Va desde este espacio un llamado y/o advertencia a la ciudadanía en general, pero en especial a nuestras autoridades: prepárense, que en la primera semana de enero tendremos la resulta de las negligencias de estos días de posadas y fiestas. Los registros de contagios y decesos se van a disparar ya que simplemente la mayoría no está dispuesta a sacrificar la convivencia en aras de la salud.
A ver: “quédate en casa, si no tienes que salir, no lo hagas”. Pues hay miles y miles de evidencias de que no es así. La gente sale; nunca estuvo, masivamente, dispuesta a mantener rigurosamente el distanciamiento social.
Y la joya de la corona en estas fechas: “no fiestas, no posadas, ni reuniones con amigos y familiares”. Vaya, la máxima recomendación de los que nos gobiernan, con conocimiento pleno de que nadie hará caso de ella.
Las recomendaciones, la expresión más acabada de lo que significa tibieza ante un problema mayúsculo como el que enfrentamos. Sí, llamados a la responsabilidad individual y colectiva que en nueve meses han demostrado, todos los días, que simplemente no aterrizan en la realidad de la mayoría.
Ni hablar, ya veremos en enero, con las cifras, las estadísticas, los registros de contagios y decesos, las consecuencias de una ciudadanía indolente e irresponsable; harta o cansada, que para efectos prácticos es lo mismo. Ya nos cobrará la factura este virus de las fiestas y posadas.
Por cierto, Francisco Moreno, director de Medicina Interna y encargado del Área Covid del Hospital ABC, advierte que en este momento México atraviesa por el peor momento de la pandemia.
Eso lo saben los médicos y enfermeras, las autoridades de los tres niveles, y se pondrá peor ya que parece que los que no lo saben son los ciudadanos que masivamente ignoran protocolos y esas recomendaciones que son como los llamados a misa.
Los expertos nos advierten que estamos en el peor momento de la pandemia… pues ya veremos cómo se pone en enero, desgraciadamente.
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