Arte

Publicado el lunes, 20 de junio del 2022 a las 03:33
Ciudad de México.- En mayo de 2021 conocíamos una rocambolesca historia que vinculaba a la socialité Kim Kardashian con la investigación de una escultura romana robada. La pieza, un fragmento de Atenea Samaria de Mirón, formaba parte de un cargamento que fue incautado en 2016 por los agentes de aduanas de los Estados Unidos por haber sido exportada ilegalmente desde Italia. Recuperada por la autoridades, es una de las piezas que inaugura el nuevo museo en Roma dedicado precisamente al arte robado y rescatado.
El Museo dell’Arte Salvata o Museo de Arte Salvado, ubicado en las Termas de Diocleciano, en el centro de la capital italiana, forma parte del Museo Nacional Romano, quizás su instalación más inusual, ya que se dedicará exclusivamente a exponer tesoros y restos arqueológicos robados y recuperados.
En cada caso, contará las historias de los investigadores, especialmente de la unidad de Protección del Patrimonio de los Carabineros (policía militarizada), que lograron localizar las piezas y arrebatárselas a los coleccionistas que acuden al mercado negro.
En esta primera muestra, que podrá verse hasta mediados de octubre, se exhibe también un busto de mármol blanco del emperador romano Septimio Severo que había sido robado en 1984 de un museo en la región de Campania, al sur de Italia, y recuperado en junio de 2020 justo cuando estaba a punto de ser subastado en la casa Christie’s en Nueva York.

“ Las obras de arte robadas y las reliquias arqueológicas que se dispersan, venden o exportan ilegalmente suponen una pérdida significativa para el patrimonio cultural del país”, apunta el ministro de cultura italiano, Dario Franceschini. “Proteger y promover estos tesoros es un deber institucional, pero también un compromiso moral: es necesario asumir esta responsabilidad para con las generaciones futuras”.
Se estima que desde su constitución en 1969 la unidad de Protección del Patrimonio de los Carabineros ha logrado recuperar más de 3 millones de piezas robadas.
La sala circular de las antiguas termas romanas conocida como planetario acoge ahora este singular museo, que nace con el objetivo de explicar el trabajo que se realiza cotidianamente en esta unidad de los carabineros para proteger el patrimonio cultural. Las primeras obras en exposición, alrededor de 100 piezas, son un conjunto de cerámicas y objetos de terracota procedentes de varias culturas prerromanas, especialmente de pueblos etruscos y de la Magna Grecia, las colonas helénicas en el sur de la península y Sicilia.
Jarrones, vasos, ánforas y platos que datan de entre el siglo VII a. C. y el siglo IV a. C. y que proceden de distintos yacimientos arqueológicos del centro y el sur de Italia lucen ya en las vitrinas.
Es el caso de un jarrón etrusco del siglo VII a. C. en el que aparece representado el héroe homérico Ulises matando al gigante Polifemo, inusualmente sentado, así como una colección de jarras originarias de la región de la Magna Grecia y características por sus gravados de figuras mitológicas en negro sobre rojo.
Todas las piezas en exposición -se podrán ver hasta el 15 de octubre, antes de regresar a los lugares de donde fueron saqueadas-, fueron localizadas por los carabineros en diferentes museos, casas de subastas y colecciones privadas de Estado

Según este agente, las piezas fueron robadas de lugares arqueológicos de Italia y llevadas a Estados Unidos a través de mercados de anticuario de Inglaterra y Suiza.
Muchos de estos objetos habrían sido saqueados en excavaciones clandestinas por los llamados tombaroli o ladrones de tumbas, antes de sacarlas de contrabando de Italia.
Después, fueron estos investigadores de Protección del Patrimonio quienes, a través de antiguos fotos que retratan los objetos en el momento de su descubrimiento y al trabajo diplomático entre ambos países, lograron recuperar estas piezas que ahora se exponen en este nuevo museo.
No será, sin embargo, su destino final, tan solo una etapa transitoria antes de ser devueltas a sus yacimientos y museos de origen como el parque arqueológico de Cerveteri (centro), cuna etrusca, y los museos arqueológicos de Taranto (sur), entre otros.
El objetivo, en cualquier caso, no se queda solo en exponer las obras, sino en concienciar a las personas sobre el desastre que estos saqueos suponen para el patrimonio cultural de un país, la expresión de su memoria histórica y de sus valores.
En esta línea, Antoci señala que el daño que realizan estos ladrones, así como la avaricia del coleccionista, “no es solo el económico por la pieza que viene robada, sino un daño arqueológico a la estructura de la que no se sabrá nunca su contexto”.
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