Por: Joel Martínez
El miércoles 30 de julio hay Comité de Tasas de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) y sesionará bajo fuertes presiones para que anuncie una postura monetaria dura o hawkish.
Cierto que el consenso está encaminado a que no subirá su tasa de referencia, que se ubica en el rango de 3.50 a 3.75%, pero debe tener un comunicado muy duro que muestre una alta preocupación por la inflación y que amenace con un alza de 25 puntos base (pb), para el FOMC del 16 de septiembre.
Según una encuesta levantada por Reuters con 104 economistas entre el 17 y el 21 de julio, 100% espera que la Fed mantenga los fondos federales sin cambio en su reunión del 28 y 29 de julio.
El 66% de los encuestados afirmó que la probabilidad de un aumento de las tasas este año era alta, con argumentos sólidos:
“Si de verdad se busca volver a una inflación del 2, entonces se acerca el momento de subir los tipos de interés”, dijo Jan Groen, economista en jefe para Estados Unidos de Société Générale.
El mercado de futuros tiene semanas “descontando” un incremento de la tasa de referencia de la Fed en septiembre y reiteradamente incorpora otro (que cambia de fecha posible) entre diciembre de 2026 y marzo de 2027.
¿Qué ha acelerado la presión sobre la Fed?
Básicamente, el reinicio de la guerra, que ha rebotado los precios del petróleo y la gasolina durante julio.
El crudo ha subido casi 30% en julio y 18% la gasolina.
Aquí la duda es sólo sobre el tamaño del rebote de la inflación general y sobre el grado de efectos de segundo orden en los precios.
Esto no ha pasado inadvertido para los llamados “vigilantes” del mercado de treasuries, ha habido una violenta alza de las tasas de estos durante julio.
Prácticamente, como los precios del petróleo, las tasas de los bonos estadunidenses suben casi a diario.
En julio, la tasa de 10 años del treasury brincó de 4.44, a 4.67% ayer, un incremento de 23 pb.
Los “vigilantes de los bonos” son los grandes inversores institucionales, como los fondos de pensiones.
Entre más se tarden en subir la tasa, el riesgo de que la inflación le “explote en la cara” a Kevin Warsh es más alto.
Hay dos grandes alarmas en este proceso:
1.- Cuando la Fed ha subido, nunca lo ha hecho de una sola vez.
2.- La situación de las finanzas públicas estadunidenses ha pasado de un proceso de estabilización a uno donde ya hay problemas.
En la década de los noventas hubo dos ciclos alcistas de la Fed:
De febrero de 1994 a febrero de 1995, la tasa pasó de 3 a 6 por ciento.
De junio de 1999 a mayo de 2000, la tasa pasó de 4.75 a 6.50 por ciento.
Del año 2000 a la fecha hubo tres ciclos alcistas:
De junio de 2004 a julio de 2006, la tasa pasó de 1 a 5.25 por ciento.
De diciembre de 2015 a diciembre de 2018, la tasa escaló del rango de 0.25-0.50, al de 2.25-2.50 por ciento.
De marzo de 2022 a julio de 2023, el brinco fue del rango de 0.25-0.50, al de 5.25-5.50 por ciento.
Las finanzas públicas del Gobierno estadunidense habían venido mostrando un proceso de disminución absoluta (en saldo acumulado) y relativa (en comparación con el PIB) del déficit, con la novedad de una fuerte captación por concepto de aranceles.
Sin embargo, en el reporte de junio, el saldo acumulado subió 2.2%, básicamente por el desplome de la captación de aranceles.
El Tesoro informó que en junio hubo una recaudación bruta de derechos de aduana de 23 mil 600 millones de dólares.
Sin embargo, hubo devoluciones por 49 mil 200 millones de dólares, lo que resultó en una salida neta de 25 mil 600 millones durante el mes.
Las devoluciones fueron un revés de la corte al Gobierno trumpista.
Un ciclo alcista de tasas de los fondos federales y de los treasuires es letal.
La situación sí es delicada, no sólo para Estados Unidos, sino para todos los mercados financieros del mundo.
Hay que estar alertas.
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