Espectáculos
Por
Livio Ávila
Publicado el lunes, 15 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Una toalla femenina. Un pollo (real) muerto dentro de un frasco. En el ático de Casa Purcell hay una exposición que permite al público manipularla con las manos. “Arcones” es el nombre.
Se basa en el mito de la fuente de Mnemosina: al beber su agua no se perderá la memoria. Y es que lo expuesto son cajas o cajoneras que albergan recuerdos íntimos. Lo especial es el toque que cada una de las ocho expositoras les salpica.
Dentro de la caja de Rosalina Cervantes hay un muñeco amarillo abrazando a una botella con sus genitales masculinos al descubierto; Susana Veloz enseña fotos que cuelgan de un pequeño árbol como un álbum vegetal; y Lola Aguilar tiene bragas en sus cajones.
Surge la memoria en cajas: un corazón con un reloj, objetos en bolsitas, etiquetados como “Mi primera menstruación”. Y al público se le permite no ser simple espectador, sino un niño palpando los objetos que regularmente, en un museo, son intocables como una virgen.
Abrir puertecitas, cajones, sacar los frascos con pollos, leer “Si tan sólo pudieran extirparme el corazón” es un intento poético de trasladar el recuerdo en algo plástico: esto es lo que sucede en el ático del lugar con los arcones.
La muestra que se inauguró el sábado 13 de este mes incluye trabajos de Liliette Jamieson, Madai Herrera, Rosalina Cervantes, Nayeli García, Talía Barredo, Lola Aguilar y Susana Veloz.
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