Italia”. Monica Cirinnà, colega de Boldrini en el PD, ha ido más lejos, pidiendo que la estatua sea eliminada: “En Sapri se ha dado una bofetada a la historia y a las mujeres que todavía son solo cuerpos sexualizados. Esta estatua de la espigadora no dice nada de quien eligió tomar partido contra el opresor borbónico. ¡Que sea eliminada!”, clamó la senadora Monica Cirinnà.
“La espigadora de Sapri”, Emanuele Stifano. pic.twitter.com/Nwyw8yEym3
— @G-Spot_Tornado(FZ) (@tornado_g) September 30, 2021
Desde luego, no piensa en absoluto eliminarla el joven alcalde de Sapri, Antonio Gentile, de Italia Viva, partido del exprimer ministro Matteo Renzi. Actualmente, la estatua se encuentra en un sitio muy visible, en el paseo marítimo del municipio. El regidor Gentile ni siquiera ha aceptado la sugerencia que algunos le han hecho para que la traslade a un lugar más discreto. El juicio del alcalde ha sido definitivo: “La estatua ha sido realizada con maestría e impecable interpretación del artista de nuestra región Emanuele Stifano”.
No le faltan defensores al artista. El senador del Movimiento 5 Estrellas, Franco Castiello, ha sido rotundo.
“Quienes critican la estatua no conocen el cuerpo de las mujeres meridionales. El senador Castiello es presidente de la Fundación Gran Lucania [región histórica de la Italia antigua] que ha financiado la obra.
En defensa de su espigadora ha salido el propio artista, que se ha explicado en Facebook:
“Estoy conmocionado y desanimado por lo que estoy leyendo. Me han acusado de todo tipo de cosas que nada tienen que ver con mi persona y mi historia. Cuando hago una escultura siempre tiendo a cubrir lo menos posible el cuerpo humano, sin importar el género que sea. En el caso de la espigadora, al estar colocada frente al mar, he imaginado la brisa marina que le llega para dar movimiento a la falda larga, y así se resalta el cuerpo. Esto es para subrayar una anatomía que no debería haber sido una instantánea fiel de una campesina del siglo XIX, sino representar un ideal de mujer, evocando su orgullo, el despertar de una conciencia , todo en un momento de gran ‘pathos’. Añado que el boceto preparatorio ha sido visto y aprobado por quien la encargó”, concluye el artista.
Ante la enorme polémica que se ha desatado, ningún italiano desconoce hoy el inicio del poema de ‘La espigadora de Sapri’, “Eran trescientos, eran jóvenes y fuertes. Y están muertos”. Unos versos que muchos recitan en las redes sociales en clave irónica. Tampoco la estatua de la discordia escapa de la ironía.
Con información de ABC
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