Por: Joel Martínez
El Comité de Tasas de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) de ayer se mostró tranquilo, a mi juicio, dando tiempo para que Donald Trump se salga de la guerra que amenaza con dar al traste a su nuevo modelo económico, que venía caminando bastante bien.
Hasta ahora, el daño más evidente es que en lo que va de marzo los precios del petróleo rondan los 100 dólares por barril, las gasolinas “a pie de bomba” han subido 30%, se disparó el precio de la turbosina y por el mismo camino van los fertilizantes.
Las llamadas “manos firmes” de los mercados financieros le han dado el beneficio de la duda al trumpismo y las tasas de los “treasuries” han subido poco, también los índices accionarios han caído moderadamente.
Se espera que el choque de los altos precios de la energía sea discreto sobre la inflación y la economía.
Es más, aún se habla poco de un cuadro de estanflación.
En este tono de “dar tiempo” se mostró el Comité de Tasas, que sigue viendo una economía fuerte:
“Los indicadores disponibles sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo constante”.
De hecho, revisó al alza sus estimados del crecimiento de la economía:
* Para 2026 lo subió de 2.3 a 2.4 por ciento.
* En 2027 esperaba 2 y lo escaló a 2.3 por ciento.
* Finalmente, en 2028 lo aumentó a 2.1 desde un 1.9 por ciento.
Debe recordarse que en el FOMC de diciembre se hizo una fuerte corrección al alza del crecimiento para 2026 de 1.8 a 2.3 por ciento.
Igualmente, al mercado laboral lo ve sólido: “La creación de empleo se ha mantenido baja y la tasa de desempleo apenas ha variado en los últimos meses”.
Las proyecciones de la tasa de desempleo fueron favorables:
* En 2026 dejó sin cambios la tasa de desempleo en 4.4 por ciento.
* Para 2027 aumentó marginalmente la tasa de desempleo a 4.3, desde 4.2 por ciento.
* Finalmente, en 2028 estimó una tasa de 4.2% sin cambios.
Puso el “dedo en la llaga” con la inflación, anotando en el comunicado que “la inflación sigue siendo algo elevada”.
Una frase ya mencionada en los últimos comunicados, lo nuevo es que incorporó en el escenario de riesgos a la guerra en Medio Oriente:
“Las implicaciones de los acontecimientos en Oriente Medio para la economía estadunidense son inciertas”.
Las estimaciones de inflación general hablan por sí solas:
* Para 2026 la subió de 2.4 a 2.7 por ciento.
* En 2027 esperaba 2.1 y lo escaló a 2.2 por ciento.
* Finalmente, en 2028 la dejó en 2 por ciento.
Aunque promete no subir su tasa de referencia, el FOMC, y en especial Jerome Powell en su conferencia de prensa, fue muy enfático en el sentido de que están preparados para hacer lo necesario, léase un apretón monetario si fuese apremiante.
Asimismo, el diagrama de puntos fue muy complaciente, pues se mantuvo igual al del FOMC del 10 diciembre.
El diagrama de puntos es el gráfico en el que los miembros del FOMC ponen sus proyecciones de las tasas de los fondos federales.
La mediana de las observaciones se considera la guía oficial.
En el FOMC de ayer quedó un recorte de 25 puntos base (pb) en 2026 y otro igual en 2027, para alcanzar un piso de 3 a 3.25%, que duraría hasta finales de 2028.
Sin embargo, en el mercado de futuros ya no se incorpora ningún recorte de la tasa de los fondos federales en este año, y sin tener una postura dominante, aumentan las probabilidades de un apretón.
Esta película es la que vieron ayer los mercados, lo que subió las tasas de los treasuries y corrigió los índices accionarios.
El FOMC le ha mandado señales y dado tiempo a Trump para terminar la guerra, lo que haría que los daños colaterales que se tienen hasta ahora sean manejables, de manera que no descarrilen el nuevo modelo de la economía.
Los efectos de un descarrilamiento de la economía estadunidense dañarían al mundo, esto sin ser catastróficos es una realidad.
En México, la posibilidad de una Fed que no recorte su tasa en todo 2026 o, hasta en un caso extremo la suba, puede arrastrar a Banxico, por eso vemos altibajos violentos en todos los rendimientos locales.
Más sobre esta sección Más en Coahuila