Arte

Publicado el jueves, 4 de abril del 2024 a las 03:07
Saltillo, Coah.- Entre los nombres que definieron la literatura estadunidense de la segunda mitad del siglo 20 se encuentran Cormac McCarthy, Philip Roth, Thomas Pynchon, William Gaddis, Donald Barthelme, entre otros, junto a estos está también el de John Bart conocido por su maximalismo literarios con inmensos volúmenes entre los que destacan títulos como El Plantador de Tabaco y Giles, el Niño Cabra, ambos publicados en español por Sexto Piso.
El escritor, conocido por renovar el arte de la novela, falleció el martes a los 93 años en un casa de retiro en Florida, Estados Unidos, dejando así un legado en el que el caos, la picaresca, la aventura y la reflexión son piezas centrales en un legado de más de 20 libros entre los que hay, también, cuento y poesía.
Nacido en Maryland, en 1930, Barth iniciaría tocando batería para grupos de jazz, y estudiando en la Academia Juilliard, de Nueva York, aunque tiempo después se daría cuenta que su futuro en los arreglos musicales –estudió Teoría Elemental y Orquestación Avanzada–, no lo llevaría a buen puerto. Fue ahí cuando entró a la Universidad John Hopkins, en donde recibió el Bachelor of Arts y el Master of Arts en 1951 y 1952, respectivamente. Después de licenciarse fungió como docente en las universidades de Penn State, Búfalo, Boston y en su alma mater, hasta que se retiró en 1995.
La carrera literaria de Barth inició con La Ópera Flotante, en 1956, que creció hasta ser una trilogía que se complementa con los títulos El Final de la Carretera, en 1958 y El Plantador de Tabaco, en 1960. Siendo esta última el libro que lo lanzaría de frente a los ojos de la crítica y del mercado.
La historia del libro transcurre durante “los últimos años del siglo 17, y el desafortunado y torpe Ebenezer Cooke es enviado al Nuevo Mundo desde Londres para hacerse cargo de la plantación de tabaco de su padre y escribir La Marylandíada, un poema épico sobre la vida en la colonia de Maryland. Durante su odisea, Cooke es capturado por piratas e indios, pierde la herencia de su padre a manos de unos impostores sin escrúpulos, se enamora de una prostituta campesina, es víctima de conspiraciones secretas, tanto por parte de hombres como de mujeres que quieren robarle su virginidad, y tropieza con una extraordinaria galería de personajes traicioneros que cambian constantemente de identidad”, según señala la sinopsis de la edición en español de Sexto Piso, publicada en 2013.
En 1966, el encumbramiento crítico y de ventas llegaría con otra de sus grandes novelas: Giles, el Niño Cabra. Otro inmenso libro que relata a modo de alegoría “la guerra fría en clave de novela de campus” lo que lo convierte en “una prodigiosa locura llena de humor, sabiduría y desencanto, un texto complejo y carnavalesco, ambicioso y divertido, donde lo mitológico, lo teológico, lo político, lo académico y lo caprino se (con)funden, también en el léxico. Así, el universo es una Universidad; el Juicio Final, el temido Examen Final que hay que Aprobar; y Giles, un joven criado entre cabras, el héroe destinado a convertirse en Gran Maestro o líder espiritual de la Facultad de New Tammany (trasunto de los EE. UU.) y del Campus Occidental, el único capaz de penetrar en el interior del ORDACO, un intrincado y monstruoso sistema que puede simular cualquier actividad humana (cálculo, impulso sexual, emociones…), y desprogramarlo”, apunta la editorial que también publicó en La Ópera flotante y El Final del Camino en 2017.
Otras de sus destacadas obras son Perdido en la Casa encantada, un libro de cuentos publicado en 1968; Quimera, en 1972; Cartas, en 1979 y Sabático, en 1982.
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